ECONOMÍA
La inflación desacelero en abril, pero la clave está en el control de los regulados
Por primera vez en casi un año, el índice de precios al consumidor mostró una señal de desaceleración en abril, rompiendo la inercia alcista que castigaba los bolsillos. Sin embargo, detrás del dato que el Gobierno celebra como un éxito de gestión, asoma una estrategia de «pisado» de precios regulados que explica gran parte del fenómeno. El freno en las actualizaciones de tarifas de servicios públicos como AySA y la moderación en los incrementos de combustibles fueron los pilares que permitieron este respiro técnico.
El rol de las tarifas y los combustibles
El principal factor que explica esta baja es la decisión del Ejecutivo de postergar aumentos previstos en servicios esenciales. En el caso de AySA, el congelamiento temporal de las boletas de agua y cloacas operó como un ancla fundamental. Lo mismo sucedió en los surtidores: los combustibles, que venían arrastrando subas mensuales de dos dígitos, mostraron incrementos mucho más leves en abril, quitándole presión a los costos logísticos de toda la cadena productiva.
Este control de precios regulados es el que permitió que la inflación núcleo (la que no depende de factores estacionales o tarifas) también encontrara un techo. Sin embargo, economistas advierten que esta estrategia genera una «inflación reprimida» que podría presionar sobre los índices de mayo y junio, cuando el Gobierno deba decidir si mantiene el freno o libera las actualizaciones pendientes para cumplir con las metas fiscales.
El foco en mayo y el poder adquisitivo
A pesar del alivio en el número general, el consumo masivo sigue sin recuperarse. El poder adquisitivo de los trabajadores continúa bajo presión, lo que se traduce en una demanda deprimida que también ayuda a contener los precios en las góndolas. La gran incógnita para mayo es si la calma en el mercado cambiario podrá compensar la eventual suba de las tarifas postergadas.