ECONOMÍA
Petróleo a US$ 100: El shock global que amenaza el ancla inflacionaria
El mercado energético internacional ha entrado en una zona de turbulencia extrema este abril de 2026. Tras el cierre del Estrecho de Ormuz por las tensiones entre EE. UU. e Irán, el precio del crudo Brent ha escalado hasta los US$ 109, mientras que el WTI se consolida por encima de los US$ 102. Este salto, que el Banco Mundial proyecta en un 24% para todo el año, representa un «cisne negro» para la estrategia económica local, que depende de la estabilidad de los costos de transporte y energía para consolidar la baja de precios.
📈 El impacto en el surtidor y la inflación
Para la Argentina, un barril a estos niveles es una moneda de dos caras. Por un lado, beneficia la rentabilidad operativa de las empresas que operan en Vaca Muerta, incentivando la liquidación de divisas que el BCRA necesita para fortalecer las reservas netas. Sin embargo, el impacto inmediato se siente en el bolsillo: la suba del petróleo mete presión sobre los combustibles, un insumo básico que ya traccionó el IPC de marzo hacia el 3,4%. Si el Gobierno permite que este shock se traslade a los surtidores, el objetivo de perforar el 2,5% de inflación en abril quedará seriamente comprometido.
En este contexto, la mini banda cambiaria de entre $1.350 y $1.400 se vuelve más vital que nunca. El Central intentará utilizar el dólar mayorista como amortiguador para que el aumento del crudo en dólares no se transforme en un fogonazo inflacionario en pesos. No obstante, con un salario real deprimido y una actividad económica que cayó un 2,6% en febrero, cualquier nuevo ajuste en el transporte o la energía amenaza con profundizar la trampa estanflacionaria y asfixiar aún más a la industria manufacturera, que ya enfrenta sus propios desafíos de competitividad frente a la apertura importadora.