OPINIÓN

«Expectativa mundial por la definición Griega», por Erica Farcic

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Lo que está sucediendo en Grecia, como ya lo comentaba en otras notas publicadas en este medio, es una muestra de la crisis del capitalismo global, esta vez encarnado en la propia Eurozona y no en un país periférico. De allí que su visibilidad sea tan significativa y la importancia de lo que suceda el próximo domingo.

En otra nota ya publicada en este blog, he hecho un paralelismo con la situación Argentina en 2001. Recordemos que al salir del sistema financiero internacional tras el default, la Argentina encaró a partir del 2003 un proceso de reestructuración de la deuda, que permitió de esta manera cortar con los mandatos impeditivos que los organismos de crédito internacional imponían para el desarrollo económico. Decisiones que permitieron libertad para poder encarar un programa económico autonómico, que posibilito la restitución de la industria nacional, a una tasa de crecimiento anual del 8%.

No puedo dejar de lado esos paralelismos, al leer la gran cantidad de artículos que vaticinan un futuro apocalíptico en caso de que Grecia decida no aceptar las condiciones de la troika – conformada por el FMI, el Banco Europeo y la Unión Europea- en el referéndum del domingo (condiciones que implican más ajustes, mas recortes y mas adeudamiento para Grecia). No me llaman la atención, porque son los mismos medios, portadores de los intereses de aquellos sectores financieros que se benefician con el paradigma del capital especulativo vinculado al pensamiento neoliberal, los que vaticinaron lo mismo para la Argentina hace 12 años y que lo siguen haciendo actualmente a pesar de la realidad.-

Ahora, qué futuro puede ser peor que el que están viviendo los griegos actualmente y del que le pretenden diseñar desde Europa con semejantes condiciones impuestas? La disyuntiva que el pueblo griego se debate está fuertemente fogoneada por la postura apocalíptica que presentan los medios hegemónicos en caso de que decidiesen no aceptar estas condiciones.

El mismo premio Nóbel de economía Joseph Stiglitz ha dicho “las condiciones impuestas a Grecia son indignantes”, recordando el éxito del caso argentino al abrirse del sistema financiero internacional y encarar políticas neokeynesianas.

La recesión que esta viviendo la economía griega pretende ser alimentada con más recortes y ajustes, y lo que es peor, haciendo eje sobre los sectores más vulnerables. Lo cierto es que este diálogo entablado entre Grecia y Europa, ya no puede denominarse una negociación entre socios de un espacio comunitario, teniendo en cuenta que las condiciones para continuar suponen una humillación del pueblo griego y más sacrificios.

El referéndum del próximo domingo, en este contexto es una muestra de la conciencia política acerca de esta situación por parte del gobierno griego y también el inicio de un nuevo camino, si es que la conciencia popular acompaña con su voto. De darse este resultado, es probable que otros países de zona que también se encuentran golpeados por la crisis, empiecen a replantearse seriamente este modelo que domina el pensamiento europeo.-

Lo cierto es que la situación griega podría haber sido una oportunidad para la Unión, en vez de una amenaza a la desintegración como hoy suponen. La posibilidad de enfocar el problema económico que esta viviendo la Unión Europea desde una perspectiva integral y no segregacionista, como lo esta planteando el enfoque hegemónico europeo en la negociación con Grecia, hubiera sido una verdadera posibilidad de abrir un nuevo capitulo en la historia económica occidental.

La debacle griega es una evidencia mas, dentro del propio corazón del sistema capitalista, de una crisis mas profunda y de las paradojas que presenta este modo de producción; que ha entrado en jaque, fagocitado por el propio desenvolvimiento del capital especulativo. Es un llamado activo a la conciencia para reelaborar conceptos, modelos y alternativas de crecimiento y desarrollo económico que se presentan a nivel global.

Sin embargo, la ceguera en Europa es evidente al reforzar su actitud disciplinante. Grecia ha intentado ofrecer una solución desde la perspectiva de la integración a la crisis instando a un cambio de enfoque. Claro está que nadie ha tomado en serio la propuesta Griega y la única alternativa posible que le queda al pueblo griego es buscar una solución autonómica.

Por suerte, hoy sabemos por experiencia propia, que seguramente los griegos no estarán dando un salto al vacío con la decisión que tomen éste domingo, si es que deciden no aceptar las condiciones que les impone Europa para delinear su futuro.

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