ECONOMÍA
Cuando el dólar barato se convierte en fuga: el turismo vuelve a agujerear las reservas
El tipo de cambio planchado tiene un costo que empieza a hacerse visible, mientras el Gobierno de Javier Milei celebra la pax cambiaria, los dólares del Banco Central se van por la vía más silenciosa: turismo y tarjetas. No es corrida, es consumo incentivado por un dólar que quedó barato frente a los precios locales.
Los últimos datos confirman lo que ya anticipaban las agencias de viaje: la fuga se reactivó, pero sin colas en los bancos. Con un dólar oficial y tarjeta retrasados, la clase media-alta adelanta compras, pasajes y gastos afuera, generando un drenaje sostenido de divisas justo en plena temporada.
La trampa del tipo de cambio atrasado
El manual argentino vuelve a repetirse: se usa el dólar como ancla inflacionaria, pero se abarata artificialmente viajar al exterior.
El dato: La balanza turística vuelve al rojo. Cada dólar gastado en Miami o Brasil es un dólar que no financia producción ni industria local.
El efecto: mientras el agro liquida con cuentagotas a la espera de mejores precios, la “fuga hormiga” del turismo y las tarjetas empieza a erosionar el superávit comercial que tanto costó reconstruir.
¿Fiesta o velorio de reservas?
La paradoja libertaria es evidente: se combate el déficit fiscal, pero se tolera un déficit de cuenta corriente creado por el propio atraso cambiario. El mercado celebra la calma hoy, pero la factura llegará en marzo, cuando haya que contar lo que quedó en el Central.
La pregunta que vuelve desde los 90 es inevitable: ¿estamos quemando las pocas reservas disponibles para subsidiar las vacaciones de quienes pueden viajar, repitiendo el viejo “deme dos”?
Redaccion: Marcos Peñaloza