OPINIÓN

El bueno, el malo y el dóping

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l 31 de enero la pelea de año entre Silva y Díaz terminó en escándalo porque ambos peleadores dieron positivo en el control antidóping. La historia de dos peleadores convocantes y antagónicos, con detarctores y fanáticos, envueltos en un drama que golpea al ascendente MMA.

El mundo del MMA está convulsionado por la noticia: el esperado regreso de dos de los peleadores más convocantes de la historia se aguó tras el resultado de un test. El considerado por muchos como el mejor de la historia, Anderson Silva y el siempre polémico pero atractivo Nick Díaz, volvieron a la acción luego de más de un año fuera del octágono, para hacer un peleón de cinco rounds a puro cruce de golpes. Pero tras la euforia de la contienda, llegó la decepción: ambos fallaron el test de antidoping. ¿Cómo es esto posible? Retrocedamos un poco hasta el génesis de esta historia.

El 28 de Diciembre de 2013, millones de espectadores se sacudieron ante la pantalla y se vieron forzados a cerrar los ojos. El ex campeón de peso medio de UFC, el brasileño Anderson Silva, considerado hasta entonces como el mejor libra por libra, un atleta con excelente imagen, patrocinado por grandes marcas, la cara del MMA en Brasil, buscaba recuperar su corona, perdida por KO en su pelea previa contra el entonces -y aun- invicto campeón estadounidense Cris Weidman. Esa fatídica noche, el brasileño tiró un low kick (patada circular a la cara externa del muslo), el americano bloqueó levantando la rodilla, y la tibia y el peroné del ex monarca se partieron literalmente al medio, en una imagen que quedó grabada en el inconsciente de todos los fanáticos. El hecho causó bastante revuelo, nos hizo preguntarnos cómo prevenir este tipo de lesiones y sobre todo, dudar de la continuidad en la cima del ex campeón, que contaba con 38 años cuando ocurrió este accidente. ¿Podría recuperarse y volver a su antiguo nivel, o la lesión sumada a la edad lo dejaría fuera de por vida?

Por otro lado, tenemos al Nick Díaz, la cara opuesta. Un atleta sin tanto nivel técnico, famoso por sus insultos, riñas y actitud pendenciera. Díaz es un peleador con mucha tolerancia a los golpes, que va siempre de frente, no le huye al intercambio y suele chicanear y tratar de provocar a sus rivales antes, durante y después de la pelea. Ese estilo le otorgó una legión bastante nutrida de fanáticos que toleran todos sus defectos, incluso el que más ha perjudicado su carrera: el habito de la marihuana.
Los problemas de Díaz con el cannabis comenzaron en 2007 cuando peleaba en la extinta empresa japonesa Pride. El 24 de febrero de ese año, en la edición número 33 del reconocido evento, Nick enfrentó a la estrella local Tacanori Gomi y lo venció con una gogoplata, sumisión poquísimas veces registrada en peleas de MMA. Pero la posterior prueba de doping aguó la alegría cuando dio positivo para metabolitos de marihuana. En aquella oportunidad, la pena fue leve y poco más de seis meses más tarde el chico malo estaba de vuelta en la jaula. Pero en 2012, tras su pelea contra Condit, el test volvió a arrojar el mismo resultado y en esta oportunidad lo dejaron fuera por un año.

Allí los tenemos, el chico bueno recuperándose de la lesión, el chico malo volviendo de su penitencia. Imaginen la alegría de los fanáticos cuando UFC anunció que se enfrentarían. Un lleno total asegurado. La pelea fue el 31 de enero y realmente colmó las expectativas. Fueron 25 minutos (5 rounds) de puro golpeo. Nick insultó y faltó el respeto como siempre, pero Silva no se desconcentró y logro imponer su dominio llevándose la victoria por decisión unánime.

La polémica llegó a los pocos días cuando trascendió la noticia: ambos fallaron sus pruebas de dopaje. El tercer positivo de Marihuana para Díaz no sorprendió a nadie, pero Silva dio positivo para dos esteroides anabólicos: drostanolona y methyltestosterona. El mundo se sacudió. Silva siempre fue un gran atleta pero nunca se sospechó que su alto rendimiento tuviera que ver con sustancias ilegales. Nunca tuvo un estilo basado en la fuerza ni un físico sospechosamente “dibujado”, por el contrario, se trata de un peleador inteligente que ganó más por su buen tiempo y visión de combate que por una superioridad física. Entonces, ¿qué fue lo que pasó? Sus detractores lo acusan de haber usado sustancias ilegales durante toda su carrera e intentan invalidar su legado histórico. Sus fanáticos arguyen excusas relacionadas con su rehabilitación tras la lesión. Su equipo médico asegura que la prueba estuvo mal realizada y pide una verificación.

Muchas reflexiones quedan pendientes de todo esto. Por un lado, ¿qué sustancias deben prohibirse en el deporte profesional y cuáles no? Los esteroides anabólicos están terminantemente prohibidos y UFC y la Comisión Atlética del Estado de Nevada son tremendamente estrictos al respecto. Esto no podría ser de otra manera, ya que esta sustancias son optimizadores de rendimiento y, de liberarse su uso, todos los peleadores se verían obligados a consumirlas para mantenerse competitivos, desatándose una carrera de dopaje con proyecciones nefastas. Con todo el estigma y los prejuicios que ya debe soportar el MMA por parte de quienes no aprueban los deportes de combate, la severidad en los controles para este tipo de sustancia es totalmente necesaria. Pero ¿la marihuana? Si claramente no es un optimizador de rendimiento (incluso todo lo contrario), si en varios estados de USA es legal con fines medicinales, y el entrenador de Díaz, Cesar Gracie, aclaró que su pupilo la consume de acuerdo a su prescripción médica para calmar los dolores de los entrenamientos, ¿Con que lógica se prohíbe?

Y por otro lado, ¿por qué perdonamos a Nick y matamos a Silva? Amamos a los antihéroes y admitimos cualquier macana de nuestros “chicos malos”, pero cuando uno de los héroes, los impolutos, los chicos perfectos, comente una equivocación, nos lanzamos sobre ellos como buitres. ¿Hasta cuándo vamos a sostener estos razonamientos maniqueos, reduccionistas, más dignos de un jardín de infantes que de una conversación adulta? No somos niños que necesitan el bueno y el malo para aprender moral. Basta de señalar con el dedo. Todos somos humanos.

Fuente: Télam

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