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UOCRA La Plata: crisis de empleo en negro y una seccional sin vida democrática

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La UOCRA Seccional La Plata atraviesa su momento institucional y operativo más complejo. Durante el primer semestre de 2025, el empleo no registrado en el sector de la construcción dentro del casco urbano superó el 40%, lo que representó un incremento de casi 10 puntos en comparación con los registros de 2024. Este marcado deterioro de las condiciones laborales coincide con una prolongada parálisis en la representación de base: la seccional mantiene una persistente disputa por recuperar su normalización institucional tras acumular más de siete años bajo régimen de intervención.

Un escenario de desprotección y siniestralidad vial y laboral

La creciente precarización de la actividad se despliega en un contexto macroeconómico nacional condicionado por la inflación y la recesión. La falta de fiscalización gremial efectiva en las obras de la región platense mostró su gravedad con el fallecimiento de dos obreros, víctimas de caídas desde altura y desmoronamientos de estructuras de encofrado que no disponían de las medidas de seguridad reglamentarias. Según afirmaron los familiares de los trabajadores fallecidos, desde la conducción intervenida no se realizó un seguimiento técnico de los episodios ni se promovieron medidas de fuerza o paros de obra para exigir mejoras en los entornos laborales.

La vulnerabilidad de los operarios se profundiza debido al cese de actividades en los canales habituales de atención. La sede central del gremio permanece cerrada de manera constante y los delegados denuncian que el interventor designado por la conducción nacional, Oscar Rizzo, concurre con escasa frecuencia a la ciudad de La Plata, lo que diluye el esquema de protección y resguardo para miles de familias vinculadas al sector constructivo.

Fragmentación de poder e internas por el control gremial

La prolongada acefalía estatutaria aceleró la división interna del sindicato, el cual se encuentra actualmente atomizado en distintas facciones que pujan por el control territorial y la representación formal de la seccional:

  • Franco Valdéz y el armado de Trabajadores Unidos: el presidente de esta agrupación emergió como un actor relevante con inserción en la obra pública y privada. Valdéz, cuyo espacio se conformó principalmente con exintegrantes de la línea «Blanca y Azul», anunció en agosto de 2025 la necesidad de reestructurar el sindicato y convocar a elecciones libres. Pese a la contracción general del empleo, su sector reportó la incorporación de más de 30 nuevos puestos de trabajo en enero de 2026. El dirigente cuenta con la interlocución de intendentes de la Región Capital alineados con la gobernación de Axel Kicillof, entre quienes se destacan Julio Alak (La Plata) y Mario Secco, coordinando agendas a través del Consorcio de Gestión regional. Con este posicionamiento, Trabajadores Unidos formalizó en marzo de 2026 un pedido ante las autoridades laborales para exigir el llamado definitivo a elecciones.

  • El ala tradicional de la familia Medina: el exsecretario general Juan Pablo «Pata» Medina reapareció políticamente en marzo de 2026 al encabezar un plenario sectorial, a pesar de las restricciones derivadas de los procesos judiciales en su contra por asociación ilícita y extorsión. La base de sustentación de este espacio —identificado como los Medinas de Berisso— experimenta tensiones políticas internas de carácter no violento entre las líneas que responden a «Puly» y a Braian Medina. La encrucijada de esta facción radica en demostrar si conserva la capacidad de articulación para reconstruir la hegemonía que el «Pata» ejerció durante 16 años consecutivos al frente de la UOCRA local.

El proceso hacia la normalización institucional

En busca de una salida legal al conflicto, la agrupación conducida por Valdéz manifestó registrar avances en las negociaciones para destrabar el estancamiento regulatorio, señalando una flexibilización en los canales de diálogo con el interventor Rizzo. Como parte de esta estrategia de regularización interna, el espacio de Trabajadores Unidos presentó en mayo de 2026 un documento denominado «Código de Convivencia Gremial», el cual busca establecer pautas de disciplina interna que eviten episodios de violencia en los frentes de obra.

La filial platense de la UOCRA se encuentra desdibujada por los índices de informalidad y la falta de renovación de sus cuadros de conducción. La resolución de la crisis regional demanda un proceso electoral transparente que restituya la legitimidad a los cuerpos de delegados y ponga freno a la desprotección laboral que afecta a los obreros de la región capital.

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