OPINIÓN
La importancia de la protección ambiental
volanta
Ayer en plena sudestada, dos vecinos de Martínez, Buenos Aires, disfrutaron en el Río de la Plata las olas que se formaban con la sudestada. Este fenómeno se produce una o dos veces por año.
Estas ocasiones demuestran la importancia de tomar consciencia de lo necesario que es conservar los humedales del Delta del Paraná y las costas del Río de la Plata.
Actualmente los municipios de Tigre, San Fernando, San Isidro, Vicente López y también la Capital Federal, continúan privatizando la costa, eliminando los pequeños bosques nativos ribereños como Bosque Alegre, rellenando las costas con escombros y contaminando el río sin políticas públicas respecto de los residuos urbanos y los desagües sin control.
El saqueo del patrimonio público, las tierras y espacios verdes configuran ciudadades cerradas y para pocos. Los mayores negociados son para barrios privados, torres, shoppings y casinos que destruyen la trama urbana de los barrios, sobrecargan la demanda de servicios públicos ya colapsados y tienen un alto impacto ambiental negativo.
Además, la privatización de las costas y espacios públicos, destruyen los humedales y perjudican a las poblaciones vecinas preexistentes que sufren inundaciones cada vez más severas, contaminación y pérdida de espacios verdes públicos y modos de vida.
A diario se suceden desmontes y apropiación indebida de predios públicos en función de negocios inmobiliarios. Tales como Green Village en Hudson, el proyecto de construcción del camino costero en la ribera de Berazategui, el negocio inmobiliario de Techint denominado Nueva Costa del Plata en Avellaneda, (con una medida de no innovar que suspende las obras hasta la resolución del pleito), pasando por los intentos de IRSA de replicar un Puerto Madero II en la Costanera Sur,
Incluso hubo una explosión inmobiliaria de torres y se construyó el vial costero en Vicente López, se otorgaron predios públicos a colegios y clubes privados en la costa de San Isidro, se confeccionó el proyecto Venice en Tigre, (que pretende crear una Venecia en el antiguo predio de los Astilleros Astarsa, centro de detención ilegal donde se registran numerosos desaparecidos durante la última dictadura militar), y Escobar y Pilar lucen plagados de emprendimientos inmobiliarios como Nordelta, el Complejo Villa Nueva, Ciudad del Lago, Colony Park, entre otros.
Por las situaciones antes descriptas, es sumamente necesaria la cración e implementación de una un nuevo y acualizado código de planeamiento urbano ambiental integral que gestione el ordenamiento territorial, regule los valles de inundación y organice las obras hídricas.