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Quilmes: los mantuvieron secuestrados y los desvalijaron
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Los delincuentes irrumpieron en la casa a través de una obra lindera y redujeron al matrimonio, sus cuatro hijos y a una empleada doméstica. Luego, huyeron con cuatro valijas llenas de objetos de valor.
Una familia de Quilmes vivió dos interminables horas de terror: los mantuvieron secuestrados y los desvalijaron. Los delincuentes irrumpieron en la casa a través de una construcción lindera y redujeron al matrimonio, sus cuatro hijos y a una empleada doméstica.
Los cuatro asaltantes dejaron la vivienda, ubicada entre Lamadrid y Jujuy, “dada vuelta”; y huyeron con cuatro valijas llenas de objetos de valor. Según contaron las víctimas, se llevaron hasta las rejillas del aire acondicionado.
En el hogar estaba Oscar Godoy junto a su mujer y sus sus hijos de 14, 16, 20 y 25 años; y una empleada, cuando los ladrones, de “entre 25 y 35 años” y “fuertemente armados”, los sorprendieron y en segundos los maniataron.
“Entraron por la obra en construcción de al lado”, contó el hombre al diario El Sol, quien explicó también que parte de la banda se quedó en la propiedad vecina, amenazando a los albañiles que trabajaban allí.
Mientras uno de los cómplices se quedó en la planta baja vigilando a la esposa de Oscar, a sus hijos y a la empleada; otro se lo llevó a él al primer piso en busca de dinero y objetos de valor. Así pasaron dos horas, en las que “revisaron y rompieron todo”. “Vieron cada rincón y se llevaron hasta las rendijas del aire acondicionado”, se lamentó el hombre.
“Salieron caminando, así de simple. Llevaron las valijas hasta la calle Jujuy, donde al parecer los esperaba estacionada una camioneta Citroën Berlingo gris», y escaparon contó el hombre. Finalmente, ya sin los delicuentes a la vista, la familia logró desatarse y llamar a la Policía.
Como ocurre en otros casos, no es la primera vez que los Godoy son golpeados por la inseguridad: en enero fue la última y cuentan otros dos robos en su haber. “Mis hijos están un poco shockeados por lo que pasó, pero gracias a Dios están bien”, dijo. Y cerró: “Tenemos que acostumbrarnos a los tiempos que corren”.