DEPORTES
Foster Gillett, el «amigo» de Milei y Verón, imputado por lavado de activos
La justicia federal argentina ha dado un golpe de timón en el mundo del fútbol y la política. El magnate estadounidense Foster Gillett y el empresario Guillermo Tofoni fueron formalmente imputados por la Fiscalía Nacional en lo Penal Económico N°3, a cargo de Emilio Guerberoff, en una causa que investiga un presunto esquema de lavado de dinero a través de transferencias de jugadores y acuerdos deportivos.
El esquema del «Triángulo»: Uruguay-Argentina-Europa
La investigación, que también involucra al juez Marcelo Aguinsky, pone la lupa sobre una presunta triangulación de fondos. La hipótesis fiscal sugiere que se utilizaron clubes como Rampla Juniors (Uruguay) y las empresas Grupo Gillett y World Eleven para blanquear capitales.
Aunque Gillett prometió una inversión récord de 150 millones de dólares en Estudiantes de La Plata, la justicia detectó movimientos sospechosos por unos 30 millones de dólares en pases de jugadores, entre los que se encuentran:
Cristian Medina (de Boca a Estudiantes).
Rodrigo Villagra, Valentín Gómez y Ezequiel Piovi.
Un cimbronazo para el modelo SAD de Milei
Foster Gillett no es un nombre más: fue presentado por el Gobierno de Javier Milei como el «caso testigo» y la cara visible del desembarco de las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD) en Argentina. Su estrecho vínculo con el presidente y su alianza con Juan Sebastián «Brujita» Verón en Estudiantes eran los pilares de la narrativa oficial para transformar los clubes en empresas.
El impacto político
La imputación ocurre en un momento de extrema sensibilidad, justo después de que la presión sindical lograra postergar la reforma laboral. La caída en desgracia de Gillett debilita el argumento de la «inversión extranjera transparente» que el Ejecutivo venía promoviendo para el fútbol argentino.
Medidas Judiciales
El levantamiento del secreto fiscal y bancario de Gillett y Tofoni.
Pedidos de informes detallados a Estudiantes de La Plata y Boca Juniors.
Citaciones a declarar para los representantes de los futbolistas involucrados.
Desde el entorno de Estudiantes, el malestar es creciente: la inversión millonaria prometida nunca terminó de concretarse y ahora el club queda envuelto en un expediente por delitos económicos.