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OPINIÓN

Es el saqueo, así de sencillo (22) por Mario Mazzitelli

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Ambiente y futuro.*

Si tenemos compromiso con el futuro, deberíamos ser intransigentes en materia ambiental. Es justo lo que dice el proverbio: “Cuida bien la tierra. No te la han dado tus padres. La has tomado prestada de tus hijos.”

Si depredan el ambiente nos roban el futuro. Mirando hacia adelante, deberíamos elaborar un plan para la “transición” entre esta Argentina saqueada, colonial, explotada y una Argentina soberana, justa, próspera, moderna y ecológica.
A nadie se le ocurre que es una tarea de un día para el otro.
Lo importante es que para nosotros, la transición empieza hoy.
En tres etapas claras y distintas:
1.- La resistencia;
2.- Los planes de reconversión de las actividades más destructivas, extractivas y contaminantes;
3.- El proyecto de una nueva etapa para la Argentina.

1.- La resistencia.

Resistir es luchar. Todas las luchas son la misma lucha por la vida. Desde el “No a la mina” de oro en Esquel, Chubut, en 2003; hasta las luchas por el agua en Mendoza, en 2019/20. O el tercer Malón por la Paz, que desde la maniobra constitucional en Jujuy lucha sin cuartel por los bienes comunes, especialmente el agua disputada contra el pueblo por las grandes mineras del litio. Todas las movilizaciones, asambleas, acciones o planteos políticos y jurídicos, son una misma acción. Esas luchas deberían reunirse en un espacio político-ambientalista comprometido con la defensa irrestricta de la naturaleza.

Resistir es luchar contra 500 años de saqueo, donde el colonizador dispuso que los seres humanos y el ambiente fueran elementos de explotación para beneficio y enriquecimiento personal, grupal y de la metrópoli.

Resistir es luchar contra el actual contubernio entre el poder político y el económico, dupla a partir de la cual se depreda la naturaleza, por espurias ambiciones de dinero.

Resistir es luchar contra las fumigaciones con químicos tóxicos, contra la polución en el aire, contra la contaminación del agua de las altas cumbres, los ríos, los lagos, las cuencas hídricas, las nacientes y el mar; contra el vicio de no reciclar la basura; contra la destrucción de los humedales; contra la deforestación de bosques; contra la depredación de la biodiversidad y los ambientes originarios (barridos por la expansión de los negocios agrarios en las zonas rurales y la toma de terrenos amurallados para viviendas de los ricos en las zonas urbanas); contra la mega-minería y el fracking; contra la idea de que hay que quemar la última partícula de petróleo antes de iniciar la reconversión; contra el desarrollo de las grandes granjas de porcinos; contra la instalación de un nuevo reactor nuclear de tecnología desconocida para nosotros; etc.

Primero, entonces, resistir y luchar por la vida.

2.- Planes de reconversión para las actividades más destructivas, extractivas y contaminantes.

La realidad.

El desarrollo de las fuerzas productivas (vistas en el pasado como la panacea a partir de la cual la escasez daría paso a la abundancia sin costos colaterales) junto al aumento de la población, las pretensiones consumistas desatadas por el capitalismo y la voracidad insaciable por la acumulación y concentración de riqueza, se transformaron -en gran medida- en fuerzas destructivas, extractivas y contaminantes.

