OPINIÓN
O LA ESCALERA DE AXEL, O LA CÁRCEL DEL HAMBRE
por Néstor Gorojovsky
[No hace falta el tarot para verlo. Ya está sucediendo, y lo dice la UNICEF]
Los peores 20 meses no pasaron aún y el final será o Axel o el infierno.
El éxito, la profundidad y la velocidad con que Milei, Caputo y la Embajada de Estados Unidos están coronando todas las aspiraciones que alimentó el estáblishment de la Argentina desde el 24 de marzo de 1976 se les están volviendo en contra.
Mientras tanto, Javier Milei sigue dirigiendo impertérrito el derrumbe de la industria, el empleo y el mercado interno, el genocidio social, la degradación institucional, el apagón cultural y la entrega de la soberanía argentina a Estados Unidos y sus aliados (en primer mención, Israel -no por nada él es un renfanita- pero a inmediata continuación el Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte).
No otra cosa le pidieron que asegure en los alfombrados salones del muy porteño Hotel Presidente esos despatriados multimillonarios: llevar las contrarrevoluciones de 1955 y 1976 a sus últimas consecuencias y convertirlas en una realidad inamovible.
Pero las ratas abandonan el Caleuche libertario: ven venir un naufragio electoral del jefe de los demonios dementes en 2027.
«Como si fuera una presidenta o una candidata presidencial, [Patricia] Bullrich se reunió en Chile con el presidente José Antonio Kast … Cerca de ella afirman que está lista para cualquier contienda. “Si a Milei le va bien irá de vice y si le va mal asumirá la responsabilidad de ir por la presidencia”», refieren fuentes que cita Roberto Navarro en El Destape.
Las operaciones de desamarre de la también Luro Pueyrredón se suceden como ráfagas de ametralladora. Y tienen efecto en el entorno de adulones de Milei. «El problema es que si todos piensan que Milei no reelige, el presidente ya es un pato rengo. Falta demasiado tiempo para gobernar sin poder», afirma Navarro, y describe:
«Emilio Pérsico, líder del Movimiento Evita, narra situaciones trágicas fruto del avance de la pobreza en las barriadas. “La gente se endeudó con las billeteras virtuales para comprar comida. Como no pudieron pagar fueron a pedirle plata a los narcos. Ahora no les pueden pagar y la situación es dramática. Amenazan a las mujeres con matarle a los hijos si no pagan. Dos mujeres de Virrey del Pino se suicidaron por esa razón.” El ajuste mata».
Una disgresión: esto último era obvio desde el día 0 del gobierno renfanita. A la Argentina con la que sueña el estáblishment y construye Milei le sobra la mitad, si no dos tercios de su población. Al menos, si no se considera a la población como un número sino como un grupo humano habituado a determinada forma de vida.
Hay quienes no lo soportan, y cunde el suicidio en los sectores populares. La desesperanza también afecta a la demografía por otros lados: apenas haya un gobierno de carácter popular habrá que poner en movimiento una fuerte política que haga deseable tener una familia, porque ya estamos cayendo en un derrumbe demográfico por la decreciente tasa de natalidad.
Y eso, desde ya, sin limitar los derechos de las mujereres.
Pero volvamos:
Un incendio de campos está transformando votos por Milei en intenciones de voto por Axel Kicillof. Milei le ordenó al incendiario apagar las llamas: «Luis Caputo afirma que él saldrá al rescate … Se habla de una mega garantía para asegurar el repago de la deuda 2026/27. Si realmente fuera así lograría bajar el alto piso del riesgo país. También hablan del fin del cepo a las empresas y de un plan de créditos hipotecarios a muy baja tasa.»
Según Navarro, sin embargo, «el peronismo se ve en el poder en 2027», y cita al sociólogo Pablo Semán: «“Incluso en zonas del interior en las que Milei ganó con claridad aparecen reclamos muy fuertes que no estaban en el trabajo que hice hace un año”.».
El viernes [Kicillof] fue a Córdoba. “Tuvimos una gran recepción del pueblo cordobés, realmente increíble e inesperado tanto afecto” contó a El Destape un funcionario bonaerense que lo acompañó. “Axel nos confirma que el problema nunca fue Córdoba, sino que el peronismo porteño y ambacéntrico no supo interpretar la idiosincrasia ni las necesidades del peronismo cordobés y de los cordobeses”».
