DEPORTES
Maradona internado en Ipensa: «Está bien, pero puede estar mucho mejor»
volanta
Actualización: En declaraciones realizadas esta mañana su médico, Leopoldo Luque, aseguró que Diego Maradona está mucho mejor y pasó la noche en buen estado. Entró al sanatorio con un cuadro de depresión. deshidratación y anemia. Esta mañana pidó volver a su casa pero continuará internado hasta mañana.
Cuando Manu Chao interpretó La Tómbola con el Pibe (si yo fuera Maradona), no imaginó en ningún momento un capítulo de su vida en la ciudad de La Plata, en Gimnasia, y menos en Ipensa… Al final, la vida es una tómbola, “y arriba y arriba”.
Hoy estamos en un lugar y mañana en otro. Diego Armando Maradona, que el viernes pasó de Brandsen al Bosque, del Bosque nuevamente a Brandsen, y del cumpleaños con Dieguito a no querer almorzar, terminó anoche internado en la clínica de 4 y 59, a donde ingresó con un cuadro de deshidratación producto de “mala alimentación”.
La mañana de ayer no comenzó bien en la casona de Brandsen. Diego se levantó después de las 10, prácticamente sin hablar, debilitado y cabizbajo. Maximiliano Pomargo, cuñado de Matías Morla y una de las tres personas que diariamente conviven con el Diez, se mostró por primera vez muy preocupado. La señora que cocina había preparado el almuerzo, pero Maradona no probó ni un bocado.
El teléfono de Matías Morla sonó varias veces, hasta que el abogado mediático atendió y escuchó una voz preocupada detallando la situación. De inmediato vino el contacto con el doctor Leopoldo Luque, quien está a cargo de la salud del actual técnico Tripero desde hace un tiempo.
“Diego, vamos a la clínica”, le dijeron al Diez. La respuesta fue negativa. Más todavía, se enojó. Es que así es Maradona, pero la insistencia del facultativo ante el paso de las horas terminó declinando la actitud inicial del entrenador de Gimnasia, y finalmente accedió.
A bordo de una camioneta color champagne se trasladó por la Ruta 2, ingresó por la avenida 44, dobló por 131 y retomó el rumbo al centro, primero por 61 y luego por 60.
Cerca de las 18.30 el vehículo llegó a destino y se estacionó sobre calle 4, a metros de la esquina de 59. Allí está el ingreso de emergencia, en donde camilleros, enfermeros y médicos miraban incrédulos lo que estaba pasando frente a sus narices. Ese hombre bajo, con indumentaria de Gimnasia, un color pálido en el rostro y con ayuda para caminar debajo de una visera era Diego Armando Maradona.
“Tuvo una semana complicada que lo afectó en la parte anímica y en la alimentación. Hoy lo hablé con él y decidimos venir acá. El doctor puso a disposición las instalaciones y optamos por quedarnos”, expresó el doctor Leopoldo Luque en la puerta de Ipensa.
“Si yo fuera Maradona, viviría como él”, dijo uno de los primeros hinchas al llegar a la puerta del lugar pasadas las 20, cuando la noticia había recorrido el mundo.
El propio Luque, humilde y sensato, se presentó ante los periodistas, que no lo habían conocido con su rostro detrás de un barbijo de hospital. “Va a estar acá hasta que pueda recuperarse e hidratarse. No estuvo bien en la parte anímica. Pero no tuvo una descompensación y ninguna recaída en ningún tipo de adicción”, expresó el médico.
Maradona pasó la noche en Ipensa, y los hinchas iniciaron una vigilia afuera de la clínica.