Así, para la extracción de minerales (Unos pocos gramos de oro implican: explosiones monumentales, llevar al aire millones de partículas contaminantes, gases de efecto invernadero, dejar para siempre un cráter gigante en la montaña, toneladas de roca molidas y lixiviadas en miles de litros de agua con cianuro, contaminación de los acuíferos, en algunos casos la destrucción de glaciares, etc.); para la obtención de hidrocarburos (gigantescos pasivos ambientales, contaminación de las napas, de tierras…); para la producción agropecuaria (Jorge Rulli, – extraordinario militante en defensa de la vida, la dignidad y la soberanía, falleció en mayo de este año- denunció la extensión del uso del herbicida 24D de Syngenta, mucho más tóxico que el glifosato. En su gran libro Pueblos Fumigados nos relata la devastación de los tóxicos sobre la población indefensa, del cáncer…) además sumemos el extractivismo agrario (El biólogo cordobés, premio Nobel alternativo, Raúl Montenegro, nos informa que: para formar 1 cm de suelo fértil en Tierra del Fuego, la naturaleza necesita alrededor de 800 años. En la pampa húmeda, en el mismo lapso, puede formar 3 cm de suelo fértil. En un año se le resta un alto porcentaje de los nutrientes que tanto le costaron a la biósfera. Y, antes de que puedan reponerse, ya se los vuelve al extraer. Solo agreguemos que sobre una producción de 100 millones de toneladas de granos, podemos calcular que 10 millones los nutrientes extraídos. Con las exportaciones salen del país sin posibilidad de reciclarse. Ya ahondaremos sobre este tema); para pescar se está usando el monstruoso método de arrastre (Degrada el lecho marino. Allí los sedimentos marinos resultan en importantes reservorios de carbono que ayudan a mitigar el calentamiento global, al liberar ese carbono se eleva a la atmósfera y contribuye al efecto invernadero con fuerte impacto en el clima. Destruye el hábitat de organismos que viven sobre el suelo marino. Lleva a especies a la extinción. Genera residuos biológicos al descartar toda materia viva que no van a comercializar, etc. Toda esta depredación queda impune en el fondo del mar. Con la complacencia, indiferencia o corrupción de los funcionarios de turno)

El dilema

Esta metamorfosis pone a la humanidad frente a un dilema: subordinar la vida a la economía (Como quieren los sectores conservadores, ricos y privilegiados; muchas veces asociados a planes diabólicos de disminución compulsiva de la población) o, en cambio, iniciar la transición hacia una producción sana y reparadora (Del ambiente, la fauna, la flora y los seres humanos) Elegir el lado correcto no parece tan difícil, a no ser por el aturdimiento que genera una propaganda sin cuartel en favor del consumo y el régimen que lo acompaña.

Planificación democrática.

Decididamente estos planes deben provenir de un debate abierto (todos los sectores deben participar) transparente (para que la corrupción no haga su trabajo de topo) y con carácter resolutivo (para que no quede en declaraciones que nunca se cumplen y tenga pasos estrictos de cumplimiento inflexible)

Necesariamente deberá tener su origen en el Poder Ejecutivo, en el Congreso, en un Centro Nacional de Planificación Estratégica o en una Gran Asamblea de las Asambleas, donde concurran agrupaciones, corrientes, personalidades, profesionales ambientalistas…

La transición

La transición implica la prohibición inmediata de algunas actividades (minería a cielo abierto y fracking donde todavía no se haya iniciado, etc.) y los planes correspondientes de reconversión. Por ejemplo: nueva ley de minería, creación de Yacimientos Mineros Fiscales; un gigantesco plan para la generación de energías provenientes de fuentes limpias (Que demandarán ingentes cantidades de trabajo); incremento de impuestos sobre químicos tóxicos para la agricultura hasta volver inviable su uso; un plan para controlar y evitar que los desechos industriales contaminen las napas o cursos de agua; debatir que hacer con los residuos nucleares cuya degradación demanda milenios; mirar con atención si la energía nuclear tiene o no un papel en el futuro; cuidados especiales de los bosques -con gran número de guarda-parques y la infraestructura de seguridad correspondiente- para garantizar que la biodiversidad existente pueda reconquistar espacios de los que fue desalojada (Por la creencia torpe que el “hombre puede someter a la naturaleza”), igual cuidado de los glaciares, iniciar un debate sobre la ocupación y uso del suelo, donde algunos proponen “ruralizar lo urbano y urbanizar la ruralidad”. En fin. Nuevos equilibrios que den un horizonte de siglos a la acción actual. La transición a un desarrollo sano y reparador debería ser la próxima misión para una nueva etapa de la Argentina.

3.- El proyecto de una nueva etapa para la Argentina.

El necesario salto adelante desde la competencia fratricida a la cooperación constructiva.

El pasado.
La lucha por la vida.
Si resulta cierto que en la mayor parte de los 200.000 años que los homo sapiens llevamos sobre el planeta, la lucha principal fue con el medio físico-biológico y con las otras especies; resulta verificable que en los últimos 10.000 años (con la aparición de la ganadería, la agricultura, las artesanías, el comercio, la propiedad privada y el Estado) la lucha principal se trasladó al interior de la sociedad humana.

