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OPINIÓN

Sobre la cantinela del gasto público argentino por Mario Mazzitelli

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“Todo lo que nos rodea es falso e irreal, falsa la historia que nos enseñaron, falsas las creencias económicas que nos impusieron, falsas las perspectivas mundiales que nos presentan, falsas las disyuntivas políticas que nos ofrecen, irreales las libertades que los textos aseguran”. Raúl Scalabrini Ortiz

Hace cerca de 50 años que escucho a la servidumbre del capital más concentrado (algunos los llaman economistas) hablar que todo el problema en Argentina es el enorme gasto público. La semana pasada lo volví a escuchar en la TV de aire, de boca de un ex funcionario que propuso entregarles Tierra del Fuego a los ingleses. Claro, con la finalidad de bajar el gasto público.

Gasto Público y déficit fiscal. En Argentina resulta raro unir un 3% de déficit fiscal, con un 40% de la economía en negro. Frente al contrabando en los puertos y las fronteras, la enorme producción y comercio fuera de la ley, sobrefacturaciones y subfacturaciones, menores precios en la compraventa de inmuebles (1), etc. cualquier niño diría que con solo reducir en un 8% el contrabando…..pasaríamos de déficit a superávit. Es decir, sin cobrar nuevos impuestos, con la simple voluntad de las autoridades de mejorar un poquito el control, tendríamos el problema resuelto. Sin necesidad de traicionar a la Patria entregando nuestro territorio nacional.

¿De dónde provendría este gasto excesivo y el déficit consecuente? El relato colonial nos dice que: el origen son las posturas demagógicas del populismo. El populismo sería la práctica predilecta de una minoría que, para llegar y mantenerse en el poder, hace demagogia con los más pobres; a los que les otorgaría ingresos desmedidos, jubilaciones desopilantes, subsidios en las tarifas, obras públicas con sobreprecios, corrupción, etc. De allí el déficit fiscal, la necesidad de imprimir billetes (o endeudarse para cubrirlo) Con esta práctica se desata la inflación (que según algunos de ellos es un fenómeno estrictamente monetario) Se desordena el sistema de precios, la economía pierde previsibilidad, etc. cae la inversión y el país no despega.

La servidumbre del capital más concentrado (especialmente de la oligarquía económico-financiera parásita) ya fracasó rotundamente en Argentina. Fracasó para el 90% de los argentinos. Pero fue muy exitoso para esa oligarquía fugadora serial de capitales, siempre dispuesta a servir al saqueo imperial. Es decir derrotaron el proyecto de una Argentina al servicio de las mayorías populares y construyeron otra, colonial, a la medida de sus intereses.

El problema es que su Poder Real, profundamente antidemocrático, nunca se desmantelo. Y desde ese lugar con sus usinas de ideas, universidades, medios de comunicación, etc. acicatean todo intento de transferir recursos a los sectores populares.

Sin creatividad repiten una y otra vez la misma cantinela. Para sintetizarla tomemos sus propias palabras:

– Reducir el gasto público,

– concentrar la acción del Estado en las funciones que le son inherentes (2),

– destrabar el crecimiento…mediante un intenso proceso de desregulación, que permita tanto la privatización, como la descentralización, regionalización y provincialización de la actividad económica.

Se puede decir que: “creían en esto”. Lo venían intentando desde hacía décadas y finalmente lo pudieron llevar a la práctica con todo vigor, en toda su extensión y con todas las luces durante la década de 1990. Lo hicieron en democracia, con un gobierno “peronista”, con la “oposición” acompañando. Privatizaron casi todo, hasta las empresas más emblemáticas de la Patria, reformaron la Constitución incorporando en ella buena parte de su programa, etc.

Las empresas privatizadas darían muchas ventajas al país:

– dejarían de ser una pieza de los gobiernos y los sindicatos, con las consecuentes prebendas y el gasto inútil,

– no obligarían al Estado a su socorro permanente, fruto de su ineficiencia, ineficacia y sus pérdidas crónicas.

Por el contrario:

-permitiría modernizar los servicios, hacerlos eficientes, mejorando la productividad de la economía,

– pagar religiosamente los impuestos garantizando el superávit fiscal y la solución a nuestros problemas “estructurales”, etc.

Además, los nuevos equilibrios macroeconómicos nos llevarían al 1° mundo, etc.

Nada de esto ocurrió. El país se desindustrializó, la economía se re-primarizó, aumentó la desocupación y la subocupación, los pobres se multiplicaron, apareció la figura de la indigencia (casi desconocida en las décadas anteriores) la deuda pública retomó el curso de su crecimiento, el parasitismo financiero siguió con sus privilegios, las empresas privatizadas dejaron de invertir y empezaron a enviar sus remesas al exterior, el privilegio “argentino” de ser los mejores alumnos del FMI se perdió durante el 2000/2001, nos cerraron el crédito, el riesgo país marchó a las nubes y ni Cavallo pudo evitar el desastre. Todo el experimento terminó en una catástrofe. Pero ellos nos siguen diciendo que quieren seguir profundizando ese camino y que la evidencia les importa un coño. Ellos defienden intereses concretos. Su relato es para la gilada.

