POLÍTICA
Fuerte denuncia contra el PRO por las comunas
volanta
Luis Cúneo es miembro de la Junta Comunal N°15, compuesta por los barrios Chacarita, Villa Crespo, Paternal, Villa Ortúzar, Agronomía y Parque Chas.
Cúneo se define como “bostero y kirchnerista”, tiene 43 años, un hijo y una trayectoria en la militancia popular de base que empezó a los 16 años en la Federación Juvenil Comunista (“la Fede”), en el barrio de La Paternal; puntualmente, en lo que fue el Albergue Warnes. Con el tiempo, fue secretario de Acción Social de la FUBA, presidente de la Juventud del Frente Grande de la Ciudad e integró el equipo que fundó la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi), desde donde se lucha contra el gatillo fácil policial. “Me formé en los ’90, con la lucha contra el menemismo”, le dice a dice Miradas al Sur. Trabajó en la Legislatura de la Ciudad, en la Dirección Nacional de Juventud y durante la gestión de Aníbal Ibarra fue jefe de Gabinete de la Subsecretaría de Gestión de la Acción Social y director general de Emergencia Habitacional. Como a muchos, la crisis con las patronales agropecuarias de 2008 lo definió a sumarse al Frente para la Victoria, aunque ya desde 2003 acompañaba las políticas y gestión desde la agrupación Nueva Comuna.
“Hace 17 años que tenemos el local en Jorge Newbery 3865 (Chacarita), cuando aún no existían las comunas y era la circunscripción 17”, dice Cúneo. Pero reconoce que el trabajo territorial empezó un tiempo antes: “Nuestro trabajo es político pero también social; vinculándonos con los conflictos, articulando los distintos actores y construyendo espacios de participación”.
–Desde el principio, ¿quiénes fueron los grandes obstaculizadores de lograr la transformación de una democracia representativa en una democracia participativa en la Ciudad de Buenos Aires?
–Desde un punto de vista general, diría que la clase política porteña no estuvo a la altura de lo que este proceso implicaba. Fueron necesarios 10 años de retraso constitucional y mucha presión de un activismo vecinal para que las comunas se pusieran en marcha. Creo que recién empieza a entenderse que la democracia participativa implica la aparición de nuevos actores sociales y políticos. Una nueva institucionalidad y, sobre todo, vinculada a lo territorial con un impacto político que reconfigura ese mapa, hasta en lo electoral. Desde lo particular o desde la implementación concreta, los dos grandes responsables del estado en que se encuentra el proceso de descentralización son Mauricio Macri y Horacio Rodríguez Larreta. El primero porque no lo entiende y cualquier cosa que suponga un menoscabo a su autocracia le resulta sospechoso. En cambio, Larreta es más inteligente y sí comprende los alcances de una verdadera descentralización en comunas con funcionarios electos por el voto popular; y eso no le gusta nada. Él es un burócrata que está haciendo esfuerzos millonarios para convertirse en candidato potable. Un actor nuevo, electo y con potencialidad surgido de las comunas, iría en contra sus intereses personales.
–¿Por qué considera central el tema la desjurisdicción presupuestaria?
–Cualquier estamento estatal –llámese instituto, ente, organismo, corporación o consejo– maneja presupuesto. Las comunas porteñas deben ser el único caso en todo el país que no pueden hacerlo. El Gobierno de la Ciudad se negó sistemáticamente a darles rango jurisdiccional, violando no sólo la Constitución porteña y la Ley Orgánica de Comunas, sino explícitamente la Ley 70, Financiera de la Ciudad, que en su artículo 6 dice textualmente: “En el contexto de esta Ley se entiende por entidad toda organización pública con personería jurídica y patrimonio propio, se trate de empresas o sociedades y organismos descentralizados y por jurisdicción a las siguientes unidades institucionales; a) Legislatura, b) Justicia, c) Jefatura de Gobierno, los ministerios y secretarías del Poder Ejecutivo, d) Comunas (Artículos 127, 128 y 129 de la Constitución de la Ciudad)”. Negarles a las comunas su presupuesto es tenerlas de rehén y condicionarlas a la voluntad política del Ejecutivo porteño.
–¿Qué tan frecuentemente se acercan los ministros porteños a las comunas?
