OPINIÓN

¿De qué depende el crecimiento?

volanta

Published

on

El imaginario conservador argentino dirá que el crecimiento se realiza por la inversión, y que esta llegará de la mano de reglas más claras, salarios más bajos, seguridad jurídica y vaya uno a saber qué más.

Estos elementos serían suficientes para que una empresa de toca discos decida reabrir sus puertas y producir millones de estos bellos e históricos artefactos, empleando a centenares de trabajadores, para una demanda que ya estaría garantizada por las condiciones antes descriptas.

«Los empresarios, ante las expectativas de una devaluación (promocionada y difundida por medios masivos, opositores y algunos empresarios) pueden no reinvertir sus nuevos ingresos, sino dolarizarlos, ante la espera de que el rendimiento de la divisa sea mayor».
Este hermoso y lineal suceso de eventos, suscita una pregunta: ¿Serán tan tontos los empresarios para invertir en producir algo que nadie va a comprar?

Los empresarios van a invertir para ampliar su producción sólo si creen que van a poder vender esa nueva producción. Y más allá de algunas predicciones, el termómetro será conocer qué se vendió en el periodo anterior.

Ahora, si la inversión depende de las ventas, ¿de qué dependerán las ventas? Obviamente de que haya compradores: trabajadores, países que compren nuestras exportaciones, y del Estado.

Si hay más ventas, las empresas para producir más van a necesitar más trabajadores, así que de alguna manera, la cantidad de trabajadores/compradores depende también de las ventas.

Los únicos que pueden impulsar «desde afuera» el crecimiento de las ventas, son los que importan nuestros productos y el Estado. Y a menos que alguien logre convencer al mundo que salga de la recesión y nos compren más, el Estado parece estar sólo en esta tarea.

Los empresarios, ante las expectativas de una devaluación (promocionada y difundida por medios masivos, opositores y algunos empresarios) pueden no reinvertir sus nuevos ingresos, sino dolarizarlos, ante la espera de que el rendimiento de la divisa sea mayor.Señoras y señores, este es el famoso efecto dinamizador del gasto y la inversión pública. Obviamente el rol de este último es más complejo, porque no sólo aumentan las ventas de los que venden los materiales para esta inversión, sino que aumenta la capacidad productiva del país. Obviamente la tarea no es tan simple (como si realmente lo fuera) cuando aparece la escasez de divisas. El desafío se vuelve doble, crecer pero sustentablemente. Por eso la importancia de identificar sectores estratégicos donde orientar las inversiones del Estado, como las que encabeza YPF en el sector energético, única operadora que ha incrementado considerablemente su producción de petróleo y gas en la última comparación interanual.

Pero si aún esto pareciera fácil para alguien, ante la restricción externa, el círculo virtuoso encuentra desviaciones. Los empresarios, ante las expectativas de una devaluación (promocionada y difundida por medios masivos, opositores y algunos empresarios) pueden no reinvertir sus nuevos ingresos, sino dolarizarlos, ante la espera de que el rendimiento de la divisa sea mayor. Aquí es donde se resume el desafío público: vencer la especulación generada y demostrar que las ganancias sustentables están en la producción.

Fuente: Infonews

Tendencias

Salir de la versión móvil