ECONOMÍA
Milei vs. Techint y la sombra del dumping chino
La licitación de un gasoducto enfrenta ahorro fiscal con soberanía industrial
La política de «cielos y puertos abiertos» de Milei chocó con uno de los pilares del esquema industrial argentino. La empresa india Welspun ganó la licitación para proveer 480 kilómetros de tubos para el gasoducto Vaca Muerta-Puerto San Antonio Oeste en Río Negro con una oferta de USD 203 millones.
Techint quedó sexto entre los oferentes: su propuesta inicial era USD 296 millones, la mejoró a USD 280 millones, pero aún resultó 40% más cara. Milei llamó a Paolo Rocca «Don Chatarrín de los tubitos caros».
Federico Sturzenegger defendió la licitación: «No vamos a pagar más caros los caños». Rocca amenazó con cerrar la planta de Valentín Alsina, que emplea 420 trabajadores.
Detrás del precio bajo de Welspun está el acero chino.
La empresa india fabrica tubos con chapa de origen chino, producto de una sobreproducción subsidiada por el Estado que inunda mercados globales con precios de dumping, por debajo del costo de producción occidental.
La presión impositiva local es real. Techint tributa en Argentina Ingresos Brutos, tasas municipales, cargas sociales y retenciones que Welspun no paga acá. Cada caño fabricado en Valentín Alsina sostiene familias metalúrgicas argentinas. La adjudicación a Welspun es fuga de divisas y golpe al consumo interno. Pero Rocca amenaza con cerrar la planta si no le adjudican licitaciones, cuando su oferta es 40% más cara. El lobby incluyó a Horacio Marín, CEO de YPF y ex empleado de Techint durante 35 años. Fracasó.
El punto crítico, la calidad
El acero de Techint tiene reconocimiento mundial. En gasoductos de alta presión, la fatiga del material separa una obra exitosa de un desastre.
Existen dudas sobre los estándares de control de tubos indios con núcleo chino por falta de trazabilidad. Si un caño falla en cinco años, el «ahorro» se convierte en el gasto de reparación más caro de la historia. Pero Welspun provee tubos a mercados exigentes como Estados Unidos y Europa.
El dilema no tiene respuesta fácil.
Pagar 40% más por producto nacional sostiene empleo local pero encarece obra pública. Aceptar dumping chino destruye industria pero baja costos fiscales inmediatos. El gobierno eligió precio. Techint perdió. Los 420 trabajadores de Valentín Alsina esperan saber si la amenaza de cierre era lobby o realidad. La calidad de los tubos se sabrá en cinco años. Para entonces, será tarde.
Trump protege su acero, Milei desecha el nuestro: La asimetría de los «aliados»
Pingback: Trump protege su acero, Milei desecha el nuestro: La asimetría de los «aliados» 1000 Caracteres