Esto se agravó, digamos, en los últimos 5 siglos. A partir de la conquista de América y otras regiones; una minoría privilegiada, poderosa y arrogante, empezó a llevar a los extremos la explotación de seres humanos, animales, bosques, montañas, tierra, mares, diversidad biológica, etc. con un nivel de crueldad y desaprensión propia de una oligarquía enajenada, cegada por el oro, la plata y la riqueza en general; cargada de ambiciones absurdas. Imperio y dominio pasaron a ser sus dogmas. El saqueo su método.

Esta oligarquía se fue tras-nacionalizando, adoptando distintas formas según su lugar en el mundo, cargando con conflictos y guerras o alcanzando alianzas estratégicas para la defensa de sus intereses. Pero constituyendo una clase dominante a nivel mundial. Esta preeminencia les facilitó impulsar ideas, principios y valores que fueron creando el contexto cultural propicio para su dominación. Así su pedagogía impregnó todos los estamentos sociales. Nos contagió, de alguna manera, a cada uno de nosotros. Haciendo que naturalizáramos la imagen de que “todo lo que nos rodea está allí para ser exprimido sin consideración”.

Esto ha puesto, en el último medio siglo, la vida de los seres humanos pendiendo de un hilo. El asunto es que cada día ese hilo es más fino y es tensado con gran desaprensión.

El futuro desde nuestro lugar en el mundo.

Población estimada por el INDEC al día de hoy 46.044.703 habitantes. Para el 2040 proyecta una población de 53 millones de habitantes. Es probable que para 4 décadas después estemos redondeando los 100 millones. Número mágico con el que, durante el siglo XIX y cuando apenas superábamos el millón de habitantes, se soñó como ideal para la realización plena de la vida, buena y digna vida.

Si los argentinos creyéramos valioso recuperar ese proyecto de vida, procedente de la Revolución de Mayo, de nuestra independencia y emancipación, de nuestra organización nacional; deberíamos darnos una política de crecimiento poblacional muy superior. Llenar de vida el territorio es el gran proyecto. Gobernar, sigue siendo poblar, según la máxima de Alberdi. La idea de un país Justo, Próspero y Ecológico, sería inevitable.

La disputa por los bienes comunes.

Para abastecer a una población creciente necesitaremos más agua dulce, más alimentos, más minerales, etc. todos bienes apetecibles por otros pueblos, reunidos en potencias de distinta dimensión y carácter. La lucha por la vida permanecerá y saldrán victoriosos los pueblos que mejor sepan adaptarse a la nueva realidad, abrirse al mundo con inteligencia, realizar las políticas de alianza más convenientes (América Latina tendrá que unirse, en mejores condiciones que Europa, que logró su “unidad” después de siglos de guerras y aún no las superó. Mejorar la relación con todos los pueblos originarios que tienen una cosmovisión y una cultura amigable con el ambiente), etc.

Los argentinos deberíamos tener una orientación clara en este sentido. Trabajar desde las ideas para cambiar la lógica dominante: explotadora, machista y supremacista; por otra del equilibrio, la armonía, la igualdad y el cuidado mutuo. En una palabra cambiar la afamada competencia destructiva-concentradora del poder y la riqueza, por una “cooperación fraterna en el marco de la libertad creadora”. Libertad ético creadora como capacidad excluyente de los humanos; de la cual prescindimos la mayor parte de las veces. Y trabajar desde lo material para superar el atraso decadente y desintegrador al que nos han sometido.

Es claro que la Argentina no puede habilitar la continuidad de un desarrollismo dependiente, depredador, contaminante y de saqueo. El camino es el desarrollo económico sano y reparador para que todos los habitantes puedan contar con los bienes y servicios necesarios para llevar adelante una vida digna.

Agreguemos que la corrupción con su capacidad de aceitar en las altas esferas los depredadores negocios urbanos, rurales, mineros, pesqueros, etc. es parte del arsenal del enemigo.

Nuestro compromiso.

Esa Argentina Justa, Prospera y Ecológica es un proyecto; no sabemos cuán lejos está. Hoy solo sabemos que es el camino de la vida.

