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Cámaras de seguridad sí, pero LED no

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Se están colocando pantallas LED y cámaras de seguridad en las unidades del transporte público de pasajeros. A grandes rasgos, el usuario puede percibir que se trata de pantallas que miden 24 pulgadas y cámaras con cabezal redondo y una cobertura de 360 grados. Estos aparatos están siendo instalados en los coches con piso bajo, tres puertas y rampa hidráulica para discapacitados.

Hasta el momento los colectivos dotados con estos equipos son 20, según consta en un comunicado publicado en la página web de Saeta. En cada unidad se colocarán dos LED a la altura de la máquina expendedora de boletos y la primera puerta de descenso de pasajeros. La cámara se halla cerca de la puerta trasera.

El ánimo de los usuarios del transporte público en la calle hacia los equipos es dispar. Las cámaras de seguridad reciben aprobación absoluta, mientras que las LED son cuestionadas por la mayoría. En este caso, también objetan el contenido que transmitirán. A los pasajeros les parece provechoso que se emitan campañas de bien público o videos educativos sobre normas de convivencia y comportamiento arriba de las unidades. «Los televisores con propagandas comerciales o con pequeñas noticias no alivian el viaje de los pasajeros, hasta diría que nadie les presta atención y casi que molestan. El gasto estaría más justificado si se colocaran más cámaras, que son los ojos que mejor ven y no mienten», opinó Roberto Gómez.

Aunque desde ningún organismo se especificó con qué fondos Saeta adquirió los equipos ni a cuánto asciende la inversión, los ciudadanos, apremiados por necesidades más urgentes, apuntaron a que nuevamente las prioridades de la empresa se distancian del interés colectivo. Usuarios continúan reclamando que los choferes respeten la tabla de frecuencias horarias, que se contemplen los refuerzos durante las horas pico. También sostienen que viajan hacinados en unidades a las que no les funciona el aire acondicionado y que deben soportar extensas esperas a pleno sol porque no hay paradores. Estos problemas parecen crónicos y con la llegada de las tarjetas magnéticas para el cobro de los pasajes se sumaron dificultades, como las distancias que se deben recorrer para recargarlas. Este problema se agravará a partir de que las máquinas queden imposibilitadas de recibir monedas.

«­Deberían evitar semejante gasto! Hay otras prioridades que beneficiarían a los pasajeros, como mayor seguridad, más unidades, mejores frecuencias y choferes más profesionales y educados», apuntó Lilian Aranda. «Deberían invertir en más unidades, así los choferes dejarían de tener los minutos contados para llegar de una punta a otra y podrían trabajar tranquilos sin presiones de inspectores de Saeta», expresó Graciela Sierralta.

Mirada de chofer
Ahynarca SA cuenta con 53 coches. De estos, 12 tienen piso bajo, por lo que podrán ser equipados con las nuevas tecnologías. Por ahora circulan 3: uno en el 8C, otro en el 8B y un último en el Transversal. Jorge Vay, jefe del taller de esa compañía, advirtió que será difícil preservar los aparatos del vandalismo, dado que la cámara está ubicada muy cerca de donde pende el martillo con el que se rompen las ventanillas en casos de emergencia.

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