OPINIÓN

«Un Lugar Para Argentina», por Ezequiel Beer

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La proyección presente de una Argentina prospera de principios del siglo veinte indica primeramente un lugar predominante en el comercio mundial – aproximadamente el 3 % de su participación – bajo 10 productos primarios que aun siguen siendo la cartera comercial local.

La planitud economicista vuelve al punto presente ante una caída porcentual de casi 10 veces al punto de ser el país hoy el 0.25% del total de las exportaciones internacionales.

Han encontrado un chivo expiatorio: El Peronismo.

Pero los hechos son tercos y la desconexión económica fruto de la Crisis de los Años 30 su posterior recesión mundial y para coronar el desenvolvimiento bélico de la 2da Guerra Mundial dieron el cuadro propicio para entender que los factores externos fueron los principales responsables de esta caída.

Asimismo el triunfo de los EEUU y el bloqueo de los productos argentinos dentro del Plan Marshall fueron la gota que seguramente orbito hacia un desarrollo fuertemente interno tanto de carácter productivo como de consumo.
Sabiamente el Economista y Premio Nobel Paul Samuelson señalaba que el mundo existían cuatro tipo de economías: capitalista, socialista, japonesa y argentina.

Hoy en esta severísima crisis nos encontramos apabullados por la exasperación de un proceso político y económico de raíz neoliberal al extremo por ello su carácter libertario que pretende retomar la senda de 1910 pero el componente demográfico y la historia político cultural argentina pueden ser sus primeros impedimentos o la demostración de un derrotero del fracaso.

El contexto geoeconómico mundial que se haya teñido por dos guerras es decir aquella del espacio ruso-ucraniano y la otra referida a la histórica disputa en Medio Oriente y el despliegue de un proceso inflacionario son las primeras duras variables a pensar para establecer una estrategia externa.

Por otra parte, y mas allá de las ventajas comparativas de la Argentina existe un componente de competición con otras economías que han logrado una mayor productividad e instalación en los mercados de exportación.
Creo que no es suficiente un salto cualitativo exportador para equilibrar un mercado interno que abarca casi el 75 % del PBI en donde además su composición es del 50% de la pobreza in situ.

La recomposición de ese mercado interno productivo y de consumo debe ser la puesta en escena de un proyecto alternativo al que se intenta instalar pues de otro mundo se condena al ocaso a una amplia porción poblacional.
La vitalidad de ese mercado debe ser lubricada por una apuesta sobre la obra publica donde el Estado juega un rol central.

Considero que en la Argentina se producen dólares suficientes para la acumulación en divisas por parte del BCRA y de por ende sostener una política monetaria activa pues los balances económicos desnudan un flujo relevante pero que son mas del apego de la fuga.

Sentando estas mínimas bases se podrá dar una primera respuesta al critico estado de situación actual.
No significa tomar experiencias posteriores porque como se ha dicho el contexto es diferente y en particular por un desarrollo económico- tecnológico mundial que incide en cada decisión.

Debemos entender de una manera holística el problema que nos aqueja.

La re orientación de los recursos locales nos pondrá en orbita hacia una solución certera.

Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político

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