–El único funcionario que vino a la comuna en tres años fue Rodríguez Larreta, hace poco días, y como candidato. Fue en una reunión con vecinos a la que la Junta Comunal no fue invitada; ni siquiera los propios comuneros del PRO. Fue organizada por el presidente a espaldas de la Junta. Pero aparecimos igual. Y cuando empezaron las preguntas picantes, dijo que se tenía que ir, agradeció la presencia y escapó.
–¿Cómo se dieron, o no, las transferencias de funciones ligadas al presupuesto?
–La Ley de Comunas establece que se deben transferir desde el Ejecutivo hacia las comunas, pero sólo se realizaron la del Mantenimiento Integral del Arbolado Público y el de los Espacios Verdes. Nos transfirieron las misiones, funciones y responsabilidades, pero el presupuesto, patrimonio, personal y contratos quedaron en manos de la Secretaría de Gestión Comunal y Atención Ciudadana. Esta secretaría, que debería llamarse “de concentración”, tardó casi tres años en transferirnos “seis (6) guardianes de plaza”. Pero somos responsables de los daños que genere una rama que se cae. Todavía seguimos esperando por las veredas, el bacheo, las luminarias, los semáforos. Todo.
–¿Cómo es que el PRO impide la visibilización de las comunas?
–Uno de los pilares de la política del PRO es la invisibilización de las comunas. Tienen más publicidad las playitas que hacen en las plazas que una política de Estado como la descentralización. El manejo de la publicidad es muy cuestionable. Cuando el presupuesto para educación pública se redujo, el de publicidad aumentó hasta llegar casi a los 900 millones de pesos. Las sedes comunales están empapeladas de color amarillo, cualquier vecino o vecina que ingrese a un edificio donde funcionan las Juntas Comunales, jamás podría sospechar que allí funciona un organismo diferente. Las preguntas que te hacen siempre son “¿qué hace un comunero?” o “¿qué son las comunas?”. El desconocimiento que hay sobre el tema es enorme y esto es exclusiva responsabilidad del Ejecutivo porteño.
–¿Por qué considera que está bien que no se descentralice Educación, Salud y Seguridad?
–En su artículo 128, la Constitución de la Ciudad es bien clara acerca de las responsabilidades comunales. Básicamente, las divide en dos: las exclusivas y las concurrentes. Pero más allá de esto hay que comprender que el comunero es un representante electo por ciudadanos/as de sus comunas. En mi experiencia personal, la mayoría de las demandas no tienen que ver con problemáticas exclusivas comunales. Por ejemplo, en Educación, con la desventura de la inscripción online, tomé muchísimos reclamos: atendí mucha gente desesperada porque sus hijos e hijas se quedaban sin escuela, sin jardín. Y, en particular, la Educación no está ni debe estar descentralizada. Los comuneros somos representantes vecinales con la legitimidad del voto popular, funcionamos como intermediarios políticos. La gente espera alguna respuesta de nosotros y está muy bien que así sea.
–¿Qué diferencias nota en las comunas en las que ganó el PRO de aquellas en las que no?
–En las comunas donde el oficialismo porteño no tiene mayoría hay otra dinámica; mucha menos discrecionalidad por parte de los presidentes. El esquema de gestión que se implementa desde ese Ejecutivo es exclusivamente a través de los presidentes de comunas, ignorando patéticamente hasta a los propios comuneros del PRO. En nuestra comuna, resignado y sin alternativa, nuestro presidente entendió que es un órgano colegiado y que él es el representante y administrador, pero que las decisiones se toman en la Junta.
–¿Supo de formas non sanctas utilizadas por el PRO para inhibir la participación ciudadana en su comuna?
–En nuestra comuna no hubo aprietes. En el caso del Consejo Consultivo Comunal, el PRO tomó la decisión de vaciarlo. Ante su incapacidad de conducirlo, optó por retirarse. Eso es legítimo. Quizás berreta, pero están en todo su derecho. Lo que sí nos molesta es que desde el Gobierno de la Ciudad y desde los presidentes comunales se ignoró completamente este instrumento tan importante en el marco de la participación vecinal. Siempre digo a los amigos y amigas del Consejo Consultivo: “Si no funcionan la mayoría de las juntas comunales y la descentralización está en este estado, ¿qué podemos exigirle a un organismo que es consultivo y honorario, que funciona con la voluntad y el espíritu de los vecinos y militantes de los barrios?”.
Fuente: Infonews