Cualquier cordobés de a pie pudo habérselo contado a Néstor y Cristina Kirchner, pero ellos confiaron en los, digamos, estrambóticos tejemanejes del «Chueco» Mazzón y terminaron (o Cristina terminó) aferrados a los irrepresentativos ultracamporistas mediterráneos.
Habrá que ver si Kicillof logra contar, por otra parte, con buenas fórmulas en Santa Fe, Mendoza y, sí, la Capital Federal para contrarrestar el efecto de otros dos movimientos que empezaron a tallar en el peronismo.
1. El «peronismo porteño y ambacéntrico» se propone con Juan Manuel Olmos, el entrerriano Guillermo Michel y Victoria Tolosa Paz «un armado alternativo al de Kicillof», como en su momento intentó Leandro N. Alem en su sorda lucha contra su sobrino Hipólito Yrigoyen. «Aseguran que la gente ya no quiere recetas inflacionarias y que el peronismo no puede ser el cuco de los mercados», informa Navarro, para agregar a continuación que
2. desde su inadmisible e injusto secuestro domiciliario en San José 1111 «Cristina … piensa que si ese armado le quita a Kicillof por derecha tal vez con un candidato suyo de izquierda termine ganando las PASO. No hay que descartar que sea Máximo Kirchner.»
En fin, argentinos, con un poco más de nuestra ya habitual mala suerte Axel Kicillof («el que más mide», hubiera avisado Néstor Kirchner de no haber fallecido en pésima sea la hora) verá cómo se desprenden de su masa electoral dos grupos de votantes: uno por derechismo, el otro por izquierdismo.
Si llega a haber PASO (algo posible pero aún inseguro dada la volatilidad de muchos gobernadores y la consiguiente sumisión de «sus» diputados a la intención del régimen de anularlas por ley: no hay suficientes Natalias de la Sota aún), un eventual triunfo de Axel Kicillof perdería consistencia y se traduciría en que no gane en primera vuelta y tenga que repecharla en la segunda, quizás ante Patricia Bullrich. Lo mismo ocurriría en las internas que las reemplazarían, con iguales consecuencias electorales.
Y la segunda vuelta, como sabemos, es el recurso de última instancia de la contrarrevolución. Ya desde su origen: la impuso Lanusse para ver si podía impedir la victoria peronista en 1973. En ese caso la llegada de Kicillof a la presidencia -para cada vez más argentinas y argentinos la única llave que puede abrir hoy las puertas del infierno neoliberal- estaría en serio riesgo de caer a una boca de tormenta y perderse en el alcantarillado.
La otra posibilidad es que uno de los candidatos peronistas alternativos a Kicillof venza en las PASO o en las internas.
Si es el candidato o candidata de Cristina, estaríamos ante una verdadera situación peruana. Pasarían dos cosas malas al mismo tiempo:
1. se desmoralizaría y dispersaría buena parte del electorado del campo nacional; anularía el voto, votaría en blanco, u optaría por alguna de las opciones «feta de salame» que es muy probable que aparezcan, y
2. se desalentaría al votante del campo nacional harto de trenzas cupulares, que se ausentaría (una conducta que la contrarrevolución incentiva al abstenerse de imponer multas y otras penas a quienes no cumplen con la obligatoriedad del voto).
El resultado final bien podría ser una segunda vuelta entre no peronistas o entre antiperonistas.
Y si triunfa en las internas el ala pactista con el estáblishment, Patricia Bullrich tendría asegurada la victoria en primera vuelta: nunca hubo menos «avenida del medio» que ahora, y no hay razón para que el electorado elija el caballo populista cuando compita con la yegua pura sangre de la más rancia oligarquía.
De lo que suceda en los próximos veinte meses depende el destino final de la Argentina. O nos hundimos en la ignominia de ser un protectorado sin otro destino que el empobrecimiento perenne, o salimos del laberinto por arriba y nos unimos al bloque multipolar en ascenso, que necesita todo lo que tenemos para darles y puede darnos a cambio la infraestructura y la trama industrial que necesitamos.
Quien esto escribe cree, como es obvio, que la escalera para salir del laberinto por arriba sólo puede ponerla Axel Kicillof. Quienes sobrevivan, lo verán.
Buenos Aires, domingo 10 de mayo de 2026
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