Para ésa Argentina el compromiso empieza por nuestro hogar, nuestro barrio, el municipio, la región y sigue por el mundo (Desde la separación de la basura en nuestra casa, y el cuidado del agua y los árboles del barrio, hasta las resoluciones políticas más significativas)

Lo interesante es que depende de cada uno de nosotros, y de otros iguales a nosotros que habitan otras regiones del planeta. En 2023 reafirmamos una lección de la historia: lo que le pasa a una persona cualquiera, por alejada que parezca, nos puede pasar a nosotros. Nada de lo humano nos es ajeno.

¿Por qué dependería de nosotros? Porque nosotros somos más. Somos el pueblo. Si estamos unidos somos invencibles. Como pueblo sabemos todo lo que pasa, de una u otra manera. Como pueblo podemos vigilar y detectar las actividades contaminantes y dañinas. Como pueblo debemos organizarnos de una y mil maneras. Como pueblo debemos informarnos sobre las propuestas electorales respecto al cuidado del ambiente y las personas. Podemos controlar a los políticos para que no queden atrapados en los tentáculos del poder económico.

La Argentina Ecológica exige volver a la naturaleza. No ya en el primitivismo espontáneo con el que pudimos habitar el territorio en el pasado, sino en el marco de un plan de avanzada. Debatiendo la ocupación y uso del suelo con criterio ambiental, social, económico, tecnológico y geopolítico.

Volver a la naturaleza, es atemperar la pulsión a la compra de mercaderías. Sentir que acumular objetos inútiles no tiene gran sentido (Como dice Silvio Rodrígez: Vaya con suerte quien se cree astuto porque ha logrado acumular objetos, pobre mortal que desalmado y bruto perdió el amor y se perdió el respeto) Que podemos vivir en abundancia con pocas cosas. Que la vida siempre tiene sentido. Que dignificarla y multiplicarla es nuestra misión. Que la alegría es mejor que el dolor, aunque nada sea para siempre. Saber que se puede vivir mejor. Eso es muy bueno.

Se trata de encontrar los equilibrios inteligentes para que el nuevo vínculo con la naturaleza nos saque de la ficción de ser algo distinto. Somos naturaleza. (Si algunos economistas dicen que las fuentes de riqueza son la tierra, el capital y el trabajo, y otros responden que el propio capital es fruto del trabajo; alguien aún más audaz podría decir que: el trabajo corporizado en los humanos es un fruto evolutivo de la naturaleza) Toda la producción tiene sentido si es para obtener bienes y servicios que mejoren la calidad de vida. No para reproducir y multiplicar el capital de unos pocos. La economía social habrá de prevalecer.

¿Qué habría que hacer? De alguna manera ya lo hemos dicho. Con seguridad cambiar el capitalismo depredador por otro sistema amigable con las personas y el ambiente. Bajar el consumo de aquellos que lo hacen en exceso. Ser más justos en la distribución de los bienes y servicios. Apoyar la natalidad con inteligencia (En un territorio despoblado nosotros debemos multiplicarla) Orientar el crecimiento económico y el desarrollo por caminos que faciliten la restauración, reparación o recreación de aquello que sea posible. Generar nuevos hábitats afectuosos con el ambiente. Defender el aire, el agua y la tierra con gran esmero.

Cambiemos todo lo que haya que cambiar; desde la Quiaca hasta la profundidad de los hielos Antárticos, desde el Parque Nacional Los Glaciares, Provincia de Santa Cruz, hasta Bernardo de Irigoyen, en Misiones; para que, vivir aquí sea apetecible para nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos. Y las mujeres y varones de buena voluntad que quieran habitar el suelo argentino. Por todo el tiempo. Hasta donde alcance nuestra vista. Para volver a sentir el orgullo de vivir en esta querida Argentina.

Dos aclaraciones.

1.- Puesto hoy como punto de partida; a nadie se le ocurre que se pueden frenar los suministros de energía, las fuentes de trabajo, los contratos vigentes, las obligaciones jurídicas del Estado, etc. de un día para el otro. Será una transición que durará décadas. Superarán varios períodos de gobierno. Los jóvenes, adolescentes y niños de hoy son los principales destinatarios del cambio. Entonces ¿Cuándo empezar? Hoy.
Si ya conocemos que la dirección y el sentido en el que marchamos, con sus efectos sobre el aire, el agua, la biodiversidad, el calentamiento global, etc. nos lleva a la extinción como especie ¿Cuándo vamos a empezar? Hoy.