La oligarquía económico-financiera le rapiñó al pueblo argentino los bienes que había acumulado durante décadas. Los gobiernos del pueblo, junto a la inteligencia y disciplina de personalidades como el general Enrique Mosconi, el general Manuel Sabio y muchos otros; permitieron desarrollar empresas que nos llenaron de orgullo. Cuyos dirigentes y trabajadores guardaban una conducta intachable. El amor a la Patria se materializaba en el plano concreto con empresas que nos permitían industrializar nuestros recursos. Desarrollando el país, aportando recursos al fisco y derramando bienestar a lo largo de todo el territorio. Por ejemplo YPF (yacimientos petrolíferos fiscales) era equivalente a la bandera nacional.

Nos despojaron de esta empresa y buena parte de las áreas consideradas estratégicas para el desarrollo económico. Desmantelaron el Estado. Fragmentaron los bienes naturales de la Nación provincializándolos (divide y reinarás) Hundieron a las empresas públicas que no se pudieron piratear. Nos dejaron sin medios para la defensa de nuestra soberanía, etc.

Todos los meridianos por los que transita nuestra riqueza, desde la minería hasta la pesca, fueron siendo ocupados por capitales pertenecientes a esa oligarquía (nativa y extranjera) La descripción está realizada en tantos otros materiales que no vale la pena seguir con el inventario.

El fracaso para el pueblo fue tan rotundo como previsible. Todo el diagnóstico se reducía a repetir los argumentos que se esgrimen en la sobremesa de los ricos: -que el Estado es elefantiásico, -que las deudas aunque fraudulentas, corruptas, inmorales y con intereses usurarios, hay que pagarlas, -que estos negros quieren vivir por sobre sus posibilidades, – que son haraganes, -que no quieren trabajar, etc.

El gasto público, el déficit y las consecuencias políticas.

Soy contrario a la idea que el Estado gasta. El Estado invierte. Alimentos, salud, energía, educación, transporte, comunicación, defensa, seguridad, instituciones democráticas, etc. Es inversión. También quiero aclarar que siempre entendí que para ser soberano e independiente (sobre todo de esta oligarquía económico-financiera o cualquier potencia extranjera) el Estado debe tener superávit. Ahorro para invertirlo en el momento oportuno. Invertir en áreas estratégicas. Un Estado como el argentino nunca debió endeudarse (más allá de pequeñas operaciones comerciales) Ni siquiera con los promocionados organismos de crédito internacional (FMI, BM,…) Debimos institucionalizar una nueva conducta en torno al endeudamiento. Abandonar la idiotez de decir que no es buena ni mala. La deudo-patía es mala. En adelante ni un dólar más, ni un juan más, ni nada de deuda. También debemos cambiar la Ley de Entidades Financieras (transformar el sistema en servicio público al servicio del trabajo y la producción; cuya tasa de interés siempre esté por debajo de la tasa de crecimiento) Por otra parte, tenemos que reglar perfectamente el ingreso del capital extranjero en nuestro país, aceptando el productivo y rechazando el parasitario. Hay que cambiar la Ley de Inversiones Extranjeras (No puede ser igual un empresario que trabaja, invierte y vive en Argentina; que una sociedad anónima que reporta dividendos a accionistas extranjeros). Debemos saber que nuestro desarrollo depende de la cantidad y calidad de nuestro trabajo. Para eso es necesario cambiar el sistema tributario radicalmente (el dominio primario y soberano del pueblo sobre la totalidad del territorio, debe permitir la re-apropiación de la renta de la tierra, en su sentido más amplio)

Dicho lo anterior, en adelante sigo usando la palabra en boga “gasto”.

Aclarada mi postura en general, voy al relato bien pagado de la oligarquía económico-financiera.

Las mentiras repetidas mil veces en los medios de comunicación, resultan en la construcción de una telaraña para enredarnos, saquearnos y chuparnos la sangre. Una moderna forma de colonización intelectual. He ahí la explicación de la decadencia argentina. También del déficit fiscal, la inflación, la falta de inversión, los bajos salarios, las jubilaciones y la pobreza. Es decir, la realidad es exactamente al revés del relato dominante. La mala situación de millones de compatriotas, nuestro atraso científico-tecnológico-productivo, nuestra precariedad en los sistemas sanitarios, educativos y de defensa, la carencia de servicios e infraestructura, etc. son la consecuencia de la extranjerización, la nueva colonización, el desmantelamiento del Estado y la desregulación.

Entonces, lo dominante en la Argentina es la resultante del triunfo del paleo o neoliberalismo. En todo caso durante los gobiernos populares, se cuestionó al neoliberalismo, pero no se animaron a hacer algo distinto. Entonces se contentaron con hacerlo más llevadero; aceptando que en lo estructural poco y nada podía hacerse.

Los sectores de raigambre popular, también creyeron que la etapa neoliberal había llegado a su término con el proceso anterior. Parecen ignorar que se trata de seguir debilitando el Estados Nación, hasta hacerlo desaparecer; si pudieran. Entonces, movidos por la avaricia y las ansias de poder, sin detenerse frente a las cuestiones humanas o ambientales; harán lo que se les plazca. Sin controles de ningún tipo. Así, la dictadura del Capital estaría dominando a la Democracia. De manera que su último ratio es el desmembramiento del Estado Nación, con sus calamidades consecuentes, que pagarán las mayorías populares. Por eso la lucha por la vida y la dignidad es hoy. Del presente hacia el futuro.

Ahora vamos a los datos duros sobre el gasto público.

