OPINIÓN

El caso Agustín reflotó el debate sobre la fragilidad de la niñez en la Argentina

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Lo que ocurre en la primera infancia dura para siempre. Y esta idea que desde el psicoanálisis se retoma como parte de su base científica, ratifica el pensamiento de que los primeros años de vida marcan a fuego la vida adulta de un individuo.

En la Argentina, una vez más, una historia trágica sirve para recuperar un debate social, en este caso sobre la vulnerabilidad y lo desatendida que está la niñez. El caso de Agustín Marrero, de cinco años, muerto a golpes por su padrastro, hiela la sangre de cualquiera.

Agustín murió el 9 de junio pasado en el barrio porteño de Flores tras recibir una golpiza feroz por parte de su padrastro. El informe forense detalla cómo las huellas de la paliza quedaron marcadas en el cuerpito de Agustín y pone en evidencia el horror: «Desgarro hepático, hemoperitoneo, hemorragia perirrenal y hematoma subdural».

El documento «Primera infancia» del Centro de Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC) en el marco de la iniciativa Argentina Debate precisa que el período comprendido entre el embarazo y los 4 años de vida es clave para el desarrollo de una persona. Cuanto más nutritivo sea el entorno temprano, más conexiones positivas se formarán y mejor será el desarrollo del niño en todos los aspectos de su vida: tanto en lo físico, emocional y social, como en su habilidad para comunicarse y aprender.

Consultada por Infobae, Gala Díaz Langou, coordinadora del programa de protección social de CIPPEC, puntualiza: «La primera infancia es una etapa crucial que tiene un fuerte impacto sobre el desarrollo emocional, físico e intelectual de las personas. Hay evidencia reciente que demuestra que muchos problemas posteriores de la niñez, juventud y adultez (desde el fracaso escolar y una inserción laboral precaria, hasta enfermedades) tienen su raíz en los primeros años de vida».

Un estudio medular

La investigación «Comportamiento de padres y madres de niños y niñas pequeños: sin lugar para los niñ@s» realizada por el Centro de Investigación y Formación en Psicoanálisis Aralma a lo largo y a lo ancho de todo el territorio argentino y a la que Infobae tuvo acceso en exclusiva fue realizada entre marzo de 2014 y mayo de 2015. El estudio agrega cifras y profundiza el tema de la niñez sobre la mesa de los argentinos.

El estudio psicosociológico de Aralma se realizó con el objetivo de corroborar las especificidades del caso argentino sobre situaciones de negligencia, desamparo, violencia, erotización, abandono y abusos de los niños y niñas argentinos que se asisten clínicamente y también para indagar si además forman parte de un problema social globalizado.

El relevamiento de Aralma se llevó a cabo en un vasto grupo de provincias argentinas a través de un cuestionario con 99 preguntas, para ahondar en las creencias que tienen los padres de niños y niñas pequeñas (de 1 año a 5 años y 9 meses) sobre las expectativas de desarrollo para su hijo (desarrollo motor, emocional), la disciplina (límites y pautas de orden) y las pautas de crianza (pasar tiempo con el hijo/a, leer un cuento, pasear, etc.).

En diálogo con Infobae, la licenciada Sonia Almada, psicoanalista y directora de Aralma, docente UBA, e investigadora del tema infancia dispara la primera conclusión que arrojan los más de 2603 casos: «Hoy en día los padres no tienen tiempo para sus hijos».

De cada diez padres encuestados (padres-madres) dos no tienen expectativas en cuanto al desarrollo de su hijo. Otros dos no se comprometen en ninguna pauta de disciplina que pueda ordenar al niño; y 1 de cada 10 admite aplicar castigos corporales.

Dos de cada 10 envía a sus hijos a multiactividades (natación, idiomas y talleres varios) creyendo que esa es una forma de vincularse con su niño. «De alguna manera la crianza de los niños pequeños está siendo profesionalizada a cargo de maestras, cuidadoras, profesoras de natación, danza e idiomas», cuenta Almada. Y agrega: «La investigación implicó un gran sacrificio para poder desarrollarla a nivel nacional. Después de tantos años de consultorio, mi interés es que se conozca y amplifique al mayor número de personas y en profundidad, la problemática actual de los niños y adolescentes en la Argentina».

Dice Almada: «En general, los padres esperan que los niños pequeños atraviesen rápidamente la etapa de niño pequeño y por ello, se ven cada vez más niños «adultizados», que a los 4 años hablan como niños grandes y tienen respuestas sobreadaptadas a su situación de infancia».

