OPINIÓN

El tiempo está a favor del Peronismo por Ezequiel Beer

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La recuperación de la Economía Argentina desde el final de Pandemia hasta nuestros días – que se materializa en los indicadores industriales, laborales y de consumo- invita a considerar que a pesar de la alta inflación dominante el aparato productivo local se ha puesto en movimiento mas allá de la consecutiva serie de ataques especulativos sobre la moneda y las operaciones de desestabilización financiera.
A nivel mundial y desde la irrupción del conflicto bélico ruso-ucraniano la inflación es casi el denominador común mundial y en esta perspectiva el país no es ajeno a dicho proceso que ya lleva una inercia inflacionaria heredada de la gestión macrista que en sus dichos de campaña presidencial del año 2015 afirmaba que era cuestión de un chaquillo de dedos resolver este problema.
La realidad demostró que no solo no fue resuelta sino que empeoro.
La política actual de paritarias y aumentos por bonos o decretos del salario están dado algunos efectos positivos sobre el poder adquisitivo de la masa trabajadora pero la alta porción de trabajo informal todavía no alcanza dichos beneficios siendo los mas afectados por los aumentos de los bienes de consumo.
Resolver esta instancia a mediano plazo seria el mas alto desafío del actual o próximo gobierno que dada la dispersión opositora y los continuos dislates políticos de la Derecha Argentina permiten considerar que el Peronismo podría alzarse con la próxima victoria presidencial.
Asimismo la fresca memoria de la experiencia macrista en particular en el terruño bonaerense puede ayudar a que el destino del voto repercuta sobre una urna peronista mas allá de la continua batería mediática en desmedro de este ultimo y en favor de la reacción o de un iluso libertalismo.
Un factor que si debe ser atendido es la cuestión de la inseguridad en las grandes urbes sea el Gran Buenos Aires o el Gran Rosario pues su magnitud en las victimas y su amplitud mediática puede dar lugar a un sentimiento hostil hacia el oficialismo gobernante.
La paradoja presente radica es poder imponer la voluntad popular en una primera vuelta con un candidato competitivo o poder vencer aun por poco margen en una segunda vuelta de ballotage.
Allí se juega la posibilidad de un tercer mandato por parte de la actual Vice Presidenta o si la estrategia política indica que otro candidato que compita en elecciones PASO y sea vencedor de las mismas pueda finalmente alzarse aun por un escaso guarismo en la segunda vuelta.
Ha sido publico que varios candidatos – incluido el Presidente – han manifestado voluntad de participación electoral mientras un operativo o clamor generaría dar expectativas para que la Ex Presidente desista de su negativa de ser candidata.
Faltan alrededor de dos meses para la presentación de listas tiempo harto suficiente en la Argentina para que la sucesión de acontecimientos y operaciones se generen.
Pero una llave necesaria es poner en escena agresivamente todas las consecuencias de las políticas generadas entre los años 2015 y 2019 y que aun sus consecuencias no han podido ser resueltas.

Ezequiel Beer
Geógrafo UBA
Analista Político

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