En Argentina la unidad de medida es el peso, que no vale nada. O casi nada. Por tanto muy rápido se llega a millones o billones. Números tan grandes que nos confunden. En éste contexto nos dicen que el Estado argentino gasta mucho. ¿Será cierto?

Me pareció que lo más adecuado es compararnos con un grupo de otros países en términos relativos. En este caso elegí el G20. Sus miembros son Alemania, Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, Canadá, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, Reino Unido, Rusia, Sudáfrica y Turquía. Además, España como “invitado permanente”. Justifican el 80% del PBI mundial y por tanto son una medida válida para lo que nos proponemos.

Agrego una pregunta sencilla para aclarar: ¿El gasto de una familia es bajo o alto? Además de observar el gasto, deberíamos preguntarnos otras cosas. Por ejemplo: ¿Es una pareja sin hijos que vive en un departamento pequeño o una familia numerosa que vive en una casa amplia? Para nuestro caso entendí que debíamos comparar no solo el gasto/PBI, también el gasto por habitante y el gasto por km2 de territorio*

Para que resulten insospechados los datos tome los del FMI y otros, publicados en internet.

País PBI (3) Gasto (4) % PBI x H (5) Gasto x H Km2 en md
Alemania 4 557 1.598 35 48,398 16939 447.6
Arabia Saudita 876 171 19,5 27,941 5448 79.5
Argentina 483 123 25.5 13,622 3473 44.2
Australia 1 677 461 27,5 66,408 18262 59.9
Brasil 1 810 726 40 8,857 3543 85.2
Canadá 2 189 623 28.5 56,794 19928 62.4
China 18 463 2.672 14.5 14,340 2079 278.4
Corea del Sur 1 907 351 18.5 33,592 6214 351.6
Estados Unidos 24 796 4700 19 75,180 14284 501.5
Francia 3 140 1.334 42.5 42,330 9960 208.2
India 3 250 248 8 2,466 197 75.44
Indonesia 1 247 130 10,5 4,691 493 68.0
Italia 2 272 884 39 33,740 8651 293.7
Japón 5 383 1.678 31 34,358 11083 443.9
México 1 371 292 21.5 10,948 2353 148.7
Reino Unido 3 442 984 28.5 47,318 16602 404.9
Rusia 1 703 253 15 14,665 2200 14.8
Sudáfrica 435 92 21 6,739 1415 7.5
Turquía 844 173 20.5 9,961 4859 22.1
España 1 570 492 31.5 29,198 9197 97.2

Sin pretensión que las mediciones resulten exactas, y hasta aceptando un buen margen de error, ya nos permiten llegar a algunas conclusiones:

1.- Qué el gasto en términos absolutos es relativamente bajo. Fruto de un PBI que no ha crecido adecuadamente en los últimos 48 años,

2.- Qué el gasto en relación al PBI no dista mucho de la media,

3.- Que el gasto por habitante o por cada Km2, es relativamente bajo.

Mejor calidad del gasto.

Nadie duda que haya que mejorar la calidad del gasto. Nadie discute que cada peso invertido por el Estado en cualquier área: seguridad, salud, educación, infraestructura, etc. tenga un mejor resultado. Eso está fuera de la discusión. Estamos todos de acuerdo. O casi todos.

El meollo del asunto es que los mismos voceros de la oligarquía económico-financiera, con todo su poder comunicacional, diagnostican que el problema argentino es el excesivo gasto. Como queda probado ese no es el problema. El drama es que, frente a un diagnóstico equivocado la terapia terminará en otro fracaso.

Todo lo fácil que la administración Macri creyó que sería resolver la inflación, el crecimiento, etc. resultó en caída del PBI, endeudamiento, fuga de capitales, etc. Tampoco la solución puede ser el “vamos viendo”, como si estuviéramos frente a un problema de gestión. Si personas, equipos, filosofías distintas a lo largo de 5 décadas fallan y fallan, no hay que buscar ahí el problema. No es ellos o nosotros. Tenemos un problema serio.

El debate queda abierto. No pretendo ser dueño de la verdad. Pero, para mí, por viejo que resulte el tema; el problema nacional es el saqueo sistémico al que es sometido el país. Repito: el problema nacional es el saqueo sistémico al que es sometido el país.

Resolver el asunto no es sencillo. Se requiere en primer lugar un plan integral que despliegue los sistemas: educativo, científico, tecnológico, productivo y comercial, junto a una acción política decidida para recuperar de manera inteligente nuestra soberanía sobre cada área estratégica para nuestro desarrollo.

Pero ese es otro tema. Por ahora nos contentamos con decir que el pervertido y oxidado argumento de que el problema argentino es el gasto público, es otra mentira. Como aquellas de las que nos hablaba Raúl Scalabrini Ortiz.

Referencias:

(1) Hace poco un martillero me dijo que en los últimos años había realizado una sola operación por el valor real de una propiedad. Escribanos mediante.

(2) Deberían aclarar que es un Estado colonial. Esto se observa claro cuando Domingo Cavallo mandó a lavar los platos a nuestros científicos. En la era de la información y el conocimiento los Estados coloniales solo se dedican a garantizar la tasa de ganancia y el saqueo; de la oligarquía parásita.

(3) PBI según datos del FMI, en miles de MD (2020). Argentina es la anteúltima de este grupo.

(4) The World Factbook 2017. Hay un desface de 3 años. No obstante sirve a la demostración que queremos hacer.

