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Jake Paul sobrevivió más de lo esperado y dejó expuesto a un Joshua apagado

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Se cumplió la lógica, pero no el espectáculo. En el Kaseya Center, el ex campeón mundial de los pesos pesados, Anthony Joshua, puso fin al experimento de Jake Paul con un nocaut técnico en el sexto asalto. Sin embargo, lo que debió ser una demostración de poderío del británico terminó siendo una performance deslucida, marcada por la falta de ritmo y una estrategia ultradefensiva del youtuber que desesperó a los presentes.

Desde el primer campanazo, quedó claro que Paul no subió a pelear, sino a sobrevivir. El estadounidense apeló constantemente al desplazamiento lateral («montado en la bicicleta») y a los amarres cada vez que Joshua lograba acortar la distancia. Por su parte, el británico se mostró excesivamente cauteloso, quizás pecando de respetar de más a un oponente que no tenía herramientas para lastimarlo.

No fue sino hasta el quinto asalto cuando el desgaste físico le pasó factura a Paul. Joshua finalmente apretó el acelerador y mandó a la lona al influencer en dos ocasiones. En el sexto, una potente derecha sentenció la historia, obligando al árbitro a detener el combate ante un exhausto Paul que ya no podía sostenerse en pie.

💰 Negocio redondo o desprestigio deportivo: La grieta del boxeo

Más allá del resultado, la pelea reavivó el intenso debate que rodea a estos eventos «crossover». La controversia divide al mundo del boxeo en dos bandos irreconciliables:

  • Los Críticos: Especialistas y puristas aseguran que ver a una gloria del deporte como Joshua —medallista olímpico y ex monarca unificado— midiéndose con un creador de contenido desprestigia el noble arte. Argumentan que estas peleas son «farsas coreografiadas» que quitan lugar a boxeadores profesionales que pelean por bolsas mínimas en busca de una oportunidad real.

  • Los Defensores: Por otro lado, promotores y nuevos seguidores celebran la iniciativa de Jake Paul. El argumento es puramente económico y de audiencia: Paul atrae a un público joven (la Generación Z) que normalmente no consume boxeo tradicional. Además, estas veladas generan ingresos millonarios que inyectan capital a una industria que, por momentos, parecía estancada.

En síntesis: Joshua se llevó la victoria y una bolsa astronómica, pero su imagen como «guerrero de élite» queda desdibujada ante un rival que nunca fue tal. El británico sigue insistiendo en que este es el camino para recuperar su corona y pide a gritos una unificación con los monarcas de la categoría, como Tyson Fury. Sin embargo, la deslucida actuación de anoche dejó un mensaje amargo: si Joshua sufrió para encontrar la distancia ante un youtuber, hoy demostró que no está a la altura de los retos que exige la cima de los pesos pesados. Jake Paul, a pesar de la derrota, vuelve a demostrar que su nombre es garantía de taquilla, aunque el precio sea la pérdida de la esencia deportiva que los grandes campeones supieron construir.

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