Planes con objetivos claros área por área, no tienen por qué esperar a mañana.

2.- Nuestro paso por la vida deja huella. Una es subjetiva, hace a la trascendencia, a la emoción que nos dice que no todo termina con nuestra muerte individual, que la vida sigue en las próximas generaciones. Nos da esperanza, fuerza y alegría para luchar hasta el último aliento de nuestra existencia. La otra es objetiva, toda nuestra existencia deja huella, mucho más cuando se trata de una ruta, una represa, un automóvil o un barco. No se trata de idealizar un paso inmaterial e inmaculado sobre la tierra. Se trata de hacer un balance a la hora de planificar. De observar ventajas y desventajas junto a los impactos en el largo plazo.

Estos temas no deben verse como elucubraciones teóricas. Son cuestiones absolutamente prácticas a la hora de comprometerse en perpetuar la vida humana sobre el planeta.

*Esta nota se basa en otra que escribí meses atrás, pero me pareció importante sumarla a la actual saga sobre el saqueo.

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OPINIÓN

«Día Nacional del Abogado Víctima del Terrorismo de Estado», por Emilio Augusto Raffo

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El 19 de marzo de 2004, en la ciudad de Mendoza, la Junta de Gobierno de la Federación Argentina de ColegioS de Abogados de la República Argentina, dispuso instaurar el día 6 de julio de cada año como el m “Día Nacional del abogado víctima del terrorismo de estado” como modo de mantener en su memoria los acontecimientos ocurridos como prenda permanente que garantice la vigilia y protección del Estado de Derecho.

Una forma elocuente de repudiar el terrorismo de Estado y ratificar la necesidad de preservar, a cualquier costo, el Estado de Derecho y rendir memoria y homenaje permanente a las Abogadas y Abogados que padecieron secuestros, torturas, desapariciones y hasta la muerte.

Si bien estos aberrantes hechos ocurrieron en muchos lugares de nuestra Nación se tomó como referencia a los hechos ocurridos los días 6, 7 y 8 de Julio de 1977 en la Ciudad de Mar del Plata y conocida como “Noche de las Corbatas”.

El reclamo de aquellos profesionales de la abogacía fue de respetar el derecho de los que siendo más débiles suelen conocer poco de sus derechos y mucho de sus obligaciones.

A 47 años de aquellos hechos y a 20 de la Declaración de la FACA ya reseñada no debemos olvidar que miles de hermanos y hermanas han padecido un destino no merecido también de persecución, proscripción, desaparición y muerte emergiendo los abogados caídos como faros de luz de aquella noche oscura según reza el documento respectivo.

Como miscelánea cabria agregar que dicha declaración fue precedida por los discursos de los Dres. Eduardo Duhalde (Secretarios de Derechos Humanos) del Gerónimo Granel (Presidente Colegio Abogados Mar del Plata) del Dr. Carlos Andreucci (Presidente FACA) y de la lectura de un telegrama de adhesión del entonces Presidente de la Nación, Dr. Néstor Carlos Kirchner, quien lo hizo desde una avión rumbo a China.

Todo ello compendiado en un libro (cuya tapa ilustra esta nota) “Los Abogados, El estado de Derecho y los Derechos Humanos de la FACA.

(*)
Emilio Augusto Raffo
Abogado – Jubilado

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OPINIÓN

Loan, semanas de búsqueda y sin pistas claras del caso, constituyen un escándalo político

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Martin Rios, abogado penalista litigante de Corrientes, también ex titular de Migraciones de la provincia, dialogó con Vivian Elem y Rodolfo Colángelo acerca de la desaparición del niño Loan y los errores y/u omisiones institucionales que no actuaron con la inmediatez que la aparición del niño requería.