(5) Proyección según el Fondo Monetario Internacional (2022)

(6) Las mentiras no son necesariamente adulteraciones de la realidad. Basta con seleccionar un fragmento suficientemente pequeño y la generalización de la mente humana (en el fondo nunca dejamos de ser filósofos) hace que una pequeña verdad se transforme en una gigantesca mentira. El asunto de las proporciones debería constituirse en una ciencia de la información.

(7) Raúl Scalabrini Ortiz: «Una historia construida con tales aberraciones es un magnífico retablo para formar el ámbito de ese ídolo insaciable que se denomina capital extranjero. Esa historia es la mayor inhibición que pesa sobre nosotros. La reconstrucción de la historia argentina es por eso urgente, ineludible e impostergable»

* Aunque a muchos sorprenda hay un país que tiene menos del 1% de la superficie de Argentina, menos del 20% de nuestros habitantes; y gasta casi lo mismo que Argentina. ¿Nunca nadie dice que su gasto es excesivo? ¿Será porque no quieren que descubramos la realidad?

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OPINIÓN

«El abuso de los laboratorios farmacéuticos», por Mario Mazzitelli

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En un gráfico sobre la evolución de los precios relativos e inflación (Eco Go – Marina Dal Poggetto) quedó radiografiada la estructura de poder (o relaciones de fuerza) en Argentina.

Iniciada la comparación en diciembre de 2018 y cerrada en febrero de 2024 (62 meses) el índice general de precios fue de 2519% (algo así como multiplicar los precios por 25) Ese cuadro muestra que las jubilaciones se multiplicaron solo por 13,56 y los salarios por 15,17 (pérdidas del 46 y del 40% respectivamente) Para el caso que nos interesa, vemos que los medicamentos se multiplicaron por 34,77 (ganándole al IPC – Índice de precios al consumidor – un 38% y a las jubilaciones un 155% – Por ejemplo: si un jubilado necesitaba el 20% de su ingreso para pagar sus medicamentos luego necesito destinar el 50% para comprarlos. En distintas proporciones se trasladó a todos los sectores de la sociedad) ¿Cómo repercutió en el mercado de medicamentos? Según el Sindicato Argentino de Farmacéuticos y Bioquímicos (SAFYB): “la venta de los remedios cayeron un 35% en los últimos cinco meses…”. Además afirmó que: “el gasto en remedios representa un alto porcentaje del ingreso de los trabajadores activos y reveló que en las farmacias hay un 20% de recetas caídas, lo que significa que las personas que padecen alguna enfermedad dejan de tratarlas por falta de recursos económicos.”

¿Mercancía o remedio?

Con el avance del mercantilismo, la división del trabajo, los descubrimientos científicos, las innovaciones tecnológicas, etc. fue quedando atrás la economía de subsistencia (donde una familia o una aldea producía todo lo que consumía) para dar lugar a la producción para el mercado. ¿Con que objeto? Ganar dinero. Así, la cantidad de dinero inicial con la que empieza una producción se acrecentará al momento de vender el producto (mercancía) y se logrará recuperar el costo más una ganancia. En este proceso de acrecentar la cantidad de dinero se produce una acumulación que, bien invertida, permitirá nuevas innovaciones, mayor producción, etc. En líneas generales, la transacción de vender y comprar resulta conveniente para las partes. El precio convalida la operación. Gana el vendedor y gana el comprador. La pregunta es: ¿Esto es cierto en todos los casos? Supongamos que necesito una mesa y unas sillas. Veo si me gustan (porque se muestran sin secretos) observo la calidad, el precio, el costo del flete, etc. y compro. Feliz el vendedor y yo. ¿Ocurre lo mismo cuando necesito un medicamento? No. En principio es una suerte de caja negra porque desconozco lo que hay adentro, sus componentes, elementos activos, etc. Como no se puede confiar en los laboratorios la circulación de medicamentos, el Estado tiene el ANMAT (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) que busca garantizar que estas mercancías sean seguras y eficaces. De manera que confiamos que al tomar un medicamento, estamos consumiendo un producto presuntamente de buena calidad. Y sobre el precio ¿qué conocemos? Nada.

Cuando se unen ignorancia y necesidad, nace una posibilidad de negocio.

Hace una década, en EEUU, Martin Shkreli gerente de Touring Farmacéutica, dio una muestra cabal de este asunto. Ejecutó un plan para lograr el monopolio del Daraprim, un medicamento para la toxoplasmosis que salva vidas. Lo aumento un 5.000%. Dado el escándalo y el proceso judicial que se le inició, fue preguntado por una periodista “si bajaría el precio”, su respuesta fue rotunda “no”.

Sin duda se planteaba este dilema dentro de un sistema capitalista: optimizar la ganancia del capital o asumir una actitud solidaria (con quienes necesitaban el medicamento para salvar su vida y no tenían los recursos para comprarlos) Para mucha gente, los intereses de los accionistas (por exagerados que sean) son más importantes que la salud de los pacientes. Es un modelo de negocios despiadado, brutal. Pero no inhumano, porque si ninguna especie puede alcanzar los niveles de solidaridad, amor al prójimo y altruismo al que llegamos los seres humanos; igualmente cierto es que ninguna especie llega a la crueldad de la que somos capaces. Tenemos este dilema porque ambas partes viven en nosotros. Que se exacerbe una u otra, depende del contexto, los sentimientos, cuestiones culturales o políticas; que habilitan al monstruo o al amoroso que llevamos dentro. Si se defiende un sistema en el cual “quien no puede pagar no recibe el medicamento” se resuelve el dilema de la peor forma. Aunque resulte muy habitual.

