OPINIÓN

«La centralidad de la política en los procesos de cambio» por Erica Farcic

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La política es más alto peldaño de la construcción racional humana y a la vez es magia pura. Es el gran instrumento de transformación de la realidad. Es la materia, el ámbito y el medio de las máximas aspiraciones colectivas. Ese invisible hilo avatar que nos une a todos detrás de grandes ideas para llevar adelante nuestros destinos y el de las generaciones venideras. La política es convicción, es mística y razón.

La introducción viene al caso, teniendo en cuenta el momento político que estamos viviendo en materia de participación popular, no solo en Argentina sino en Latinoamérica. Haciendo un mínimo ejercicio retrospectivo, nos daremos cuenta del salto que se ha producido; teniendo en cuenta la característica apatía política de fines de la década del noventa y principios del siglo XXI.

La mayoría de los jóvenes de aquella generación, veía a la política como algo despreciable, y lo cierto es que no tenía muchos elementos para pensar o esperar otra cosa. Vivíamos en un mundo en donde la política había sido desplazada por el mercado. El paradigma hegemónico neoliberal era la única voz. Incluso las mismas ciencias eran portadoras de una monolítica visión epistemológica. Al punto que hasta se le llegó a dar un lugar meramente administrativo a la política.

Despojar a la política de la mística propia de los proyectos colectivos, hacerla lo mas aséptica posible, fue la tarea neoliberal de aquel mundo; que todavía sigue siendo fuerte en grandes partes del globo y que incluso acompaña a muchos sectores de la oposición de este país.

En el caso argentino, la operación fue exitosa. No solo la juventud, sino la ciudadanía entera dejó de creer en la política, además de ganar desprestigio. Nadie concebía a la política como principal herramienta de cambio; sino que por el contrario, la convicción mayoritaria era que la política era el medio para mantener el statu quo, los privilegios, inmunidades e impunidades que suponían un orden injusto y elitista conservador.

La crisis del 2001 llevó este escenario de despolitización a su punto cúlmine y en el medio de la emergencia, surgió un proyecto transformador, aquel que proponía un cambio de paradigma, una visión comprometida y colectiva con el cambio político, económico y social.

El liderazgo de este proceso fue la clave. Néstor y Cristina lograron convencer a millones de argentinos, a través de este proyecto transformador, que la política tenia una centralidad fundamental en la construcción societal y en los procesos de cambio. Así, no solo la actividad política dentro del propio peronismo resurgió, sino que también hacia afuera del partido. Los jóvenes volvieron a creer en la política, generando una identidad que trasciende a la de sus propios gestores y cuyo mensaje tiene un efecto multiplicador, que se realimenta con los hechos.

Hechos que demuestran que la Argentina ha logrado construir una alternativa de desarrollo basada en el crecimiento del consumo, el empleo y la regeneración de la industria nacional, la recuperación de los recursos, la consolidación de una infraestructura para el crecimiento, la defensa de los intereses nacionales en el plano internacional, la contribución a la unidad latinoamericana, sobre la base de una mayor redistribución de la riqueza y justicia social. Tal vez este sea el aporte mas significativo de Néstor y Cristina a la historia; el de haber generado una identidad que los trasciende, dispuesto a esperar a aquellos dirigentes que sean capaces de sostenerlo y potenciarlo en el futuro.

Con ello quiero decir que cuando existe un proyecto popular con ideas verdaderamente transformadoras, cuando hay un sueño detrás de ese proyecto; es posible generar identidades, unir, convocar, convencer e involucrar cada día a más y más personas. Y tal vez, porqué no, a todos; ese es el desafío y la utopía que implica la política como ámbito de construcción colectiva.

Porque ciertamente la política es convicción y no es neutralidad. A ninguno de los que creemos fervientemente en estas ideas, nos va a dar lo mismo que este proyecto no continúe, no nos vamos a resignar, aunque sí lucharemos desde otro lugar. Porque estamos convencidos ciertamente que este proyecto es el mejor, para lograr el bienestar de todos los argentinos. En la lucha militante diaria, de eso se trata la política.

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