 

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OPINIÓN

«Evocando la fecha: un par de apuntes para pensar», por Ernesto Jauretche

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FORJA
Fuerza de Orientación Radical de la Joven Argentina
Fundada el 29 de junio de 1935

Inicialmente, como corriente interna de la Unión Cívica Radical, desalojada del gobierno por el golpe de estado del 6 de setiembre de 1930, los forjistas se reivindicaban como los auténticos seguidores de Hipólito Yrigoyen. Se enfrentaron a la línea “antipersonalista” liderada por Marcelo Alvear. En el ejercicio de su conducción partidaria, en flagrante desnaturalización del pensamiento de la UCR y bajo falsas banderas de “democracia”, “pacificación” y “restauración institucional”, el partido de Alem e Yrigoyen inició su largo derrotero hacia el encubrimiento del fraude electoral y el apoyo a los regímenes impuestos por las clases dominantes.

Desde un programa antiimperialista, antioligárquico y latinoamericano, los irigoyenistas consecuentes analizaron y revelaron los mecanismos económicos del neocolonialismo, las políticas de entrega del patrimonio nacional y la destrucción del aparato productivo, la transferencia de la renta nacional y el empobrecimiento de la población argentina. Lo caracterizaron como “Estatuto Legal del Coloniaje”. ¿El RIGI?

Cualquier parecido con la realidad política, económica y social de nuestros días no será casualidad: sólo remplacemos el nombre de Yrigoyen por el de Perón. Estamos atravesando un momento histórico comparable al que dio origen a FORJA, de cuya fundación han transcurrido 89 años. Se repite la brutal recesión económica, profunda decadencia nacional, escepticismo de las masas, descomposición política, corrupción oficial y depresión intelectual. Cambalache de Discépolo.

Importa, por ello, actualizar la memoria de ciertas influencias sobre las bases en que los militantes forjistas asentaron sus ideas y programas. Aportamos una breve recopilación de algunos conceptos destacados que por su pertinencia merecen atenta lectura.

“La primera y fundamental verdad que comprobamos era la de nuestro coloniaje económico… Vimos la mano que estructuró la cultura, la política, lo institucional y lo económico… En FORJA, nosotros empezamos a descubrir el antiimperialismo concreto, y creo que con Scalabrini Ortiz… Desentrañada la trama de nuestro coloniaje económico, descubrimos que él se asentaba sobre el coloniaje cultural. Descubrimos que ambos coloniajes se apuntalan y conforman recíprocamente”.

Esa generación forjista destaca los dos hechos que más influyeron en su formación política: la Revolución Mexicana de 1910 y la visita que Haya de la Torre hizo a Yrigoyen en 1927. Y junto a Gabriel Del Mazo leen un texto del aprista Raúl Haya de la Torre que le pone piso a la perspectiva anticolonial y latinoamericana de la política:

“Nuestra América ofrece al mundo una nueva realidad, extraordinaria, excepcional… Con una idea de copia servil, de imitación… no haremos nada. En México encontramos una revolución espontánea, de instinto, sin ciencia… Es una sucesión maravillosa de improvisaciones, de tanteos, de tropezones, salvada por la fuerza popular, por el instinto enérgico y casi indómito del campesinado… Por eso es admirable. Es admirable porque ha sido hecha por hombres ignorantes… La experiencia nos ha enseñado que debemos hacer algo por nosotros mismos, sacudiéndonos la tutela de Europa y de la mentalidad de colonos con que, rendida y servilmente, hemos tratado de remedar, más que de imitar, la obra revolucionaria de los europeos”.

De allí vienen dos ideas jauretcheanas de larga trascendencia: la consigna: EL PUEBLO HACE LA HISTORIA. Y su consecuencia: LA HISTORIA ES LA MATERIA PRIMA DE LA POLÍTICA.

De su experiencia en Juventud del Sur, la práctica en el comité de Boedo y conceptos recogidos en la campaña electoral en apoyo a la segunda presidencia del Don Hipólito, en lo que hoy denominamos militancia territorial, sigue sacando conclusiones no menos significativas de otro orden:

“Se ha confundido la defensa de la soberanía del pueblo con la defensa de las instituciones en que se ampara el régimen para mantener esta normalidad institucional que ahora llaman democracia… La hostilidad del Régimen, ahora y antes, consistió siempre en crear un aparato legal para canalizar la protesta del pueblo y después, por su periodismo, su Universidad y su escuela acostumbrar al pueblo despojado a reverenciar el aparato del despojo… El vigilante no está puesto para cuidar la libertad de los argentinos sino para impedir que la libertad de los argentinos lastime los intereses de la finanza”.

