ECONOMÍA
Billeteras vs. bancos: la advertencia detrás del llamado “corralito digital”
La advertencia bancaria que incomoda al Gobierno
No es 2001, pero tampoco es humo. El término “corralito digital” volvió a escena tras la advertencia de bancos públicos y privados ante el Senado por un cambio clave de la reforma laboral: permitir que los sueldos se cobren en billeteras virtuales en lugar de cuentas sueldo bancarias.
Según explicó Marcelo Mazzón (ABAPPRA), el riesgo no es la confiscación, sino uno técnico de liquidez. Por norma del BCRA, las billeteras deben tener el 100% de los fondos encajados. Es decir: dinero visible en la app, pero fuera del circuito crediticio. Ese capital no puede financiar PyMEs, préstamos personales ni consumo.
Las cámaras bancarias alertan por un posible “cisne negro”: si millones de cuentas sueldo migran a fintech, se seca el fondeo barato del sistema y el crédito se encarece o desaparece. Además, los bancos recuerdan que ellos sostienen la logística del efectivo. Sin depósitos, mantener cajeros —sobre todo en el interior— deja de ser viable.
El debate no llega en el mejor momento. La mora de las familias con los bancos trepó al nivel más alto en años. Es decir: los hogares ya tienen dificultades para pagar sus deudas, mientras el sistema financiero enfrenta el riesgo de perder depósitos si los sueldos migran a billeteras. Menos depósitos y más mora es una combinación explosiva: menos crédito disponible y tasas más altas para una economía que ya está asfixiada.
Los créditos en mora de las familias con los bancos marcan un nuevo máximo en octubre al llegar al 7.8%, 0.5 puntos porcentuales más que el mes anterior.- pic.twitter.com/quSwSdLdeo
— Christian Buteler (@cbuteler) December 19, 2025
Otro punto sensible es la seguridad jurídica. Las cuentas sueldo tienen seguro de depósitos (SEDESA) y estándares de solvencia internacionales. Las billeteras, no.
Desde el Gobierno y las fintech responden con libertad de elección, competencia y modernización. Traducción: la disputa no es por el usuario, sino por quién administra los salarios.
La pregunta queda abierta:
¿más libertad financiera o menos crédito real en la economía?