Sigamos con Martin Shkreli. Nuevamente interrogado si después de semejante aumento (que ocasionó tantas demandas) estaría dispuesto a modificar aquella conducta, con gran cinismo contestó que sí, sería para aumentar aún más el Daraprim. ¿Por qué? Respondió: “En el sector sanitario hay una demanda constante, de esa manera hubiera obtenido aún más ganancias con el precio más alto. Y ese es mi objetivo final. Nadie lo dice ni se enorgullece de eso, pero vivimos en un sistema capitalista que tiene sus reglas y mis inversores quieren que obtenga el máximo de ganancias. No quieren el 50 o el 70%, quieren el 100.” O el 5.000 si fuera posible. ¿Este aumento de precios exorbitante es inmoral? Puede tener distintas respuestas. Lo cierto y concreto es que es legal.

Desde mi punto de vista el problema es que hay una relación desigual, inequitativa, de asimetría de poder entre el comprador y el vendedor. Imagine el lector que necesita un medicamento para el familiar que más quiere en el mundo (hijos, padres…) Su situación de debilidad es total ¿Qué no daría por ellos? Y, del otro lado, un monstruo que quiere apropiarse del máximo de dinero posible. Monstruo gigante, poderoso, fuerte; que puede prescindir de usted. Pero usted no puede prescindir de él. Paga lo que no vale, porque lo que está en juego no es un medicamento, es la vida de su ser amado. Por esta contradicción o dilema, muchas sociedades han socializado la medicina. Yo voy por ese lado. Pero esa es otra historia.

La fuerza de los pulpos.

Las industrias farmacéuticas son cada vez más poderosas e influyentes, con tentáculos extendidos en el poder mediático, financiero, político, etc. Tienen una relación parasitaria con los Estados. Estos hacen investigación de base con recursos públicos, y ellos la aprovechan transformándola en ganancia para sus accionistas. Para tomar idea de su magnitud observemos el valor de marca de las principales farmacéuticas en 2023: Johnson & Johnson 12.759 millones de dólares, Roche 8.466, Pfizer 6.201, Merck 5.769, Astra Zéneca 5.595, Bayer 5.471, etc. Son enormes. La liquidez (dinero contante y sonante) que tenían las principales farmacéuticas para todo tipo de acción (compra de empresas competidoras, pago de patentes, fusiones, propaganda, pago de lobistas, dádivas a médicos, periodistas, políticos, etc.) en 2022 superaba los 120.000 millones de dólares (pandemia mediante) Serían la envidia de muchos estados nación (que apenas alcanzan a tener equilibrio fiscal, cuando no déficit) Son un poder dentro de la sociedad que descompensa a la misma democracia.

La ley Oñativia.

Éste es un buen ejemplo. Durante el gobierno del Dr Arturo Humberto Illia, su ministro de salud Arturo Oñativia, impulsó una ley sobre medicamentos (la 16.463, promulgada el 9 de agosto de 1964, que pasaría a la posteridad por el apellido del ministro) que marcó uno de los puntos más altos de la democracia argentina. Al tiempo que puso en evidencia las debilidades institucionales y los enormes intereses de los laboratorios. Estos, en una confrontación sistémica contra el gobierno participaron de una acción de desgaste político, que devendría en su caída por acción del golpe de Estado del 28 de junio de 1966. ¿Cuál era el problema? Esta ley de medicamentos estableció una política de precios, de control sobre los medicamentos, recomendaba recetas según genéricos y no por las marcas comerciales, fijaba límites a los gastos en publicidad y a los pagos al exterior en concepto de patentes, regalías y compra de insumos. Iba en defensa de la salud pública y el bolsillo del pueblo. Recibió el apoyo de los partidos populares. La derecha, en cambio, defendió los intereses de los laboratorios, especialmente los extranjeros. La historia no se repite, pero guarda episodios bien parecidos.

La propaganda de medicamentos en los medios masivos de comunicación.

Vuelvo a los dilemas. Si no viviéramos en un clima de inseguridad, el negocio de la seguridad no prosperaría. (Recuerdo, hace casi 30 años, haber recibido el ofrecimiento de seguridad privada en torno a nuestro comercio familiar. La rechace. En menos de tres meses sufrí dos asaltos. No pudimos ofrecer pruebas, pero siempre nos quedó la sospecha que el rechazo a la oferta tuvo un precio alto. Sigo.) El productor de medicamentos necesita la enfermedad (como el fabricante de ropa necesita las inclemencias del clima y el buen gusto de sus clientes, o el productor de alimentos el apetito del consumidor) Entonces, como podemos ver en la TV la seductora propaganda de un alfajor de chocolate, también podemos ver la propaganda de medicamentos para las más variadas dolencias. Dolores de cabeza, estomacales, estreñimiento, insomnio, obesidad, disfunción eréctil, etc. Está claro que esto alienta a la automedicación (práctica exageradamente difundida), genera presión sobre los médicos (sienten que el paciente se va más aliviado cuando lleva una receta), eleva el costo y el precio del medicamento de manera artificial, etc. Nunca vi una publicidad de “remedios” que hable de sus contraindicaciones o efectos secundarios. Hacen lo que todo buen vendedor, solo hablan de las bondades del producto; dejando en la oscuridad los daños potenciales. En otro orden (sin opinar sobre la cuestión de fondo) todavía observo los debates alrededor de vacunas poco probadas en torno a su seguridad y eficacia; las que, presumiblemente serían responsables de muchas muertes. Por todo esto entiendo que la propaganda de medicamentos debe estar prohibida. Prohibida.

