INTERNACIONALES
Gran Israel: el mapa bíblico que exhiben algunos ministro
El 19 de marzo 2023, Bezalel Smotrich (ministro de Finanzas de Israel) dio un discurso en París. Detrás del podio: un mapa de «Gran Israel» que incluía Jordania, Cisjordania y Gaza como territorio israelí. Mientras hablaba, negó la existencia del pueblo palestino:
«No hay tal cosa como palestinos porque no hay tal cosa como un pueblo palestino. Son una invención del último siglo». Jordania convocó al embajador israelí. EEUU, Francia, Egipto, Arabia Saudita, Qatar condenaron. Netanyahu tuvo que aclarar que Israel respeta el tratado de paz con Jordania. Pero Smotrich no se retractó.
No es un político marginal. Es ministro de Finanzas y responsable de asentamientos en el Ministerio de Defensa desde 2023. En septiembre 2025, la ONU documentó sus declaraciones: planea anexar el 82% de Cisjordania. Navi Pillay, presidenta de la Comisión de Investigación de la ONU: «Estos planes no son ocultos. Son proclamados con orgullo. Confirman lo que venimos documentando: una política sistemática de despojo territorial y limpieza étnica«.
Itamar Ben-Gvir (ministro de Seguridad Nacional) lo secunda. En mayo 2024 le dijo a Kikar Hashabat que cuando termine la guerra, Israel debe tener «ocupación total de Gaza». Agregó: «Estaré muy feliz de vivir» en Gaza ocupada.
En julio 2025, ante la ONU: «Con la destrucción de Hamas y el fomento de la migración palestina, Israel tiene una oportunidad única de capturar Gaza». En agosto 2024 ordenó demolición de casas beduinas en el Neguev: «Destruiremos tantas casas como sea posible hasta que la gobernanza y soberanía regresen al Neguev». Las demoliciones aumentaron 400% en 2024.
Los datos concretos verificables: en 2024, Israel demolió 1.065 estructuras palestinas en Cisjordania (récord histórico, superó las 870 de 2016), desplazó 857 personas. Otras 452 estructuras demolidas en operaciones militares (Jenín, Tulkarm), afectaron 2.704 residentes.
En Jerusalén Este: 215 hogares demolidos. En el barrio Al-Bustan de Silwan comenzaron demoliciones sistemáticas para construir parque turístico «Jardín del Rey». En agosto 2025, Netanyahu aprobó plan E1: 3.500 viviendas al este de Jerusalén que conectan Ma’ale Adumim con la ciudad, partiendo Cisjordania en dos.
La organización de colonos Nachala tiene meta pública: «ocupación, expulsión y asentamientos» en Gaza. Ben-Gvir asistió a sus eventos. En febrero 2025, Donald Trump respaldó la «migración voluntaria» de palestinos fuera de Gaza. Netanyahu la endosó.
El Departamento de Estado (3 enero 2025) tuvo que desmentir: «Gaza es tierra palestina y seguirá siendo tierra palestina. Esta retórica es incendiaria e irresponsable. Debe detenerse inmediatamente».
España, Países Bajos, Noruega, Canadá, Australia, Nueva Zelanda, Reino Unido sancionaron a Smotrich y Ben-Gvir en 2025: prohibición de entrada, congelamiento de activos, por «incitar violencia contra palestinos, expansión de asentamientos ilegales, limpieza étnica en Gaza».
La Corte Penal Internacional prepara órdenes de arresto contra ambos.
¿El «Gran Israel» bíblico (del Nilo al Éufrates) es política oficial? No.
¿La expansión territorial sistemática de facto es política oficial? Sí.
Smotrich y Ben-Gvir no son rabinos marginales, son ministros del gobierno Netanyahu. Sus declaraciones no son folklore religioso, son anuncios de lo que ya están haciendo: anexión, demoliciones, desplazamientos.
¿Hasta dónde llega la ambición territorial cuando quien muestra el mapa no es un predicador sino el que controla el presupuesto?