OPINIÓN

De la Sota, entre la gestión, la política y sus mezquindades. Por María Azurro

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El último fin de semana fue clave en la vida política del gobernador cordobés José Manuel De la Sota ya que a partir de la tragedia acaecida en su provincia, se desprendieron algunas situaciones que por lo menos son sugestivas: rechazó la ayuda de su par bonaerense, Daniel Scioli y anunció que no asistirá a la marcha del 18 F, en la que se había transformado en un símbolo a partir de su papelón al anunciar que “el 18 todos somos judíos”.

Así las cosas, el precandidato presidencial cordobés quedó atrapado en medio de decisiones que tuvo que tomar en su gestión y las mezquindades políticas que lo llevaron a rechazar ayuda de otra provincia, para no mostrar debilidad.

Luego de la tragedia, Daniel Scioli ofreció oficialmente “recursos humanos y materiales” para paliar la crisis en Córdoba, a lo que De la Sota respondió con un “gracias por el ofrecimiento. La tragedia nos golpeó duro pero contamos con los recursos necesarios para hacerle frente”.

Ante esta situación surge la pregunta ¿es momento de fijarse en cuestiones electorales y rechazar valiosa ayuda para una sociedad golpeada? La respuesta está a la vista en cada casa de cada damnificado.

Porque si de especular se trata, también deberíamos decir que si Buenos Aires no ofrecía ayuda, seguramente íban a salir desde el gobierno cordobés a criticar la insensibilidad y la falta de colaboración. Ahora que apareció la ayuda, la decisión parece ser la menos acertada.

De todas formas, Scioli, dejó al margen este cruce y canalizó la ayuda directamente con el municipio de Ceballos para que se haga efectiva.

De la Sota no va a la marcha

Otro tema candente en el ámbito que rodea al gobernador es el anuncio de su ausencia a la marcha del 18 F. De la Sota sostuvo “estaré espiritualmente en la marcha. Hoy mi deber es permanecer en Córdoba hasta que el último evacuado pueda volver a su casa”.

Y acá parece haber acertado en su decisión, aunque el tema viene cargado de otras suspicacias, luego del papelón que había cometido al anunciar que “el 18 todos somos judíos”, como si los atentados fueran contra una religión y no contra una sociedad. En fin, lo concreto es que en época de elecciones, hay que medir cada paso y según lo que entienden de política, también hay que tomarse un tiempo para pensar.

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