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POLÍTICA

Reducir la desigualdad y crear empleos: la nueva meta del G20. Por Oscar Cuartango

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Cuando aún los ojos de la comunidad internacional se encontraban atentos a la foto del pequeño Aylan en las playas de Turquía, dando evidencia de la magnitud de la crisis migratoria y la falta de respuestas de los países europeos, los miembros del G20 se reunieron en la ciudad de Ankara para discutir el curso de la economía mundial y el empleo.

Si bien la principal preocupación de los ministros de finanzas y banqueros de las economías más desarrolladas y emergentes giró en torno a la desaceleración del crecimiento global y la inestabilidad bursátil producida por la devaluación de la moneda china, el problema de la desigualdad y de la falta de creación de puestos de trabajo se hizo eco en cada encuentro.

En este escenario inquietante, tuvo lugar la reunión conjunta entre ministros de Trabajo y Finanzas de este foro internacional, y se alertó sobre la pérdida de empleo y precariedad que aún persisten. Si algo quedó claro en este encuentro fue que el objetivo de la recuperación económica no puede desentenderse de la necesidad de encontrar soluciones articuladas que actúen tanto del lado de la oferta como de la demanda laboral.

Ya desde el año 2009 cuando por intermedio de la presidenta argentina, con el apoyo de su par de Brasil, se logró invitar a la Organización Internacional del Trabajo a participar de estos espacios de diálogo, las problemáticas vinculadas al trabajo comenzaron a estar en el centro de las discusiones políticas y económicas del G20.

En ese marco, se presentó un informe realizado por la OCDE, el Banco Mundial, la OIT y el FMI en el cual se destaca que la economía internacional se encuentra en un “ciclo de escaso incremento de salarios y de ingresos que se retroalimenta y que genera un déficit de demanda agregada, falta de confianza y de inversiones de las empresas, así como una recuperación del mercado laboral insuficiente”. Sin embargo, y pese al contexto negativo, algunos de los países integrantes del G20 como Argentina y Brasil han logrado disminuir la desigualdad a través de una mejora de la participación de los trabajadores en el ingreso nacional.

Esto no sucede en otros países como Australia, China, Francia, Alemania, India, Indonesia, España y Estados Unidos en los que la brecha entre los más ricos y los más pobres lejos de reducirse, se agrada más.

Ante este diagnóstico preliminar, los ministros de trabajo redactaron una declaración en la que destacaron, de forma similar a como lo hizo el Papa Francisco con las tres “t” (techo, tierra y trabajo), que las políticas de empleo deben sostener las tres “i”: inclusión, inversión e implementación.

Es decir, la conformación de mercados de trabajo más inclusivos, a través de políticas de fijación de salarios, instituciones que fomenten el diálogo social, sistemas de protección social y políticas activas del mercado laboral. Una mayor inversión, en educación y capacitación de los jóvenes, para facilitar la transición de la escuela al mercado de trabajo y en el fortalecimiento de los servicios de empleo como el vehículo para conectar a los empleadores con quienes buscan un empleo. Por último, un mayor control en la implementación de los planes de Empleo.

Con una simple lectura de las propuestas del G20 se puede observar que muchas de ellas, fueron y son parte del proceso de recuperación del empleo que se desarrolla en Argentina desde el año 2003. Por mencionar solo algunas, la actualización anual del salario mínimo vital y móvil, la cobertura en seguridad social más alta de América Latina, la creación de la red Federal de Empleo con sus 580 oficinas en todo el país, los Programas Jóvenes con Más y Mejor trabajo, Progresar, Planes PREBA, Asignación Universal por Hijo, entre otras. Estas políticas dan cuenta que un Estado activo en la protección de sus ciudadanos y en la mejora de su calidad de vida es el camino por el cual acortar las desigualdades.

A pesar de los avances realizados por el G20, la discusión sobre la desigualdad y el empleo aún no está saldada. A ello se suman nuevos interrogantes, como la incorporación al mercado de trabajo de los cientos de refugiados que escapan de sus países en la búsqueda de una vida mejor.

En un mundo que ya dio la espalda por mucho tiempo a los indicadores de desigualdad, volver a centrar el debate en la recuperación del empleo como principal política social es quizás por donde haya que comenzar.

Por: Dr. Oscar Cuartango – Ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires

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