OPINIÓN
«Cumbre CELAC-UE, resultados y desafíos pendientes para ambas regiones», por Erica Farcic
volanta
La semana pasada se celebró en Bruselas la Cumbre entre la CELAC y UE en el marco del actual complejo contexto internacional. Sobrevoló la posibilidad de arribar a posiciones comunes para llegar a un Acuerdo Birregional entre el MERCOSUR y la UE que viene negociándose hace más de 15 años y si bien todavía no llegó a cerrarse en esta cumbre, el encuentro fue fructífero y a la vez presenta desafíos para ambas regiones.
Hagamos un breve repaso de los antecedentes en materia de política exterior entre las dos regiones. Cuando empezaron las negociaciones entre ambos continentes teníamos una situación internacional, un marco político, contextos económicos e incluso procesos de integración, diametralmente opuestos al actual.
Estábamos ante un mundo predominantemente neoliberal, economías debilitadas en Latinoamérica y fuertes en Europa, procesos de integración incipientes aquí y en pleno auge en la zona Europea.
La región que más transformaciones ha experimentado en este lapso de tiempo ha sido Latinoamérica. Empezando por el aspecto político. Podemos decir que hoy America Latina ers un faro para el pensamiento y la acción progresista en el mundo. Desde hace 10 años Brasil, Argentina, Venezuela, Bolivia y Ecuador han marcado posicionamientos políticos y económicos que proponen una alternativa al modelo neoliberal con fuerte apoyo e involucramiento de la ciudadanía. Esto se ha traducido en una gran conciencia en materia de integración. En su marco, han prosperado los espacios como la UNASUR, el MERCOSUR y la CELAC, entre otros.
La CELAC, de creación reciente, es uno de las instancias mas logradas políticamente. Está integrado por 33 países, con una población total de unos 590 millones de personas, y aquí no están representados ni Estados Unidos ni Canadá. Es una nueva plataforma de vinculación de Latinoamérica con el mundo, que propone una perspectiva propiamente latinoamericana como nunca antes existió. Las políticas exteriores de los Estados Latinoamericanos en sintonía con sus ideologías populares antiliberales, comienzan a regirse por estrategias autonómicas, que privilegian la geopolítica latinoamericana como unidad.
Por su parte, Europa esta viviendo una de sus peores crisis económicas bajo el predominante modelo conservador en materia económica, que disparó el desempleo, la precariedad salarial y laboral. Hecho que ha impactado en el propio proceso e integración Europeo. Hoy algunos miembros de la Unión cuestionan fuertemente sus bases ideológicas en materia económica y proponen un cambio, Grecia es el ejemplo más contundente. Es también un reclamo que comienza a ser fuerte en España.
Ambas regiones presentan entonces desafíos diferentes, pero que confluyen en cuanto a las necesidades de abrir mercados para sus producciones, en un escenario global altamente interdependiente y que insta a la elaboración de estrategias de cooperación internacional entre bloques, para lidiar con la inestabilidad ínsita.
Este es el contexto en el que se enmarca este encuentro. De allí, su mayor impacto en el largo plazo estará dada por la capacidad, de los Estados y bloques de integrar nuevas perspectivas que sean complementarias y superadoras entre ambas regiones, para alcanzar acuerdos que las potencien mutuamente, pero bajo una nueva mirada de lo que implican los “términos de intercambio” entre Europa y Latinoamérica.
En este marco, cabe destacar algunos de los puntos más relevantes de la declaración conjunta emitida por ambas regiones en la cimbre celebrada la semana pasada:
1. Se acordó en una visión común en cuanto al Comercio para el desarrollo protegiendo las economías. Ambas regiones coincidieron en la necesidad de sumar esfuerzos luchar contra la pobreza y estimular el crecimiento económico de ambas partes.
2. Se expresó el reconocimiento por el restablecimiento de relaciones entre EE.UU. y Cuba.
3. Se manifestó rechazo al decreto de EE.UU. que declara a Venezuela como una amenaza.
4. Se manifestó un acompañamiento a Argentina mientras cancela su deuda a los fondos buitre.
5. Se anunció la creación de un fondo en respaldo a las medidas postconflicto que acuerden el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), tras concluir los Diálogos de Paz en La Habana.
Tengamos en cuenta que la UE es el principal inversor en los países de la CELAC y su segundo socio comercial. En este contexto, la cuestión de fondo para arribar a un acuerdo entre el Mercosur y la UE, creo que radica en comenzar a deconstruir “los términos de intercambio” y reconceptualizarlos en el marco de un nuevo paradigma de vinculación económico comercial.
Un poco esto se ha puesto de manifiesto en las declaraciones del Canciller argentino Timerman y de la Presidenta de Brasil, Dilma Rousseff durante la Cumbre. El canciller manifestó que el acuerdo debería beneficiar “especialmente a los pueblos del Mercosur, porque creemos que no podemos sacrificar el bienestar de nuestra gente en pos de un acuerdo que no sea beneficioso para nuestros sectores».
Mientras que Dilma, aseguró que «Mercosur pretende hacer su propuesta y queremos saber si la Unión Europea está preparada para ello».
Desde mi perspectiva, el gran desafío marco creo que estará dado por tratar de romper con el modelo clásico de la división internacional del trabajo (Adam Smith) propio de la visión tradicional Europea que supone, por ejemplo, que en America Latina nos dediquemos a la producción y exportación de productos primarios (en los cuales se dice tenemos una ventaja comparativa natural), sin agregar valor, para importar productos manufacturados de Europa.
Un modelo que se encuentra cuestionado, porque tal como se ha demostrado, no solo no contribuye al desarrollo de las regiones que no se dedican a la producción industrial, sino que alienta la dependencia de las economías primarias, ya que supone un deterioro de los términos de intercambio en detrimento de éstos países.
Algo que está hoy bastante claro para Latinoamérica, porque en estos últimos 10 años se han emprendido transformaciones en este sentido, que implican un cambio en la matriz ideológica económica. Los procesos de industrialización encarados en nuestros países nos han permitido un crecimiento sin precedentes y esto se ha dado fundamentalmente por no seguir el modelo smithiano de división internacional del trabajo.
El reconocimiento por parte de la UE de los puntos mencionados más arriba en la Cumbre, claves para Latinoamérica como Unidad geopolítica, constituyen un avance en materia de política exterior en este sentido, habrá que ver si a ello se acompaña su real correlato en la construcción de una nueva matiz de vinculación económica comercial mas adelante.