ECONOMÍA

La petrolera israelí Navitas y la británica Rockhopper con el ojo en el crudo de Malvinas

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Lo que en diciembre denunciamos como una amenaza inminente, hoy es un engranaje operativo en plena marcha. El consorcio transnacional sigue afianzando sus pasos para la explotación del yacimiento Sea Lion, ubicado a unos 220 kilómetros al norte del archipiélago.

El esquema de fuerzas y la distribución del capital extractivo se compone de la siguiente manera:

  • Navitas Petroleum (Israel – 65%): Como operadora principal y líder del desarrollo, la petrolera israelí financia y encabeza la logística. Tras alcanzar la decisión final de inversión con apoyo financiero asegurado, sus reportes corporativos fijan el horizonte de inicio de producción para marzo de 2028.

  • Rockhopper Exploration (Reino Unido – 35%): La firma británica, descubridora original del área en 2010, sostiene su participación minoritaria y sus derechos históricos. Recientes inyecciones de nuevo capital reafirman su compromiso de no soltar el proyecto.

El objetivo central es un desarrollo offshore por fases que prevé una producción inicial que rondará los 55.000 barriles diarios, sobre un yacimiento de recursos a gran escala.

El silencio que otorga: inacción oficial y entreguismo

A diferencia de lo que dictan las leyes nacionales —como la Ley 26.659, que prohíbe explícitamente operar en la plataforma continental argentina sin autorización del Estado federal—, la Cancillería Argentina mantiene un silencio conveniente. Bajo el paraguas de una «relación madura» con potencias extranjeras y un alineamiento ideológico irrestricto, el Gobierno nacional ha evitado la presión diplomática real y las advertencias de sanciones.

 

Concepto Detalle del Proyecto Ilegal
Yacimiento Sea Lion (Cuenca Norte de Malvinas)
Operadores Navitas Petroleum (65%) / Rockhopper Exploration (35%)
Proyección inicial ~55.000 barriles por día
Fecha de producción Marzo de 2028
Beneficio para Argentina Cero

 

La libertad de mercado, en este contexto, no es más que la libertad para que capitales anglo-israelíes dispongan de recursos energéticos que la Constitución Nacional declara inalienables. Mientras en la superficie la discusión política formal llega tarde, en el mar el enclave colonial extractivista avanza sin freno.

Israel y Gran Bretaña se llevarán el petróleo de las Islas Malvinas

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