OPINIÓN
«Cuatro mitos respecto de la política de defensa argentina» por Osvaldo Tosco
volanta
La formulación de la Política de Defensa en Argentina es una tarea no menor que, con suerte diversa, encaran las distintas vertientes partidarias con posibilidades de ejercer en algún momento las responsabilidades más altas de la administración nacional.
Posiblemente pesen, al momento de encarar tal asunto público, una severa dificultad para encontrar especialistas en un tema tan complejo, que, incluso, ha sido controversial por diversas razones en el país de las últimas décadas.
No menor dificultad significa el abordaje y diseño de la política para un área del estado que, como ninguna otra, posee dos características claves:
– La política de defensa supone para su delineamiento un alto grado de abstracción sobre los efectos que se pretenden lograr a nivel estratégico, fundados en la política exterior, que es quien la orienta.
– El hecho que la política de defensa, sea en su formulación e implementación no surgen, de manera alguna, de la demanda social, salvo en países en serio riesgo para su seguridad nacional, que no es el caso argentino. Así planteado, esta claro que la política de defensa obedece a la razón de estado, esta ligada a la existencia misma de la nación, y materializa el compromiso y la capacidad del estadista.
Al planteo precedente, le siguen, al menos cuatro mitos en torno a los que muchos creen encontrar la solución a la definición de una política que no tienen mas remedio que atender, y que son:
– La defensa es un tema de y para los militares. Esto no es así de ninguna manera. Los militares activos forman parte de organizaciones permanentes, las fuerzas armadas, que so parte del sistema de defensa, pero no las únicas, y cuya importancia relativa a fines y medios, esta configurada por los matices de la situación, el tiempo y el lugar de que se trate. El sistema de defensa es mas amplio y recorre ámbitos, organizaciones, procedimientos y personas del poder ejecutivo, del legislativo, pero tam,bien de la sociedad en su conjunto.
– El control civil sobre las fuerzas armadas materializa el rol secundario de los militares. Esto es cuanto menos un error surgido de una malsana interpretación de lo que deberíamos llamar control democrático sobre el sistema de defensa. Control que esta dado por la legitimidad del gobierno constituido y su legalidad, no sobre la intencionada mención a civil, en tanto no militar.
Esta posición ha llevado a gran confusión y dio paso a tremendos errores cuya manifestación más evidente es el deterioro de los medios e instrumentos militares de la defensa a manos de grupos tan ideologizados como poco aptos.
– El problema de defensa se soluciona con algunas compras de material. Nada más alejado de la realidad. Los problemas habidos en la Argentina respecto de la defensa poco y nada tienen que ver con la compra de materiales. Para decirlo de otro modo: la compra de materiales no solucionan los problemas de la defensa. El origen de los mismos tiene más que ver con la dificultad, por falta de abstracción, para concebir la defensa en orden a la política exterior. También a la existencia errática y a veces incoherente de tal política exterior. En todo caso, si hay compras, que deberían verificarse, están debieran estar en orden a su fundamentación en términos de la ecuación medios y fines, y a un control de eficiencia del gasto, que para agravar el panorama nacional, esta ausente.
– El país no tiene hipótesis de conflicto. Este argumento encierra la peor falta de conocimiento y estatura de estadista de quien lo formula. La protección de los espacios soberanos en el aire, el mar y el territorio tiene que ver con el control efectivo y soberano del estado en tanto tal; no obedece a la ausencia de enemigos. El espacio aéreo y el marítimo soberano son vulnerados a diario por organizaciones del crimen organizado, que si bien no son un problema de la defensa, sin el control soberano se hallan en posibilidad de moverse sin obstáculos.
También desconocen, quienes esto plantean, que los instrumentos de la defensa, en orden a la política exterior, tanto protegen como promueven el interés nacional, a través de su participación en temas de seguridad internacional donde el interés nacional lo indique. Y la seguridad internacional esta al tope de la agenda de la comunidad internacional.
Finalmente, y siempre en este punto, la defensa nacional, nuevamente en el marco de la política exterior es uno de los mas hábiles medios para la plena integración regional que manifiesta el compromiso nacional para con la empresa común de la integración.
Seria muy bueno que se llegue al análisis y la comprensión de lo aquí planteado, si de lo que se trata es sumar activos a la construcción de un país serio, confiable, moderno en un mundo complejo y en constante cambio, donde el interés nacional es puesto a prueba de manera permanente y el estado tiene un rol importante en lo que debe ocuparse, sin dudas.