ECONOMÍA

Insólito: Los Registros del Automotor cobran en efectivo millones de pesos

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La AFIP vuelve locos a los comercios, aún los más pequeños, obligándolos a contratar el sistema Postnet para tarjetas de crédito o débito. Y está por volver locos a los Monotributistas con las exigencias del nuevo sistema de pre-autorización para imprimir las benditas facturas. Todo, con el sacrosanto argumento del control contra la evasión, para lo cual es fundamental la bancarización y la registración de todas las operaciones dinerarias.

Pero, insólitamente, permite que los Registros del Automotor de todo el país, negocio privado con escudo público, cobren en efectivo miles de millones de pesos anuales con un precario sistema de comprobantes.

Según un reciente informe de la AGN, la actividad de los Registros del Automotor tiene un movimiento financiero anual multimillonario en efectivo y sin auditoria estatal. Se desconocen los valores actuales pero, para dar un ejemplo, los años 2010 y 2011 tuvieron un volumen de $ 1.800 millones y $ 2.400 millones respectivamente. Los cuales, al no figurar en el Presupuesto Nacional, escapan al control y permite que los millonarios fondos que se originan en timbrados y aranceles, entren y salgan en forma “opaca”, para usar un término técnico de auditoria tributaria.

Estos Registros, así como están, son raros desde su nacimiento en la llamada década neoliberal. En ese momento, cuando todo se privatizaba, algunos “rapídísimos” políticos de la época, “privatizaron” en beneficio propio un monopolio público por naturaleza: el registro de la propiedad automotor. Usaron para ello un artilugio que luego se extendió: Los Entes Cooperadores.

Todo está minuciosamente diagramado para la truchada. La AGN no tiene autoridad para auditar el trabajo que realizan los Entes Cooperadores vinculados al Ministerio, por eso se limita a evaluar las operaciones del Registro del Automotor y no puede avanzar, por ejemplo, sobre las operaciones de la Asociación de Concesionarios de Automotores de la República Argentina (Acara), porque se trata de una organización privada.

Lo referido a esos Registros siempre tuvo un tufillo a pequeña caja política combinada con negocios privados. Pero ahora crecieron a niveles multimillonarios al compás del auge económico y el encarecimiento de los aranceles (el 5% actual es una exorbitancia), siendo que, al mismo tiempo, el servicio que brindan al público es de bajísima calidad, como lo sabe cualquiera que lo haya tenido que atravesar.

Es difícil que eso cambie en el corto plazo pero, por lo menos, que la AFIP los obligue a bancarizarse y vigile que eso se cumpla, y además blanquear toda la operatoria con comprobantes auditables, sería un buen principio.

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