ECONOMÍA
Trump protege su acero, Milei desecha el nuestro: La asimetría de los «aliados»
Mientras la Casa Blanca celebra que «American steel is BACK» (el acero americano ha vuelto), en la Casa Rosada se festeja la compra de caños extranjeros para el gasoducto de Vaca Muerta. La reciente licitación que desplazó a Techint en favor de la empresa india Welspun no solo expone una pérdida de 420 empleos en Valentín Alsina, sino una ceguera geopolítica alarmante frente a los movimientos del «aliado» Donald Trump.
El modelo Trump: Acero es Seguridad Nacional
Lejos del libre comercio absoluto, la segunda administración de Trump ha endurecido su doctrina «America First».
En junio de 2025, el republicano duplicó los aranceles al acero extranjero, elevándolos al 50% bajo la Sección 232, que considera a la siderurgia una cuestión de seguridad nacional.
El resultado es contundente: Por primera vez desde 1999, la producción de acero de EE. UU. superó a la de Japón. Trump entiende que una potencia no puede depender de suministros externos para su energía e infraestructura. Para Washington, el acero es el esqueleto de la nación; para los mileistas, parece ser apenas un ítem que se puede «comprar más barato en el exterior».
El modelo Milei: Alfombra roja al dumping chino
En las antípodas, Javier Milei ha decidido abrir el mercado interno incluso cuando la competencia es desleal. La empresa india Welspun ganó la licitación del gasoducto utilizando chapa china subsidiada, un producto que el propio Trump ha bloqueado sistemáticamente en su país para evitar el colapso de sus fábricas.
La paradoja argentina:
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Argentina financia el dumping: Al elegir los «tubitos baratos» de la India, el Gobierno Nacional está validando la sobreproducción china que destruye empleos en Occidente.
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Castigo al aliado: Mientras Milei busca alinearse con Trump, el proteccionismo del estadounidense no hace excepciones con Argentina. Las exportaciones de acero nacional (Ternium/Techint) enfrentan aranceles del 50% en EE. UU., mientras que en nuestro propio suelo, el Gobierno les quita el trabajo para dárselo a una firma extranjera.
Un espejo que devuelve una imagen amarga
La comparación es brutal. Trump usa el poder del Estado para garantizar que el petróleo de Texas viaje por caños fabricados en Ohio o Pennsylvania. Milei usa el poder del Estado para que el gas de Vaca Muerta viaje por caños fabricados en India con acero de China.
Al despreciar la industria local, el Gobierno no solo arriesga la calidad de las obras estratégicas; está enviando un mensaje peligroso: en la nueva Argentina, la bandera es el mercado, aunque eso signifique quedarse sin fábricas, sin técnicos y sin futuro industrial.
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