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El papá de un nene autista pide prohibir la pirotecnia

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Por los daños que ocasiona la costumbre ruidosa en su hijo, Marcos Goldschmidt inició una petición en Change.org. «Son fechas de celebración, pero para Ezequiel y nuestra familia son casi una tortura», dice. Recibió apoyos.

Para Marcos Goldschmidt y la familia, la Navidad y el fin de año es la época más horrible. La cena y todo lo que gira alrededor transcurre con normalidad pero cuando comienzan los fuegos artificiales se inicia el calvario. Es que Ezequiel, de 17 años, el hijo mayor del hombre, es autista, y padece las explosiones como si sobrevinieran adentro mismo de su cabeza. «Se supone que las fiestas son fechas de celebración, pero para Ezequiel y nuestra familia son casi una tortura. No hay lugar de la casa en donde se pueda proteger porque se escuchan desde todos lados. Probamos con auriculares, tapones y las dos cosas. Primero se tapa él las orejas con las manos y luego lo ayudo yo, pero no hay caso. A veces no sólo sufre, sino que empieza a correr o intenta autoagredirse», comenta Marcos resignado a Tiempo Argentino. «Es una cuestión de salud», remarca.

Este año, Marcos decidió pasar a la acción y tras recibir peticiones de campañas similares para proteger a los animales se le ocurrió encarar una propia para ayudar al hijo. «Todo bien con los perritos, pero ¿por qué no una campaña por Ezequiel y otros como él?», razonó. «Te pido que me apoyes para que se prohíba la pirotecnia. Por cada cañita voladora, petardo, etc. que se tira, veo a mi hijo con cara de horror, tapándose las orejas y buscando, inútilmente, un lugar donde estar tranquilo. Realmente no lo puedo ver así, y ya probamos todo: tapones auditivos, auriculares. ¡Nada funciona! Cada vez que escucha una explosión su cara de pánico me parte el alma», es el encabezado de la petición que Goldschmidt decidió crear en la plataforma Change.org y que se puede firmar en la url .

La iniciativa está dirigida al presidente de la comision de Familia, Niñez, Mujer y Adolescencia, de Asuntos Municipales, de Salud y Deportes y de Discapacidad del Senado de la Nación para que se prohíba la pirotecnia en todo el país como ya ocurrió en varios puntos (ver aparte). Al cierre de esta edición, la iniciativa ya había reunido más de 24 mil firmas. «Si a tantos nos hace mal, ¿no es hora de prohibirla de una vez? Declararé la victoria después del 31 de diciembre si se pudo pasar unas fiestas mucho menos pirotécnicas si no voy a seguir hasta que lo logremos. ¡Por unas fiestas sin pirotecnia! ¡Muchas gracias a todos por sumarse!», expresa Marcos. «A Change.org le estoy eternamente agradecido porque me ayudaron mucho, pero estoy dispuesto a llegar a la Presidenta (Cristina Fernández de Kirchner)», adelantó Goldschmidt. El hombre ya conoce de peleas. Hace unos años juntó 10 mil firmas para que el Ministerio de Salud de la Nación derogara una resolución que afectaba el ingreso de integradoras a las escuelas. Y fue luego de la intervención del Poder Ejecutivo.

La repercusión fue enorme. «Una explosión vaya paradoja, pero de las buenas», dice. A las varias notas con radio y canales de TV se sumó en las últimas horas el llamado del defensor del Pueblo de la provincia de Buenos Aires con quien se reunirá en breve.

En las redes sociales y foros de diarios digitales la iniciativa fue criticada por ciertas personas, pero en Change.org, la solidaridad es absoluta. «Mi hija padece de ligirofobia, es el miedo irracional a los ruidos fuertes. Ella no sabe lo que es pasar unas fiestas feliz sin lágrimas ni terror. Mi mayor deseo para las fiestas sería que no se tire pirotecnia… Me uno a tu lucha», expresó Paula Vallejos. Pero no es cuestión de enfermedad. «Toda la vida lo sufrí con mi nena este miedo a la pirotecnia porque afecta sus oídos. Recién el año pasado pudo perder un poco el miedo, pero pasé muchas fiestas abrazada a ella en la habitación. Sé de lo que habla este papá porque lo vivo todos los años», contó Marcela Fernández.

Goldschmidt todavía está impresionado por la repercusión, pero sabe que es apenas un comienzo en una ardua pelea que tendrá que dar para proteger al joven, que estudia en una escuela especial de la Ciudad de Buenos Aires. Mientras planea construirle una habitación en la casa y dotarla de la aislación de una sala de ensayo, ya se acercan las fiestas y sólo espera que los vecinos no utilicen mucha pirotecnia.

Un apoyo importante y de peso

La Asociación Argentina de Padres de Autistas es una entidad civil sin fines de lucro nacida en 1994, en la ciudad de Buenos Aires, pero ya con 20 representaciones a lo largo de todo el país. Busca mejorar la calidad de vida de los autistas y de sus familias, «nucleándolos, conteniéndolos, orientándolos y asesorándolos en sus proyectos de vida».

Cuando se enteraron de la iniciativa de Marcos Goldschmidt la apoyaron sin reservas y pronto lo harán público, según adelantó a Tiempo el presidente honorario Horacio Joffre Galibert.

«La hipersensibilidad sonora o auditiva es una de las características del autismo –recordó Joffre Galibert–. Y esto afecta también la conducta. Nunca hubo una campaña como la de este papá y la vemos con buen agrado. Hay que concientizar a la sociedad. No es buena la pirotecnia y los afecta muchísimo». Joffre Galibert, padre de un joven con autismo, contó que los afectados por esta enfermedad también tienen problemas con los ventiladores funcionando o el ruido de las turbinas. «Ojalá se tome conciencia y el gobierno de la ciudad de Buenos Aires la prohíba», finalizó Joffre Galibert.

Lugares prohibidos

En Neuquén decidieron suspender la apertura de la venta de licencias comerciales y establecer la prohibición. Lo mismo ocurre con varios municipios de la provincia de Córdoba, donde la municipalidad de Carlos Paz aprobó una normativa que prohíbe el uso y venta de pirotecnia. Trelew (Chubut), San Martín de los Andes (en Neuquén), Río Tercero (Córdoba), San Carlos de Bariloche (en Río Negro), la provincia de Tierra del Fuego, Cañada de Gómez (en Santa Fe), Florencio Varela (Buenos Aires), Villa La Angostura, Granadero Baigorria (Santa Fe), Casilda (Santa Fe), Puerto San Martín (Santa Fe) y Coronda (Santa Fe) también tienen su normativa prohibicionista.

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