El Estado debe tener un papel activo en la producción de medicamentos.

Los grandes capitales que se invierten en las compañías privadas velan por optimizar sus beneficios. Producir al más bajo costo y vender al mayor precio posible. No trabajan en beneficio de la salud pública sino de sus propios intereses. Es así. “Nunca es triste la verdad y en ocasiones tiene remedio”. Por ejemplo en Argentina, por la Ley 27.113 de 2014, se creó la Agencia Nacional de Laboratorios Públicos (ANLAP) como un ente nacional descentralizado del Ministerio de Salud de la Nación. Su objetivo es coordinar la actividad de los laboratorios públicos de producción de medicamentos. Son varias decenas de laboratorios esparcidos a lo largo y ancho del país. Nacionales, provinciales, municipales, dependientes de universidades o insertos en hospitales, como es el caso del Hospital Posadas. La concurrencia de todos ellos con una política clara, sumando sus capacidades, conocimientos, instrumental, cooperación con laboratorios públicos de otros países, etc. resultaría en una competencia infernal para los laboratorios privados, que deberían esmerarse al extremo para mejorar y abaratar sus productos. Para que esto ocurra solo se necesita el espíritu solidario y patriótico de los protagonistas. Desatar estas potencialidades es un deber de los gobernantes (no sería el caso del anarco capitalismo) para que la renta económica de su producción quede en el pueblo y la salud pública luzca como se merece.

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OPINIÓN

«Luces y sombras sobre la revolución neoliberal», por Antonio Muñiz

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Nunca como hoy parece ser valida aquella frase de shakesperiana “la historia humana es un cuento contado por un idiota, una historia llena de ruido y furia, que nada significa.”

La actual política nacional parece girar en un torbellino enloquecido, donde una realidad agobiante parece entumecer poco a poco a todos los rincones de nuestra sociedad.

Como una espada de Damocles se mece sobre la Argentina un ajuste brutal que impacta sobre toda la población, y una reforma estructural, que pretende resetear toda la institucionalidad, un cambio tan profundo que esconde una verdadera reforma económica, legal, social y cultural encubierta, de cuyo negativo impacto la sociedad parece no percatarse.

El gobierno esta entrando en una parálisis preocupante. Acciones directas y concretas que debería afrontar el estado hoy están paralizados, por falta de financiamiento y de una decision de reducir el estado a una minima expresión. Por supuesto que estas políticas de ajuste brutal están destinados a los sectores de menos recursos, mas desvalidos, por ejemplo salud, educación, comedores de sectores populares, discapacitados, menores sin hogar , personas mayores, etc.

Un estado mínimo significa una democracia mínima y por ende la exclusion de los sectores populares.
La lógica neoliberal quiere ese estado mínimo para servir de vehiculizar los negocios de los grandes grupos económicos. Por eso es que los grupos económicos concentrados, a pesar que están perdiendo plata producto de la alta recesión que afecta a toda la economía, apuestan al capitalismo de saqueo, que deja hacer el gobierno: salarios bajos, quita de derechos laborales y sobre todo contratos suculentos en energía, petroleo, minería, etc, sobre todos los recursos naturales.

Chocando con la realidad:
A cinco meses del inicio del gobierno de Javier Milei solo puede mostrar números irreales y una crisis magnificada en su relato para justificar el mas feroz e irracional ajuste sobre la población argentina, cargando el peso sobre todo en las jubilaciones y pensiones y el salario de la clase trabajadora.

El ajuste hizo que la economía real cayera en nivele históricos: ocho sectores de actividad registraron caídas en la comparación inter anual, entre los que se destacan el de la construcción (-19,1% ) e Intermediación financiera (-12,1% ) junto con la industria manufacturera (-8,4% ) y comercio mayorista, minorista y reparaciones (-5,5%) .

Esta caída en la actividad económica tuvo como efecto real un aumento de 3,2 millones de nuevos pobres, así la pobreza alcanza al 55 % de la población o sea que hay mas 23 millones de personas en la pobreza y la indigencia.

Estos “logros” alcanzados y que Milei califica casi como milagros económicos, como la baja en los indices inflacionarios, son una falacia, construida por el relato oficial, que no dice que el gobierno de entrada devaluó en mas del 118 % e indujo una inflación galopante que llevó a indices del 25% . De esos números es que se fue bajando a indices de un dígito, pero que son similares a los del gobierno anterior. Lo que ayer era una tragedia, un 8/9 % mensual, hoy es un “éxito”.

Mientras tanto en ambas cámaras del Congreso Nacional, también se cuecen habas, en un cambalache pocas veces visto en la historia.

Están pendientes de tratamiento la derogación el DNU, que los diputados hacen malabarismos para no tratarlo y que siga vigente una legislación a todas luces lesiva para la población y totalmente inconstitucional.

