POLÍTICA

Lousteau pierde terreno en CABA, herido por el fin del FAU

volanta

Published

on

La política es dinámica. Hace poco más de tres meses, Martín Lousteau se encaminaba a ser una de las «sorpresas» de 2015. Todas las encuestas lo mostraban segundo, cómodo, en la competencia por la jefatura porteña. En diciembre pasado, el ex ministro de Economía rondaba el 25% de intención de voto. Se ubicaba lejos de disputar el primer lugar con el macrismo, pero ingresaba a la segunda vuelta, desplazando al kirchnerismo al tercer puesto. Esta ecuación cambió durante el verano.

La explicación no hay que buscarla en la suba de las temperaturas. Está en el final del frente UNEN y en los acuerdos cerrados con el macrismo por varios sectores de la fracasada coalición panradical. No era posible salir indemne de ese terremoto, en el cual ciertamente Lousteau no tuvo mayor responsabilidad.

En las elecciones de 2013, UNEN fue una de las grandes sorpresas y, dentro de la interna de la coalición, Lousteau fue además la gran sorpresa. En esa PASO, Elisa Carrió sacó alrededor del 17% de los votos y el ex ministro, el 13. Al trasladar los porcentajes a la interna, esto implicó que Lilita se llevó el 48% de los votantes que habían optado por UNEN y Lousteau, el 35.

La premisa con la que había surgido el frente era «oponerse a los dos gobiernos», es decir, al nacional y al porteño. El segmento del electorado al que apostaba representar es particularmente abundante en Capital: sectores que se autodefinen progresistas y que al mismo tiempo son -casi por instinto- antiperonistas. Los resultados demostraron que esa franja de los porteños es lo suficientemente amplia como para apostar a disputar el primer lugar.

La precandidatura a jefe de la Ciudad de Lousteau fue la «heredera» de aquella elección. El ex ministro pudo, durante un tiempo, mantenerse al margen de los costos que el Frente Amplio Unen (FAU) nacional pagaba cada día por la disputa interna, cuya mecha había prendido Carrió, sobre el posible acuerdo con Mauricio Macri. Mientras volaban acusaciones y desplantes entre los presidenciables del FAU, Lousteau se mantenía a flote y con el respaldo de todos los que se peleaban entre sí.

El escenario comenzó a cambiar el día que Lilita y Macri se fotografiaron con una plaza de fondo y luego utilizaron, a la moda, las redes sociales para anunciar su acuerdo nacional. Esto terminó de definir el rechazo de Fernando Pino Solanas a la «lista de unidad» que había propuesto Lousteau. Fue algo que se sumó al malestar que ya tenía el cineasta, que reclamaba por lo bajo que lo habían invitado con «todo abrochado».

El proceso que se disparó a partir de allí es que lo que terminaría por llamarse ECO, alianza que reúne a Lousteau con Graciela Ocaña, comenzó a teñirse de amarillo. Por ejemplo: el compañero de fórmula del ex ministro para conducir la Ciudad es el diputado de la Coalición Cívica Fernando Sánchez, un lilito de pura cepa. A esto se agregó el golpe de gracia que dieron los radicales, que son la estructura partidaria que sostiene a ECO, con la decisión que tomaron en Gualeguaychú el 14 de marzo, cuando optaron por seguir los pasos de Carrió y sumarse al frente con el macrismo.

Estos avatares de la política cortaron de raíz uno de los dos pilares que habían llevado a UNEN al éxito electoral: oponerse a «los dos gobiernos». La única excepción que quedó es que la lista de legisladores la encabeza el socialista Roy Cortina, cuyo partido rechazó de modo enfático una alianza nacional con el PRO. Lousteau ya no tiene el respaldo activo de Solanas, Stolbizer y Binner, como era en diciembre. Se quedó con el de Ernesto Sanz y Lilita; es decir, los socios de Macri.

El ex ministro está obligado a cuestionar la gestión porteña porque se plantea como alternativa, aunque el primer leitmotiv con el que empapeló la Ciudad diga: «Evolución». Puede buscar –como lo ha hecho– un discurso opositor «equilibrado», que recupere aspectos de una gestión que todavía cuenta con un alto nivel de aprobación, pero está obligado a cuestionarla. Y aquí está el dilema: con qué base puede sostener estas posturas si su estructura de sustentación está aliada al PRO.

El electorado capitalino es flexible, cortador compulsivo de boleta. Puede absorber, incluso celebrar, alquimias políticas que en la superficie parezcan «modernas» y presenten una «convivencia con diversidad». Pero todo tiene sus límites.

Las dos encuestas a las que accedió Tiempo, una encargada por el kirchnerismo y la otra realizada por una consultora que trabaja alternativamente con Sergio Massa y Macri, marcan un descenso de entre 8 y 9 puntos en la intención de voto de Lousteau. De los 25 que tenía en diciembre, cuando era precandidato de UNEN, bajó a 16. En las Primarias de ECO se impone sobre Ocaña, pero esa coalición -por ahora- pasó al tercer puesto. El FPV volvió al segundo lugar.

Fuente: Tiempo Argentino

Tendencias

Salir de la versión móvil