ECONOMÍA
Rigolleau: 100 despidos y el giro hacia la importación china sacuden a Berazategui
La crisis de la industria manufacturera sumó un nuevo capítulo crítico con la decisión de Rigolleau, la emblemática cristalería de Berazategui, de desvincular a 100 trabajadores. La medida no es un hecho aislado, sino que responde a un cambio drástico en el modelo de negocios de la compañía: ante la caída del consumo interno y el aumento de los costos energéticos, la firma comenzó a importar vajilla terminada desde China en lugar de producirla en sus hornos locales. Este movimiento pone de relieve la vulnerabilidad de las PyMES y grandes fábricas frente a la apertura comercial en un contexto de recesión profunda.
📉 La tormenta perfecta: costos y apertura
La situación de Rigolleau es el espejo del desplome del EMAE, que en su última medición mostró una caída del 8,7% en el sector industrial. La empresa enfrenta una pinza económica insostenible: por un lado, el tarifazo en el servicio de gas y electricidad ha pulverizado su rentabilidad operativa, dado que la producción de vidrio es electrointensiva. Por el otro, el salario real deprimido ha derrumbado las ventas de productos nacionales, haciendo que resulte más rentable para la empresa actuar como importadora que como fabricante.
Para el BCRA, este fenómeno representa un dilema de doble filo. Si bien la importación de bienes terminados puede actuar como un techo para el IPC al introducir competencia externa, el costo social se traduce en una pérdida acelerada de puestos de trabajo industriales. Con las reservas netas aún en terreno delicado, la salida de divisas para financiar estas importaciones de consumo final —en lugar de insumos para la producción— enciende alarmas sobre la sostenibilidad del modelo de «ancla cambiaria» en un escenario de desindustrialización.