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Reclaman a Macri por el pésimo estado del Parque Sarmiento

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Es de público conocimiento que uno de los ejes de la gestión del PRO es en la Ciudad de Buenos Aires y que piensan replicar a todo el país el desdén por todo lo que tenga que ver con un Estado presente que regule y controle la vida de las personas.

El histórico Parque Sarmiento, ubicado en la Capital Federal, es un vivo ejemplo de esto. Erigido como uno de los predios deportivos más importantes de la Ciudad, tuvo su esplendor en la década del 80 y con los años fue descascarándose, tanto a nivel material como en el imaginario de muchas personas. Su presente ofrece un aspecto descuidado en los sectores públicos, mientras que otras partes del predio han sido entregadas a manos privadas.

Como relata el portal Diario Z, las críticas de los vecinos se focalizan, entre otros aspectos, en que una parte del predio se le otorgó a un concesionario privado para que desarrolle un espacio para practicar golf. “Es curioso, hay días en que el horario de los que van a ese lugar a practicar golf es más extenso que el del parque; o sea que quien va ahí tiene más tiempo que el vecino que va a la parte pública”, sostiene Alejandro Tiscornia, vecino de Saavedra desde hace 20 años y coordinador de la ONG Presupuesto Participativo.

Hacia el borde del parque que da sobre Crisólogo Larralde, donde antes existía un lago artificial, también se habilitó un espacio otorgado al sector privado: en este caso, funciona un circuito de bicicross.

“El Parque Sarmiento está muy decaído, descuidado, no es valorizado, no logran ni siquiera mantener cortado el pasto, ni hablar de la oferta pública deportiva, que es pobre” asegura Tiscornia.

Las declaraciones del integrante de Presupuesto Participativo se fundamentan en una breve recorrida por el parque, que demuestra la desigualdad de mantenimiento a unos pocos metros y refleja las prioridades del gobierno de la Ciudad.

Lógicamente el campo de entrenamiento de golf luce en plena actividad, con hombres rematando una y otra vez las pelotitas blancas. A 100 metros, una de las canchas de básquet al aire libre está inutilizada, sembrada de astillas de vidrios que cayeron al romperse un tablero. Mucho más cerca del golf, se ubican baños clausurados y una montaña de escombros, formada por lo que habían sido parrillas y bancos de piedra en uno de los sectores del parque. Para completar el escenario que contrasta dos mundos apuestos, detrás de la pista para las bicicletas, yace como una ruina griega el anfiteatro, con pastos de un metro entre las butacas, las paredes pintadas con aerosoles y un tronco de dos metros de largo en el escenario.

El descuido y la falta de mantenimiento del espacio público del Parque son potenciales peligros para la gente que lo utiliza. Mas que nada para niños que, cada día en menor cantidad, lo frecuentan con sus familias.

Por último, a partir de la situación del parque subyace otro problema más preocupante que la cuestión estética y la función social escasa que cumple.

En ciertas áreas del parque se observan gigantescos pozos enrejados, cerca de la avenida General Paz. Éstos son espacios pensados como reservorios para que, cuando se produzcan lluvias fuertes, retengan parte del agua para que no anegue las viviendas de los vecinos. Ya que por debajo del parque pasa el arroyo Medrano, que nace en la provincia de Buenos Aires y desagota en el Río de la Plata, a la altura del barrio de Núñez.

Con respecto a esto, la ingeniera Eva Koutsovitis, prosecretaria del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la UBA, afirma preocupada: “La idea de abordar la problemática de las inundaciones utilizando reservorios que retengan excedentes es una muy buena idea, pero por sí misma no resuelve el problema. La idea es correcta, pero hay que acompañarla con otro conjunto de medidas, estructurales y no estructurales. Eso tiene que formar parte de un plan del manejo y de control de inundaciones de la cuenca”.

La necesidad de construir algún tipo de espacio contenedor de las aguas se activó después de la inundación del 2 de abril de 2013, que afectó a muchos habitantes de Saavedra, barrio en el que murieron dos personas.

Fuente: Diario Z.

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