Los padres no se ponen de acuerdo. Hay una fuerte incongruencia interna entre lo que dicen los padres y lo que hacen. Apunta Almada en referencia a la investigación: «Dos de cada 10 padres no marcan ninguna pauta de disciplina, lo que implica que el niño «es libre de hacer cualquier cosa, en nombre de la libertad», creando así un círculo vicioso. Un menor no puede autorregularse y los padres luego se enojan con él porque no puede hacerlo o no sabe calmarse».

De acuerdo a la investigación de Aralma hay otro tipo de padres que tienen la percepción de que realizan actividades con sus hijos, pero en realidad son los chicos los que participan de actividades fuera del hogar. «Confunden lo que el niño hace con lo que ellos le hacen hacer al niño».

La investigadora remarca que los padres les hablan como adultos y los tratan como tales. «Los padres confunden la sobreadaptación de un niño que debe sobrevivir, la prematurez dañina, con independencia y autonomía. Y esto deja violentados los vínculos, forzando su aparato psíquico a un punto imposible de tolerar».

La fuerza del contexto

Todos los niños tienen derecho al desarrollo pleno de sus potencialidades, algo que fue establecido en la Declaración de los Derechos del Niño (1959) y su consiguiente Convención (1989), ratificadas ambas por la Argentina con jerarquía constitucional.

Según el Centro de Estudios Distributivos Laborales y Sociales (CEDLAS) en la Argentina actual un 27,3% de los niños de entre 0 y 4 años son pobres, frente al 10,9% que representa la pobreza a nivel de la población en general.

El documento Primera Infancia que se elaboró en el marco de la iniciativa plural, multisectorial y no partidaria Argentina Debate por un grupo de cientistas sociales como Fabián Repetto, Cecilia Veleda, Gala Díaz Langou, Carolina Aulicino y Malena Acuña, analiza que Argentina no escapa al fenómeno de la infantilización de la pobreza que atraviesa América Latina, caracterizado por niveles de pobreza más elevados en la infancia que en la población general.

LA INFANTILIZACIÓN DE LA POBREZA SUPONE UN DESAFÍO EN EL LARGO PLAZO E IMPACTA EN EL POTENCIAL CRECIMIENTO DEL PAÍS Y EN EL EJERCICIO DE LOS DERECHOS DE LOS NIÑOS.

La Ley 26.061/05 de Protección integral de los derechos de las niñas, niños y adolescentes y la ratificación de la Convención sobre los Derechos del Niño establecieron en lo normativo un nuevo paradigma de protección integral, que implica reconocer a los niños como sujetos de derecho y promueve una nueva institucionalidad, la cual involucra a un conjunto de organismos, entidades, actores y servicios en relación con la infancia.

En un contexto de desigualdad social y creciente acceso de la mujer al mercado laboral, dejar librado el desarrollo de la primera infancia al contexto, las capacidades y los recursos de las familias supone negar derechos básicos a los niños y reproducir la desigualdad.

Sin olvidar que el rol del Estado es esencial para asegurar la transición hacia un enfoque que coloque a la niñez en el centro de las políticas públicas.

Refuerza Díaz Langou de CIPPEC: «Las condiciones de vida precarias atentan contra el buen desarrollo de los más pequeños y suponen una hipoteca inadmisible. Para esto es necesario contar con políticas públicas que limiten la transmisión intergeneracional de la pobreza y sienten las bases para una sociedad más integrada».

Invertir en primera infancia es la mejor decisión que un país puede tomar, ya que permite alcanzar al mismo tiempo objetivos de equidad y eficiencia. La gran mayoría de los países de la región ya priorizó este tema en su agenda política. La Argentina no puede seguir quedándose atrás, explicita el documento Primera Infancia.

La psicoanalista Almada propone: «Para aprovechar la sinergia del próximo mes de agosto como el mes de los niños la idea es organizar acciones colectivas de visibilización del maltrato en la infancia, abusos, golpes, homicidios, humillaciones y explotación que viven nuestros niños, niñas y adolescentes, en la Argentina. Y para agrupar estas iniciativas creamos #Lavozdeloschicxs».

«Hoy más que nunca hay que apuntalar la primera etapa de la vida donde se debería cuidar y proteger a los más chicos y se los está dejando solos», concluye Almada.

Periodista: Daniela Blanco
Fuente: Infobae.

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