DEPORTES
River y una pesadilla de nunca acabar
volanta
Increible pero real. No hay palabras ni adjetivos para describir lo que le pasa a River ultimamente. Un nuevo mazazo en el Monumental. Otro golpazo a la ilusión del hincha. Juan Aurich se llevó mas de lo que mereció pero el fútbol es así, no se gana por merecimientos sino metiendo lo que uno genera. Y Juan Aurich llegó, dos veces, pero llegó y en una la metió. Y el punto se fue a Perú, la felicidad invadió al equipo incaico y en River reinó la bronca y desazón. Otro empate en el Monumental, con sabor a derrota, y las chances de pasar a la siguiente fase se complicó mucho más de lo que estaban antes de arrancar el partido. River vive su pesadilla menos pensada.
Había empezado muy bien el partido para el conjunto local, presionando en la salida de Juan Aurich y controlando la tenencia del balón frente a un planteo ultradefensivo del equipo rival, quien lo esperaba rezagado en su área. Transcurrían los primeros minutos del primer tiempo cuando Leonel Vangioni fue a disputar un balón en el sector izquierdo de la cancha con un rival y sintió un pinchazo en su muslo izquierdo. Probó fuera del campo pero no pudo seguir. Hoy en River se temía por un desgarro que finalmente sucedió: Vangioni estará fuera de las canchas por 2 semanas y se perderá los partidos con el Sevilla de España y Gimnasia en La Plata. En su lugar entró Ramiro Funes Mori, quien se recostó sobre el lateral izquierdo de la defensa millonaria.
Iba River en busca del primer gol pero fallaba en el último toque. Rojas, Gutiérrez, Mercado, Maidana, Pisculichi, todos equivocaban la puntada final para abrir el marcador. Hasta que, pasados los 25 minutos de la primera etapa, Mercado tomó un disparo fallido de Gutiérrez en la puerta del área chica de Gallese y mandó la pelota al fondo de la red. Desde ahí, se respiró un clima de cierta tranquilidad en el estadio millonario, quien ya habia sacado ventaja en el marcador y controlaba las acciones del encuentro a su gusto. River siguió llegando con peligro al arco rival pero no podía ampliar la diferencia, un problema mayor en este semestre para el equipo riverplatense. Se fue al descanso en ventaja, minima pero merecida, aunque con un sabor agridulce por no poder estirar esa brecha que existía entre ambos elencos.
El segundo tiempo fue muy parecido al primero, con un River como claro dominador del juego y un Juan Aurich con sus limitaciones a cuestas, cuyo objetivo era no recibir una goleada. Tres tiros en el palo y una en el travesaño de Teófilo Gutiérrez, una vaselina que se fue alta de Rodrigo Mora, jugadas de Gonzalo Martinez y Camilo Mayada con mucho peligro y otras de Ariel Rojas fueron las numerosas jugadas de peligro que originó River en el arco defendido por Pedro Gallese. Pero los goles que se erran en el arco de enfrente, se paga en el propio alude un dicho futbolero muy histórico…
Y asi fue que, a los 44 minutos de la etapa complementaria, un tiro libre desde el circulo central para Juan Aurich terminó en gol. Un bochazo al área millonaria que Jonathan Maidana no pudo despejar, le quedó servido el empate a Marcos Delgado, que ante la nueva pifia de Camilo Mayada, remató ante la salida de Charini y estableció el empate final. Los últimos minutos fueron un manojo de nervios en el equipo argentino y en su gente, quien vivía una nueva pesadilla en su casa. El conjunto peruano se llevó, injustamente claro, lo que vino a buscar. Pero River volvió a fallar en el último toque y no pudo liquidar el encuentro. Su gente esta fastidiosa y dolida, ve a un equipo que intenta y no logra concretar. River está en coma (futbolisticamente hablando) en esta Copa Libertadores y para poder avanzar a la siguienta fase no depende de si mismo. Debe ganar como sea ante un Tigres ya clasificado en México y luego sellar la clasificación en casa con San José de Oruro. Un presente dificil de explicar de un equipo que , semanas antes logró la Recopa Sudamericana venciendo a San Lorenzo. Y unos meses mas atrás, había alcanzado la Copa Sudamericana. No lo entiende River, no logra explicar Marcelo Gallardo, sus hinchas se quieren despertar de esta horrible pesadilla. No hay explicación. River no tiene que volver a encontrarse con su juego, sino también tiene que reconciliarse con la suerte. Hoy River vive una pesadilla que, por ahora, parece no tener un final feliz.
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