OPINIÓN
«La propuesta del canje es errónea, inoportuna y nociva», por Claudio Katz
volanta
Según lo que se está filtrando, el gobierno está cediendo. Recordemos que al principio dijo que la primera era la única propuesta, que no les iban a torcer el brazo, un canje con 3 años de gracia, una quita del 65% y una tasa de interés del 2%. Esa era la propuesta y de ahí no se movían. Y pasó como pasa con Vicentín, empezaron las presiones, la Asociación de Empresarios Argentinos empezó a exigir cambios, hubo corridas en el dólar blue, presión de los bancos intermediarios, gran escándalo mediático y el gobierno empezó a aflojar, a negociar, a introducir cambios en el proyecto y parece que está cambiando.
Creo que el problema más importante y el único aspecto positivo es que no se pagará nada durante varios años. De todo lo que va quedando, había una idea inicial que la Argentina durante 4 años no pagaba nada, después se bajó a 3 años, ahora no se sabe si no lo van a bajar más y ya se habla de un pago adicional el año que viene. Con lo cual sí habría pagos y si los hay es muy difícil que la economía argentina tenga el respiro que necesita para salir adelante.
La propuesta del canje es errónea, inoportuna y nociva. No había ninguna necesidad en medio de la crisis de la pandemia, con un horizonte de muchos países al borde del default hacer una propuesta, había que “desensillar hasta que aclare”, no había ninguna urgencia.
Todo lo que se dice que el canje es sustentable es una fantasía. Además, vamos a ir de nuevo a un canje con tribunales extranjeros, los títulos otra vez van a terminar en Nueva York y a mediano plazo puede repetirse la historia que ya conocimos tantas veces y con una novedad preocupante, la idealización del FMI.
Ahora parece que el FMI es nuestro gran amigo, se ha vuelto benévolo, cuando resulta que es el acreedor privilegiado, no tiene quitas, se le hacen pagos, en medio de la pandemia hubo un pago por 350 millones de dólares al FMI, está en la primera fila de los que van a cobrar.
El camino era otro, suspender los pagos y hacer la auditoría, lo importante es que los datos de esa auditoría ya empezaron a salir a la luz, ya hubo un informe del Banco Central. Ya supimos que los 83.000 millones de dólares se fugaron y tenemos la lista de nombres de los fugadores, son 100 personas y 850 empresas que concentran 65.000 millones de dólares de los 83.000 millones. Entonces, vamos a hacer un canje y eso se va a borrar como una huella. Va a quedar disuelta la estafa.
Tenemos que ver si además del derrumbe económico finalmente las empresas quiebran y hay una explosión de desempleo. Si ocurre todo eso estaremos en un escenario como el de los 30. Hay que ver qué sucede durante los próximos meses pero no cabe duda que en América Latina esto está potenciado porque tenemos un capitalismo dependiente y una especie de tormenta perfecta, cuatro adversidades convergentes: se nos cayeron los precios de las materias primas que exportamos; China está frenando la compra de productos básicos; hay escasez de divisas por la reducción del turismo y las remesas; y se deteriora la conexión de sectores económicos con las cadenas globales de valor en un contexto en el que el problema de la deuda no es sólo de Argentina.
Acá hay una salida masiva de capitales de todas las economías latinoamericanas y hay muchos países que están en la cola de potenciales default. Por eso se analiza tanto lo que va a ocurrir con Argentina que puede ser un precedente para lo que ocurra después con Brasil, Chile y Colombia. En el plano económico el desastre que se avecina es indudable.
Esta idea del ministro Guzmán, que frente al capitalismo desregulado podemos hacer un sistema no financiarizado, una globalización progresista, podemos proteger el medio ambiente, hacer un capitalismo humanizado, esa fue la misma ilusión que hubo después de 2009 cuando estalló la crisis y las mismas voces nos decían que después de esa dura experiencia iba a aparecer un capitalismo que nos cobije a todos. Fallaron esa vez y van a volver a fallar porque no existe el capitalismo en el que ganemos todos. Y más aún en el escenario mundial actual.
Es muy difícil hacer un “new deal” en el Siglo XXI. En la actualidad no se trata como en los 30 simplemente de crear empleo, ahora hay que crear empleo y frenar las emisiones de carbono. Es un doble desafío y eso el capitalismo no está en condiciones de hacerlo. Y es muy difícil en el capitalismo actual disciplinar a los Bancos y a las empresas transnacionales que no existían en el siglo pasado. Es muy difícil gestar capitalismos nacionales prósperos y autárquicos en un escenario de capitalismo global.
Claudio Katz es un economista argentino, militante y activista de los derechos humanos.