Suma a ello opiniones de Homero Manzi, su amigo del alma, que en el primer discurso en público después de la fundación de FORJA pronuncia ideas que parecen recién escritas:

“La democracia sufre rudos ataques en el mundo, desde la derecha y desde la izquierda. Pero se ataca a una democracia conceptual y doctrinaria. A una democracia de alcance aritmético que creó, sintió y practicó Europa. La democracia como un sistema frío y racional, que coloca en los platillos dos cifras y se inclina hacia el peso físico. En América, esa democracia no existió nunca. …porque aquí le pusimos un alma… Democracia del destino le llama poéticamente Homero. La de los heroicos ejércitos de la libertad, la del tumulto del pueblo de Mayo, la de la bravura indómita de Güemes y hasta la de las cadenas que opone Rosas a la pretensión de las banderas extranjeras… la que descansa en la firme decisión de Yrigoyen cuando los más piden la guerra y él se aferra a la paz… Democracia de toda América que no puede morir nunca. Por eso la pedimos para nuestro partido y para nuestra patria”

Y abundando, Jauretche opina:

“Democracia y electoralismo no son términos equivalentes y sí muchas veces incompatibles… Porque el voto es sólo un medio, no un fin; el medio para expresar la voluntad del pueblo cuando existe el mecanismo legal de la democracia. Pero cuando éste no existe, no queda excluida la democracia pues el pueblo tiene otros medios de expresión, la huelga, movilización, la insurrección… y la lucha armada…”, que supo practicar también en el levantamiento cívico-militar de Paso de los Libres.

El tema de la democracia tan remanido hoy, casi en vísperas de una nueva convocatoria electoral, merece citar un documento de FORJA: “La cosa es sencilla; se nos quiere hacer pasar por democracia el mantenimiento del parlamento, la justicia, las instituciones, en una palabra lo formal que el régimen maneja. Para nosotros democracia es el gobierno del pueblo con o sin parlamento, con o sin jueces: si el pueblo no gobierna, las instituciones no son más que alcahuetas de la entrega”.

Arturo sintetiza: “Las formas no son más que medios para servir al ser. Para ser democracia se necesita ser Patria… Voluntad nacional, es cosa distinta a la simple y ocasional suma de voluntades que se da en oportunidades electorales… Y no puede construirse desde arriba sino trabajando en el seno del pueblo…”

Y, en consecuencia, aconseja: “Hay que actuar en dirigente revolucionario y no en dirigente electoral, porque se trata de la disputa del poder. No importa dónde están los votos ahora. Importa dónde estarán para ejecutar un programa. El que esté atento sólo a lo que piensa la gente ahora, se quedará al margen de lo que pensará la gente mañana y aquí está la clave para saber quién es dirigente o no”.

Su definición de FORJA explica las nacientes banderas del nacionalismo popular revolucionario: UN SALTO EPISTÉMICO, impuesto por la necesidad de innovar, crear y realizar una senda política diferente, superadora de la usanza convencional y trascendente a la circunstancia, en la que Jauretche incluye la modestia de nombrar a un par como su maestro: demandas urgentes de la práctica política argentina actual.

“Aportamos a la formación de las ideas en la Argentina, no una ideología, ni una doctrina, sino esencialmente un modo, una manera, un método para encarar nuestros problemas”. E insiste: “Mi tarea, aprendida junto a mi maestro Raúl Scalabrini Ortiz, fue la de trabajar en la formación de estados de conciencia y confieso que sólo he utilizado la política como trampolín para esa empresa”.

El principal aporte de FORJA nace de esa libertad de pensamiento, audacia para plantear lo inédito y coraje para enfrentar lo consagrado

FORJA sintetiza la idea de que NO HAY SOBERANÍA NACIONAL SIN INDEPENDENCIA ECONÓMICA Y QUE LA JUSTICIA SOCIAL ES REQUISITO DE POSIBILIDAD DE ESAS CONDICIONES.
FORJA ES EL ORIGEN DEL NACIONALISMO POPULAR REVOLUCIONARIO

Creación de volumen histórico que ante el riesgo de disolución de la Patria hoy nos desafía.

Ernesto Jauretche
La Plata
29 de junio de 2024

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