Por otro lado la Cámara de Senadores debe tratar en los próximos días la Ley Bases, otro engendro legal, que esconde detrás un verdadero latrocinio sobre la riqueza y el trabajo de los argentinos.

El Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), contemplado por la Ley Bases del Gobierno, implica la profundización del modelo extractivo con amplios y exagerados beneficios para las empresas internacionales.

Lo que suceda en el Senado es todavía incierto, no obstante, no sorprendería que una mayoría de senadores vote a favor de la Ley Bases y RIGI consumando un nuevo régimen de saqueo, entrega y sacrificio de nuestros territorios. Van a votar un nuevo “estatuto del coloniaje”. Una vergüenza mayor que lo que fue en la década infame el pacto Rocca – Ruciman.

Será entonces, como siempre ha sido, en las calles, en las plazas y en la organización local, donde surja la resistencia a este nuevo y brutal avance contra nuestros recursos y el medio ambiente.

Como corolario en los próximos meses se ira agudizando la desocupación, alcanzando indices de dos dígitos, como producto de la alta recesión y la caída de la actividad.

Ya hoy la perdida del empleo es una de las mayores preocupaciones de la ciudadanía, superando ampliamente el tema inflación y seguridad.

Los errores no forzados de Javier Milei:

Como si este escenario interno no fuera de por si grave y alarmante sobre el futuro cercano, hemos visto en estos días escenas que deberían darnos a los argentinos vergüenza ajena.

El triste paso de Javier Milei por España, donde a partir de su participación en un acto partidario de la oposición española, la derecha franquista, un resabio del peor pasado de la historia europea.

No solo es cuestionable su participación en una actividad claramente opositora al gobierno actual, sino que ademas dedicó frases a atacar al Presidente español Pedro Sanchez y a su esposa, acusándola de corrupción. Un exabrupto del presidente Milei, incomprensible e innecesario, contra el gobierno de un país amigo y aliado.

Este comportamiento, no es nuevo, desde el comienzo de su gobierno, ha mostrado un desprecio y una ignorancia supina en cuanto a políticas diplomáticas y a errores geopolíticos, producto de una incomprensión de la realidad global y un ideológismo sostenido en paradigmas superados por la historia.

Así el gobierno de Milei renuncio al grupo BRICS, se distancio de China, y luego de Brasil, cuestionando a su presidente Lula, generó conflictos con Colombia, con Chile, con Cuba, se alineo gratuitamente con Israel, generando conflictos con los países árabes, etc, etc. Un verdadero papelón internacional, de un gobierno que poco a poco nos va aislando del mundo.

Lo llamativo es que este ruido política exterior ocurre mientras el país intenta dar señales en búsqueda de mayores inversiones y la apertura de mercados para los productos locales.

Todo este panorama parece contrarrestar con lo que muestran algunas encuestas en cuanto a medir el nivel de aprobación y consenso que tienen estas políticas de Javier Milei. Según los principales encuestadores dan como un éxito que el gobierno tenga una aprobación de la gestión cercana al 50%. Esta cifras sirven como excusa a varios gobernadores no oficialistas y a muchos legisladores a hacer seguidismo de las políticas nefastas del gobierno, y hacen que muchos especulen y no definan una oposición mas fuerte, esperando que el gobierno empiece a perder consensos.

Ahora si se mide con mas detalles las encuestas pueden detectarse inconsistencia en los análisis. Por ejemplo parecen olvidar que todo gobierno nuevo tiene una luna de miel con la sociedad de entre seis meses y un año, le paso a todos los gobiernos, por lo menos desde 1983 a la fecha. En muchos casos los nuevos presidentes sumaban mas adhesion que los votos obtenidos en las elecciones, cosa que no es el caso actual. En el mejor de los casos conserva los votos obtenidos, un 50/55 %, y según otra encuestas a caído a cifras cercanas al 45 %, siendo igualmente alta esta adhesion. También la opinión pública no es tan optimista cuando se consultan sobre políticas especificas, llegando el rechazo en algunos casos a un 70% de rechazo en temas específicos.

En realidad tampoco se mide correctamente que así como el 50 % acompaña o espera con cierto optimismo, también las encuesta muestran que hay un firme rechazo y oposición al Milei, en cifras cercanas al otro 50%. Si bien todavía este porcentaje de la sociedad no encuentra un liderazgo que los aglutine, es cuestión de tiempo que surjan nuevos liderazgos que puedan conducir esa fuerza opositora.

En el horizonte cercano solo se avisoran grandes nubarrones, tanto en lo económico como en lo social.

a macro economía no muestra signos de mejora, mas allá del invento de números y la construcción de un relato por parte del gobierno cada vez mas alejado de la realidad.

Este programa económico es demasiado precario e improvisado, si o si necesita una fuerte inyección de dolares para lograr cierto equilibrio, dolares que por ahora no se ven.

Por otro lado, a pesar del silencio de los medios oficialistas, se esta conformando desde el interior movimientos sociales de protesta contra las políticas económicas y sociales del gobierno. Misiones puede ser la mecha que encienda la pradera. Hay movimientos similares en varias provincias, Corrientes, Mendoza, Cordoba, Santiago del Estero; sin conexión entre si pero unificados en un reclamo de defensa del salario y una vida digna.

