OPINIÓN

«Los héroes silenciosos olvidados», por Ariel Rolfo

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Muchas veces el utilitarismo ingrato de la sociedad hace que algo que fue ponderado en su momento sea olvidado al día siguiente cuando fue satisfecha esa necesidad.

Algo de esto paso con el personal de salud y los efectores asistenciales ponderados durante la pandemia pero que una vez pasada esta se llega poco tiempo después no solo a precarizar salarios y cesantear personal sino hasta eliminar el ministerio de salud donde poca fue la resistencia social ante este evento.

Tambien es poco el reconocimiento del país hacia la comunidad científica y escasa la resistencia de una sociedad al desguace de sus organismos de investigación como el Conicet o a la expulsión del país de científicos que se habían podido repatriar recientemente.

Pero a pesar de la ingratitud o apatía de la sociedad algunos de estos Héroes Silenciosos siguen generando hechos auspiciosos para el país.

Recientemente la vacuna argentina ARVAC contra el COVID recibió un premio por su calidad y seguridad.

La amplia capacidad de protección de ARVAC se logra con la tecnología tradicional y segura de antígeno recombinante con hidróxido de aluminio como adyuvante

Los resultados de amplia protección y excelente seguridad de la vacuna fueron muy valorados por los especialistas tanto nacionales como internacionales.
Los estudios clínicos realizados sobre la vacuna argentina contra la COVID-19 demostraron que ARVAC genera seroconversión —desarrollo de anticuerpos específicos— en más del 90% de los vacunados.

Esta vacuna fue desarrollada en un 100% en argentina en sus tres fases (I, II, III) donde participaron organismos científicos públicos como el CONICET, la Universidad de San Martin y un laboratorio nacional que la producirá.

Muchas veces la ingratitud social, la clásica autodenigración de los argentinos o el menosprecio que tenemos sobre lo nacional o sobre los logros locales por un colonialismo mental suelen opacar o directamente ignorar eventos que son dignos de admirar y enorgullecerse.

Estos no son hechos menores sino que en cualquier país sensato y racional que tuviera un mínimo de autovaloración reconocería y destacaria en forma muy sentida estas verdaderas conquistas de la salud sobre la enfermedad por parte del país y sus investigadores científicos.

Bueno seria que en algún momento se produzca una introspección de la conciencia social y volvamos a tener, como en alguna época pasada, el orgullo por lo propio para que sin chauvinismos valoremos en forma racional y sensata nuestras verdaderas posibilidades de auto realización como país y como sociedad.

Ariel Rolfo

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