CULTURA
Todos aspiramos a la unidad en el peronismo
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La pregunta que corresponde hacerse es si la unidad se entiende solamente como acuerdo entre dirigentes.
Obvio que no puede descartarse, pero solo como final de un camino recorrido.
Desde la perspectiva de la vida interna, no hay nada más desmovilizante que trabajar únicamente sobre la hipótesis de la unidad. En tal supuesto, es natural que la dirigencia, la militancia, los adherentes, etc., queden reducidos a meros espectadores, a la espera de una definición que los excede.
Es natural que quienes adscriban a los dirigentes que suscriban ese acuerdo pueden especular con un buen posicionamiento.
No es precisamente lo que el peronismo está necesitando. Por el contrario, en un marco de respeto, es imprescindible generar el debate sobre los distintos matices que el peronismo hoy nos plantea en cuestiones de fondo, formas y personas.
Además, a ocho meses de las definiciones, ¿quién asegura que no pueda surgir un dirigente o grupo de dirigentes que plantee otra alternativa?
Para quienes insisten en la unidad a partir de un encuentro entre Axel @Kicillofok y @CFKArgentina o Máximo Kirchner, suponiendo que se lograra, ¿puede garantizarse que, al momento de las definiciones, ese acuerdo exprese a todo el peronismo?
Y, más importante aún, como peronistas que tenemos la obligación de hacer el esfuerzo de construir una alternativa superadora que exceda al propio peronismo, ¿todos estamos seguros de que hoy ese acuerdo expresa eso?
En esta coyuntura, la unidad debe expresarse en acordar reglas de juego que garanticen el debate y la participación, de tal forma de asegurar que no se impondrán listas únicas en nombre de la unidad.
Hoy debemos garantizar que el camino de resolución sea la participación en las PASO o, en su defecto, elecciones internas.
Finalmente, no estamos en la etapa de hablar de candidaturas presidenciales. Estamos en la etapa de construcción del dirigente/a que, en unos meses, se constituya en «el mejor candidato».
Como ha sucedido en otros momentos, el peronismo necesita de mucha participación, efervescencia y debate interno. Todo lo contrario a un acuerdo cupular.
Y que finalmente, como decíamos en el barrio, «que llegue el/la “más mejor”».
(*) Eduardo Di Cola
@eduardodicola