INTERNACIONALES
Trump sancionó a la Corte Penal Internacional horas después de que el Nobel de la Paz premiara a una de sus ex juezas
La administración estadounidense endureció las sanciones contra el tribunal de La Haya en medio de la indignación por las órdenes de arresto a funcionarios israelíes, mientras la jurista sudafricana Navi Pillay fue distinguida por su trabajo en la justicia penal internacional.
El gobierno de Donald Trump impuso nuevas sanciones a la Corte Penal Internacional (CPI), apenas horas después de que el Comité Nobel distinguiera con el Premio Nobel de la Paz a la jurista sudafricana Navi Pillay, ex jueza de la Sala de Apelaciones del propio tribunal entre 2003 y 2008. El comité justificó el premio en su trabajo al frente de la justicia penal internacional y dijo que buscaba «lanzar un recordatorio» sobre los ataques políticos que enfrentan jueces e instituciones del derecho internacional en distintas partes del mundo.
Las nuevas sanciones estadounidenses, según pudo reconstruirse, van más allá de las que ya pesaban sobre fiscales y jueces del tribunal con sede en La Haya: esta vez apuntan también a las empresas que le prestan servicios a la CPI. En la práctica, ese tipo de medidas suele forzar a las compañías con sede en Estados Unidos a cortar cualquier vínculo con la entidad sancionada, lo que implica que bancos cierren cuentas, aseguradoras cancelen coberturas y empresas de tecnología dejen de prestarle servicios al tribunal.
Las sanciones a la Corte Penal Internacional, en medio de la tensión por Netanyahu
El secretario de Estado, Marco Rubio, fue el encargado de anunciar la medida: «El presidente Trump jamás permitirá que la Corte Penal Internacional procese a ciudadanos estadounidenses», afirmó, y prometió además «paralizar» la capacidad operativa de lo que calificó como un «tribunal ilegítimo». Según explicó un alto funcionario del Departamento de Estado, el Tesoro emitirá licencias para «proteger los intereses estadounidenses», lo que abre la puerta a algunas excepciones puntuales dentro del esquema sancionatorio.
Detrás de la decisión asoma el malestar de Washington por las órdenes de arresto que la CPI dictó contra funcionarios israelíes, entre ellos el primer ministro Benjamín Netanyahu, además de una investigación anterior sobre soldados estadounidenses en Afganistán que el propio tribunal ya había cerrado. No es casual que Netanyahu haya sido uno de los primeros en celebrar el anuncio: calificó a la Corte como «una amenaza mortal para las democracias».
Desde la propia CPI, la fiscal adjunta Nazhat Shameem Khan calificó las sanciones como medidas que «deben ser condenadas» y remarcó que, más allá de la presión, «nuestro trabajo continuará en todas las situaciones, investigaciones y procesos judiciales». En la misma línea, el secretario del tribunal, Osvaldo Zavala Giler, le pidió a la Unión Europea que esté lista para activar un «mecanismo de bloqueo» que proteja a los países europeos de los efectos extraterritoriales de las sanciones estadounidenses, en un episodio que vuelve a poner en tensión el funcionamiento del sistema de justicia internacional.