INSTANTÁNEAS
Dieta de privilegios: los ministros de Milei se duplican el sueldo en plena crisis
Mientras el país atraviesa uno de los ajustes más severos de su historia, el Boletín Oficial reveló una realidad paralela en las altas esferas del poder. En los primeros meses de 2026, los integrantes del gabinete nacional han visto cómo su poder adquisitivo se dispara a contramano del resto de la sociedad. El sueldo de ministros y secretarios de Estado ha experimentado un incremento del 123%, una cifra que más que duplica sus haberes previos y que choca de frente con el discurso de austeridad y «motosierra» que el oficialismo predica en cada conferencia de prensa.
El 123% de la discordia: ¿Austeridad para quién?
El salto salarial no solo es llamativo por su magnitud, sino por el momento en que se aplica. Con un consumo en caída libre y un ajuste que ha recortado programas sociales básicos, la actualización de los sueldos jerárquicos parece haber encontrado un carril preferencial. Según los datos que trascendieron, un ministro pasará a cobrar cifras que superan ampliamente la media de cualquier trabajador calificado del sector privado, profundizando la brecha con una población que ya no puede costear el transporte o los servicios básicos.
Este incremento del 123% busca, según fuentes oficiales, «equiparar» los sueldos públicos con las responsabilidades del cargo. Sin embargo, para la opinión pública, el movimiento es leído como una provocación en un contexto donde el 60% de los argentinos manifiesta bronca y desencanto con la gestión económica de Javier Milei.
El factor Adorni: ¿Sueldos para «blanquear» el lujo?
La polémica por el sueldo de ministros reaviva las sospechas sobre la consistencia patrimonial de algunos funcionarios. El caso de Manuel Adorni se ha vuelto el emblema de esta contradicción: la Justicia Federal ya investiga cómo el vocero presidencial pudo costear viajes de lujo a destinos como Aruba y adquisiciones de propiedades que, con la escala salarial anterior, resultaban matemáticamente imposibles de justificar.
La coincidencia de este aumento masivo con las investigaciones por malversación y enriquecimiento ilícito abre un interrogante ético devastador para la narrativa oficialista.
¿Es este aumento del 123% una genuina actualización profesional, o se trata de una maniobra diseñada para blindar a los funcionarios ante la Justicia, permitiéndoles blanquear gastos lujosos y un nivel de vida que, hasta ayer, no tenía sustento legal en sus recibos de sueldo?
En la Argentina del «no hay plata», parece que para la cúpula del poder, el dinero finalmente apareció.
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