INTERÉS

Sangrienta fuga en Concordia: mató a un policía, hirió a otro y se suicidó

volanta

Published

on

Ocurrió en la Alcaidía de Concordia. Un procesado por homicidio aprovechó un descuido de los sargentos que estaban de guardia, tomó un arma y los baleó. Luego escapó en un remís a la ciudad de Colón, se alojó en un hotel y cuando se vio cercado se pegó un tiro.Un homicida que estaba detenido en la Alcaidía de la Policía de Concordia, Entre Ríos, le robó el arma reglamentaria a un sargento y lo mató de un disparo a quemarropa.

Además hirió a otro agente, que fue internado con pronostico reservado. Más tarde, según consignó Tiempo Argentino, el delincuente acabó suicidándose en un hotel céntrico de la ciudad de Colón, justo cuando una veintena de policías lo tenían rodeado y se disponían a detenerlo.

Fuentes policiales confirmaron que el protagonista de la trágica fuga, Juan Pablo Franchi, de 26 años, estaba detenido por el crimen del médico Luis Horacio Cartoccio, ocurrido en junio del año pasado.

El joven de 26 años habría aprovechado la confianza de los policías y, en lugar de caminar hacia el baño, aceleró hasta la oficina de servicio donde tomó una de las armas reglamentarias y disparó.
Los policías atacados fueron los sargentos Fabián Cardozo, de 45 años, y Néstor Fernández, de 46, quien murió en el acto, mientras que su compañero recibió un disparo en el estomago y anoche permanecía internado en grave estado.

Según los voceros, la Alcaidía donde ocurrió la balacera aloja a delincuentes procesados por distintos delitos y no hay reclusos con sentencia firme. Las autoridades explicaron que en este contexto, los controles son laxos, situación que fue aprovechada por Franchi para pergeñar la sangrienta fuga.

La jefatura de la Policía entrerriana confirmó que el sábado por la noche, la mayoría de los detenidos –con la excepción de Franchi– se encontraba cocinando en la parrilla del penal bajo la supervisión de Fernández y Cardozo.

Cerca de la medianoche, al término del partido entre Boca y River, los efectivos les pidieron a los reclusos que retornaran a sus celdas. En ese momento, Franchi alzó la voz y pidió permiso para ir al baño.

De acuerdo con los testimonios del resto de los presos, el joven de 26 años habría aprovechado la confianza de los policías y, en lugar de caminar hacia el baño, aceleró hasta la oficina de servicio donde tomó una de las armas reglamentarias de los policías y disparó contra el sargento Cardozo. Al escuchar la detonación, Fernández corrió hasta el lugar y se topó de frente con Franchi. «¿Qué hacés? ¡Pará! ¡Pará!», gritó el agente, que como respuesta recibió dos disparos y murió en el acto.

Después, Franchi se acercó al resto de los presos y los amenazó para que no se movieran de las celdas. «No salgan por que los quemo», les advirtió. Para garantizar la evasión, el homicida cerró con candados todas las puertas y escapó corriendo con el bolso donde había amontonado las pertenencias de valor de los policías baleados.

El suboficial Cardozo, herido en el abdomen, se arrastró hasta el sector de las celdas para pedir auxilio. Entonces los presos empezaron a gritar y a chocar los platos contra los barrotes de los calabozos. Nadie los escuchó porque a pocas cuadras de allí transcurría el corso de la ciudad. Los alaridos de los reclusos ni siquiera fueron escuchados por los efectivos de la Comisaría 4ª, separada de la alcaidía sólo por un muro.

Entonces, uno de los presos, que tenía un celular escondido, llamó a la policía, pero su reclamo no fue atendido porque los oficiales creyeron que se trataba de una mentira. La situación se destrabó cuando el teléfono fue tomado por uno de los internos, ex integrante de una fuerza federal, que narró la secuencia y consiguió llamar la atención de los oficiales.

En pocos minutos el lugar se llenó de policías y ambulancias: Cardozo fue trasladado al Hospital Masvernat. Fernández ya estaba muerto.

Franchi por su parte, tomó un remís hasta la ciudad de Colón y se hospedó en el Hotel Residencial Bolívar.

Durante la madrugada del domingo, los investigadores buscaron al sospechoso por las calles aledañas a la alcaldía, hasta que el encargado del hotel de la ciudad de Colón los alertó sobre la «actitud sospechosa» de un pasajero.

Pronto, los agentes rodearon el lugar y cuando se decidían a entrar escucharon un disparo. Apurados, los policías abrieron la ventana de la habitación que ocupaba el delincuente y arrojaron una granada de gas, pero al ingresar descubrieron que se había quitado la vida.

«Es un día muy triste para la Policía de Entre Ríos», concluyó el subjefe de la fuerza, Juan Ramón Rosatelli.

El crimen que lo llevó a la cárcel

El asesinato que llevó a Juan Pablo Franchi a prisión conmocionó el año pasado a la ciudad entrerriana de Concordia. La víctima fue Luis Horacio Cartoccio, de 59 años, un médico jubilado muy conocido en la comunidad, que apareció degollado dentro de su casa.

Cartoccio vivía sólo en la casa ubicada sobre la calle Rivadavia al 1100, en el centro de Concordia. El viernes 20 de junio de 2014, la víctima se encontraba en lo de su madre, de quien se despidió para ir a buscar su auto, porque ambos pensaban viajar para disfrutar del fin de semana largo.

Sin embargo, Cartoccio jamás regresó. Entonces la mujer se preocupó y decidió ir hasta la casa de su hijo para conocer el motivo de la tardanza.

Al llegar, encontró que el lugar estaba lleno de sangre. Cartoccio presentaba heridas cortantes en distintas partes del cuerpo, aunque la más grave era un profundo tajo en la garganta que le produjo una gran hemorragia.

A los pocos minutos la policía llegó al lugar y descubrió que faltaban electrodomésticos. Tampoco estaba el Chevrolet Celta color gris del médico. La brutalidad del crimen motivó un intenso operativo policial, cuyos rastrillajes desembocaron en la captura de Franchi por parte de los agentes de la División Operaciones y del Comando Radioeléctrico entrerriano.

En ese entonces, el fiscal de la causa, Miguel Vila, declaró que la acusación sobre el joven se basó en los testimonios de distintos testigos, entre ellos el de un remisero a quien Franchi intentó venderle las cosas que antes había robado de la casa de la víctima.

Respecto de las pruebas en contra del acusado, el fiscal mencionó que «dentro de la casa de Luis Horacio Cartoccio se levantaron rastros y evidencias como huellas dactilares, que determinaron sin dudas que Juan Pablo Franchi estuvo en el lugar del hecho con la víctima».

Según fuentes policiales, en los allanamientos realizados el mismo día del crimen se recuperó parte de los electrodomésticos robados en la casa de la víctima, lo que acabó por hundir aun más al acusado.

Franchi estaba preso a la espera del juicio oral, que ahora quedó definitivamente trunco.

Tendencias

Salir de la versión móvil