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“Los años me fueron mejorando como intérprete”

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Luego de un largo tiempo, la actriz volvió al circuito comercial con “Deseo”, una apuesta arriesgada en la cual logra un papel sólido y convincente. “En teatro aún no hice nada que me dejara del todo satisfecha. Ahora espero tener otra sensación”.

Se la escucha, se la siente y se la ve más sólida y consolidada como actriz. Hacía mucho que Julieta Ortega no hacía teatro comercial, en pleno corazón de la calle Corrientes, y la actriz -con mucho recorrido televisivo- demuestra que un escenario king-size como el del Metropolitan no le pesa. En “Deseo”, la atractiva y sensual pieza que acaba de desembarcar en la cartelera, luce convincente en ese rol que combina ingenuidad, inocencia y sagacidad.

“Estoy contenta con cómo se van desarrollando las primeras funciones. Además, ya no hay tantos nervios ni temores como años atrás… Tal vez sea porque estoy más grande y los años traen más seguridad tanto para la vida como para el escenario”, confía Julieta.

-¿Qué fue lo que te sedujo de la propuesta? ¿Ana, tu personaje, el tema de la obra, el elenco, la avenida Corrientes?
-Me sedujeron el grupo de trabajo, el elenco y la directora Alejandra Ciurlanti. Todo es de primer nivel. La escenografía de Alberto Negrín, el vestuario, la música… Me ofrecieron cuatro obras a lo largo de este año, pero preferí hacer sólo “Deseo” y dedicarme a lanzar mi marca de pijamas, que me estaba llevando mucho tiempo y energía. Pero cuando me llamó Ciurlanti y me contó toda la movida supe de inmediato que debía hacerla.

Tiene oficio Julieta. Más de dos décadas de trayectoria, por eso, cuando siente que alguna propuesta la puede movilizar, no lo duda. “El paso del tiempo, como te decía antes, juega a favor en muchos casos. Es cierto que donde más cómoda me muevo es en la televisión, pero conozco algo el ámbito teatral, que me inspira otro respeto. Ahí estás sin red. Es un viaje de más de una hora sin ninguna edición y es donde más se ve a la actriz que sos”.

-La obra habla de parejas, amantes, infidelidad, temas que suelen enganchar. ¿Crées que eso será la clave para atraer al público?
-Ojalá que sí. Uno hace todo para brindar el mejor espectáculo posible. No me involucraría en nada que no considere de calidad. Pero la última palabra no la tenemos los actores, ni los productores, sino que la gente es la que termina decidiendo qué quiere ver y qué no.

-Además, “Deseo” habla de un tema muy real, que existe, que nos puede pasar a cualquiera…
-La pareja, el deseo, la infidelidad, son temas que siempre despiertan interés en la gente. Todos hemos vivido situaciones como la de alguno de estos cuatro personajes…

-¿Cómo decidiste encarar al tuyo, Ana, que al principio es algo naif, pero después pega un volantazo?
-La puesta de Alejandra Ciurlanti me ayudó bastante, me gusta cómo ella mueve a los actores arriba del escenario. Hay algo operístico en lo que propone, más allá de lo cotidiano del tema.

-¿En qué escena notaste que ocurren las mayores dificultades para tu personaje?
-Las dos escenas finales fueron las más complejas para encarar. Había que encontrarle una especie de coreografía. Pensaba cómo tenía que mover a esta mujer (Ana), después de semejante descubrimiento. No quiero adelantar nada más, pero fue esa instancia la que más me costó trabajar.

-¿Creés que a partir de esta obra el teatro puede ser una alternativa no tan esporádica como venía siendo hasta ahora?
-No tan esporádica, eh… Lo último que había hecho fue “Las Sacrificadas” (dirigida por Roberto Villanueva), en 2014, en el teatro Cervantes. Aunque es cierto que no venía incursionando en el circuito más “comercial”. Pero como comentaba al principio, a mí el teatro me genera mucho respeto y me obliga a organizarme distinto.

-¿Organizarte cómo?
-Cambio los hábitos para comer, para llegar descansada a la noche, para cuidar la voz… Nos pasa a todos los que sabemos que a la noche tenemos que subirnos a un escenario. Estas modificaciones en el día a día hacen que me cueste más decidirme a hacer teatro. Me siento más exigida y demandada y yo me comprometo de otra forma.

-Con “Deseo”, ¿te sentiste a prueba, o que pasaste una prueba en un género teatral no tan frecuentado?
-Mirá, hace unos años que yo me siento conforme con mi trabajo en la mayoría de los casos, cuestión que no me sucedía en los primeros años de carrera. De todas formas, en teatro aún no he hecho nada que me dejara del todo satisfecha. Ojalá termine esta temporada con otra sensación.

-¿Y qué suponés que pasará?
-Soy exigente conmigo, yo quiero sentir que hice el mejor trabajo que podía lograr. Después, como sea recibido, no es algo que esté en mis manos, pero uno sabe cuándo le puso el cuerpo a algo y cuándo no.

-¿Y en tele te pasa lo mismo?
-Te diría que a partir de los 30 empecé a estar más contenta porque hice cosas que me gustaron mucho después de esa edad: “Disputas”, “El tiempo no para”, “Mujeres asesinas” y “Viudas e hijos…”.

-¿Cómo sigue el año?
-En principio “Deseo” estaría en cartel hasta fines de noviembre. Y para el año que viene, creo, participaré de un unitario dirigido por Bruno Stagnaro.

Deseo (comedia dramatica)

De Miguel del Arco. Dirección: Alejandra Ciurlanti. Con Juan Gil Navarro, Julieta Ortega, Alejandro Paker y Moro Anghileri. Teatro Metropolitan, Av. Corrientes 1343.

Temas como el amor, la infidelidad y los amantes son recurrentes en el mundo del teatro, pero a la vez, pese a algunas obviedades, siempre atraen y llaman la atención del público. Aquí Ana (Ortega), casada hace diez años con Manuel (Gil Navarro) disfruta de los relatos sexuales con hombres casados de Paula (Anghileri), su amiga del gimnasio. Atraída por la curiosidad y el misterio, Ana no tiene mejor idea que invitarla a pasar unos días a su casa de fin de semana, adonde también asistirá Teo (Paker), un amigo recién separado. Con un sobria dirección y sólidas actuaciones, “Deseo” es una pieza que si bien no sorprende, sí logra mantener la atención y la tensión de principio a fin. Y se agradece.

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