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OPINIÓN

«¿Rebelión popular o destitución?», por Ariel Rolfo

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El mes de mayo suele ser un mes frio por la época preinvernal que le toca en el calendario pero a veces supo ser un mes muy cálido como 55 años atrás en mayo del año 1969 donde se produjo el Cordobazo y el Rosariazo o como actualmente ocurre en Misiones que esta prendida fuego socialmente y donde Corrientes daría la impresión que amenaza seguirla es ese aspecto.

Las medidas de austeridad fiscal del gobierno nacional además de ser recesivas y antipopulares amenazan con generar un verdadero genocidio social, a su vez estas son seguidas voluntariamente o involuntariamente por las provincias debido a la política del ejecutivo nacional de restringir todo tipo de recursos económico o los giros coparticipables a las provincias.

A la feroz inflación y tarifazos se suman progresivamente los despidos por cierre de empresas o suspensión de actividades. Esta política sin solución de continuidad va profundizando la pauperización económica y la exasperación de la población generando un presión social in crescendo que puede detonar en cualquier momento. El nivel cuantitativo y cualitativo de tal eclosión será la que determinara la nueva etapa política del país.

PRIMERA OPOCION DE CAMBIO: SALIDA A LO BUCARAM

Una de las posibilidades es la salida institucional de la destitución presidencial por insania o falta de idoneidad para ejercer el cargo donde sobran hechos para declararla e inclusive quizá un análisis psicofísico al presidente Javier Milei pueda en forma indubitable dar el basamento psiquiátrico suficiente para destituirlo.

En ese aspecto es interesante la comparación de lo ocurrido en ecuador en 1996 donde se destituyo al presidente.

Abdala Bucaram Ortiz fue Presidente de la República del Ecuador desde el 10 Agosto de 1996 hasta el 6 de Febrero del 1997 cuando en Congreso Nacional lo destituyó alegando ‘incapacidad mental para gobernar’.

Esa destitución se produjo tras un momento de agitación social en el país, principalmente en la ciudad de Quito, por el ajuste de tarifas de la electricidad y el gas así como un alza de impuestos. Adicionalmente, Bucaram fue acusado de peculado.

Algo parecido podría ocurrirle a Javier Milei si el verdadero poder permanente de la argentina que son los Grandes Grupos Económicos (Oligarquía Contemporánea Argentina) deciden que ya se pudo exprimir al máximo a este “hombre de paja” y pasar a poner en su reemplazo a la Vicepresidente Victoria Villarruel, la que además de mayor sensates y equilibrio mental para gobernar, garantizaría que sigan vigentes los grandes cambios realizados por el Títere Milei en forma meteórica, con la complicidad de gobernadores y legisladores traidores al pueblo y la nación, en el caso de aprobarse las leyes elaboradas por los lacayos serviles a la elite de poder económico y enviadas por Javier Milei al Congreso.

Un factor con alto peso específico más a considerar será la posición que ante tal escenario asumiría EE.UU. que es el Hegemon Colonial de argentina.
Como queda claro con las visitas del Director de la CIA y de declaraciones de la Generala Laura Richardson (comandante del Comando Sur del ejercito de EE.UU.) los recursos naturales de argentina, sus vías logísticas como la Hidrovía del Paraná y su importancia geopolítica en el hemisferio sur no son cuestiones menores y hasta ahora nadie como Javier Milei, ni siquiera Carlos Menem, les garantizo tanto a sus intereses y a su voracidad imperial.

SEGUNDA OPCION DE CAMBIO: Rebelión popular e insurrección urbana

Si el cambio no tuviera esa modalidad institucional sino que se diera en un contexto de confrontación frontal feroz del poder de estado represor contra un pueblo organizado y movilizado con acciones contundentes entonces el cambio de gobierno se demoraría un poco más y podrían no solo repetirse eventos como los del año 1969 que detono la caída del dictador General Onganía o los del 2001 que se llevó puesta con el “Que se vayan todos” la gestión de Fernando de La Rúa, sino que quizas la carga de violencia pero también de cambio político-económico del modelo país podría llegar a ser mucho mayor, algo que está haciendo ya cavilar al poder permanente de la Oligarquía Argentina y el Hegemon Imperial.

La movilizaciones populares, los paros del movimiento obrero organizado, los reclamos estudiantiles, las medidas de protesta de sectores ligados a la seguridad de estado, como está ocurriendo con la policía de la provincia de Misiones que amenaza con contagiar a la de la provincia de Corrientes, etc. son síntomas que los niveles tolerancia se están agotando y que la presión popular está empezando a construir mojones contra este gobierno de la lucha de un pueblo por recuperar el derecho a vivir con dignidad y en un país dueño de su destino.

Las circunstancias futuras y la resultante de la sumatoria de las acciones que lleven adelante los sectores implicados dará la pauta final de cómo se resolverá esta cuestión en esta etapa histórica del país.

Pero si por un endurecimiento de la accion del gobierno sigue profundizándose la destrucción del estado nacional, el saqueo de las riquezas naturales, vulnerándose nuestra soberanía y en particular aumentando el nivel de desempleo y pauperización social por más represión y mano dura que aplique el gobierno de Javier Milei inevitablemente probablemente se cumplirá esa máxima que nos legara el mayor líder político argentino del Siglo XX… “CUANDOS LOS PUEBLOS AGOTAN SU PACIENCIA SUELEN HACER TRONAR EL ESCARMIENTO”

Ariel Rolfo

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