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Siria tras la caída de Al Assad: sin bombas, pero acorralada por el hambre

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Un año después de la caída del régimen de Bashar al Assad, Siria dejó atrás los bombardeos masivos pero ingresó en una crisis humanitaria silenciosa. La desnutrición infantil se triplicó en los últimos meses mientras la ayuda humanitaria internacional se reduce de forma drástica, configurando un escenario de extrema vulnerabilidad para la población civil.

Una posguerra sin pan ni servicios básicos

El fin de las hostilidades armadas directas no se tradujo en alivio social. La quita de los subsidios estatales, combinada con el repliegue de las ONG internacionales, empujó a millones de personas a la pobreza extrema. Ante la falta de mecanismos de contención pública, la supervivencia cotidiana pasó a depender de los mercados informales, caracterizados por precios desbocados y el desabastecimiento de productos elementales.

En centros urbanos clave como Damasco y Alepo, las filas frente a los centros de distribución de alimentos y panaderías son hoy más extensas que durante los años del conflicto. A la escasez de comida se suma la parálisis de la infraestructura sanitaria y educativa: la población infantil no solo atraviesa cuadros graves de malnutrición, sino que además carece de acceso a atención médica básica y escuelas operativas.

Retiro internacional y fatiga de donantes

La reducción sistemática de partidas financieras por parte de organismos multilaterales como la ONU y la Unión Europea dejó desprotegida a la población vulnerable. Diversas agencias internacionales advierten sobre el impacto de la «fatiga de donantes», un fenómeno de desinversión que pone en riesgo la viabilidad de la transición política en la región.

En el plano internacional, mientras las potencias occidentales valoran el alineamiento geopolítico de la nueva administración siria, la asistencia directa sobre el terreno refleja un desinterés creciente. Prioridades orientadas al control migratorio y la seguridad fronteriza han postergado el financiamiento destinado al bienestar y la reconstrucción del tejido social.

El riesgo de la paz negativa

La ausencia de un plan de recuperación económica y la falta de compromisos sostenidos por parte de la comunidad internacional amenazan con instalar un cuadro de «paz negativa»: un estado caracterizado por el cese de las bombas pero atravesado por la miseria estructural. Sin alimentos, sin subsidios y con redes de asistencia en retroceso, la sociedad siria enfrenta una nueva etapa donde la urgencia vital se desplaza del frente de batalla a la lucha por la subsistencia.

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