OPINIÓN
Desde aquellas horas me hice peronista. Por Manuel Carreras
volanta
“Me vestí apresuradamente, bajé a la calle y me uní a la multitud que avanzaba rumbo a la Plaza de Mayo. Vi, reconocí, y amé los miles de rostros que la integraban no había rencor en ellos, sino la alegría de salir a la visibilidad en reclamo de su líder. Era la Argentina «invisible» que algunos habían anunciado literariamente, sin conocer ni amar sus millones de caras concretas, y que no bien las conocieron les dieron la espalda. Desde aquellas horas me hice peronista” de esa manera Leopoldo Marcehal recuerda el 17 de Octubre de 1945.
La decisión de Edelmiro Farrell de llamar a elecciones en Febrero del año 1946 cambiaría la historia de la Argentina, nunca más sería todo igual luego del 24 de Febrero de 1946. El verdadero cambio social en nuestro país comenzó a gestarse primero el 17 de Octubre y luego adquirió forma en el año 1946. El gran apoyo recibido por parte de los trabajadores permitió la liberación del coronel Perón de la Isla Martín García, ellos pensaban que Perón era la mejor opción para defender sus derechos, y no estaban equivocados.
Solamente 4 años después el movimiento que surgió el 17 de Octubre la figura de Perón comenzó a consolidarse con las elecciones del año 1946. El partido laborista fue creado por parte de los sindicatos que apoyaban a Perón para afianzar su candidatura poco después del famoso 17 de Octubre. El 24 de Febrero de aquél año se presentaron las fórmulas Perón- Quijano por parte del partido laborista contra Tamborini-Mosca por parte de la unión democrática. Hortensio Quijano era un dirigente radical correntino pro peronista, dicha alianza resultó fundamental para imponerse en las elecciones.
Este joven coronel que desde la Secretaría de Trabajo y Previsión se había preocupado por las necesidades de los trabajadores, tenía a la gran mayoría de los partidos políticos en su contra, radicales, demócratas-progresistas, socialistas y comunistas, todos unidos formaban las oposición para evitar el triunfo electoral de Perón, triunfo que no pudieron evitar. Los primeros resultados fueron favorables a la unión democrática, pero luego cuando se comenzaron a contabilizar los votos del interior del país, la balanza se inclinó a favor del partido laborista, ganando la elección por un 56% de los votos. 2.839.487 personas se acercaron a votar: el partido laborista obtuvo 1.487.866 (imponiéndose en las provincias de Buenos Aires, Entre Ríos, Santa Fe, Santiago del Estero, Tucumán, Catamarca, La Rioja, Salta, Jujuy y Mendoza) contra 1.207.080 de la unión democrática.
El 24 de Febrero no es una fecha más en el calendario gregoriano, significa el comienzo de la materialización de un ideal que hasta ese momento nadie había aplicado. Si bien los logros de Juan Domingo Perón desde la Secretaría de Trabajo y Previsión fueron importantes, era necesario que ocupara la presidencia para poder realizar un cambio más profundo. El trabajador y su bienestar era el objetivo del nuevo presidente electo, como el dijo en su momento “hacer que cada trabajador sea un poquito más feliz”. Nadie en las sociedad argentina hasta ese momento había defendido a los trabajadores, se crearon los nuevos derechos del trabajador con la creación de la nueva constitución 3 años luego de asumir en el año 1946.
Las elecciones del año 1946 fueron las últimas en las cuales solamente existió participación del sexo masculino, dentro de los grandes avances del peronismo no es menor destacar que en las siguientes elecciones presidenciales, la mujer pudo votar, cuestión que resultaba impensable para la época.
Ganar las elecciones no fue tarea fácil para el partido laborista ya que no sólo debía luchar contra todo el rejunte de partidos opositores que quién sabe como harían para gobernar en caso de ganar frente a tanta disparidad de pensamiento. Sino que también se encontraba involucrado el embajador de los Estados Unidos en la Argentina, Spruille Braden. Semanas antes de las elecciones presidenciales el gobierno norteamericano publicó el famoso Libro Azul, en el cuál se asociaba a la figura del coronel con el nazismo. La frase “Braden o Perón” se extendió por todo el país y lo que parecía una amenaza Perón lo utilizó en su favor en su campaña presidencial. El peronismo pudo imponer sus consignas y la agenda política de manera brillante y sobre todas las cosas doblegar a su adversario de forma categórica.
A partir de esa fecha se comenzó a gestar el peronismo propiamente dicho. Aquél joven coronel querido por la masa trabajadora, se transformaba en presidente de la Nación Argentina. El pueblo eligió y lo realizó de manera correcta, sin Perón aquellos privilegios que por primera vez fueron concedidos nunca se hubieran hecho realidad. Los trabajadores continuarían siendo prácticamente esclavos de sus empleadores, sin ningún tipo de beneficio que no lo obtienen como se dice hoy en día por ser “vagos”, lo obtuvieron porque el presidente electo tenía una visión de que el trabajador no puede ser oprimido como lo estaba siendo, él detectó que era totalmente injusto y la diferencia social era enrome. Dispuesto a corregir eso, se dispuso a disminuir la brecha entre los que tienen y los que no tienen, requisitos mínimos para sus subsistencia. La diferencia radicaba en que los trabajadores al no tener los bienes de capital daban lo único que tenían que era su tiempo de trabajo, el cual no era correctamente remunerado.
Ya han pasado 70 años desde el primer triunfo peronista, que no solamente fue un triunfo del partido laborista, sino también de cada trabajador mal pagado del país entero. Hoy en día todo trabajador tiene obra social, vacaciones pagas, aguinaldo y muchos beneficios inherentes a la naturaleza humana, por el fruto del trabajo de un solo hombre que supo cambiar lo que parecía inmodificable… Juan Domingo Perón.