ENTREVISTAS
“Se necesita cordura para estar en el Bailando”
volanta
Mediático, simpático, verborrágico, Federico Bal, hijo de Santiago y Carmen Barbieri, hace teatro con Muscari y se destaca en el programa de Tinelli. “Tengo los pies sobre la tierra”, asegura.
Está a mil, con poco tiempo libre. A full con los ensayos del Bailando, donde descubrió que de verdad le gusta bailar y hasta da que hablar por sus buenas performances. No es lo único por lo que da que hablar. En el Bailando también compiten su novia Barbie Vélez. Y más: su suegra, Nazarena y su propia madre, Carmen Barbieri. ¿Bingo? Todavía falta. Naza y Carmen están peleadas y no se hablan. Pero mejor centrarse en el poco tiempo de Fede. Sucede que además del Bailando, es parte de la obra “La jaula de las locas”, versión de José María Muscari, que se presenta todos los fines de semana en la ciudad de La Plata. Allí interpreta al hijo de una pareja de homosexuales (ver recuadro). “Esta es una versión más contemporánea de la obra, habla mucho de la actualidad, a favor del matrimonio igualitario y creo que este es el momento para hacerlo, ya estamos tan “gay friendly”. Mi personaje lo compongo a partir de pensar en cómo hubiese sido mi vida si me hubiesen criado dos hombres, hay momentos de vergüenza y también de mucho amor, de reclamos”, cuenta Fede.
Es la primera vez que trabajás bajo las órdenes de Muscari, ¿cómo es él como director?
Bravísimo. No te deja descansar un minuto, te presiona, te lleva hasta el cansancio. Me caga a pedos pero me lleva al máximo. Muscari está en todas, es que él de verdad sabe todo.
En la obra tenés un intenso y apasionado beso con Juana Repetto que ya dio que hablar.
Pero es un beso actuado, aunque intenso, sí, con Juana tengo la mejor. Todos hablaron porque Barbie es muy celosa…
Hijo de Santiago Bal y Carmen Barbieri, Federico se mueve con mucha soltura en el medio. Desde siempre. Esta es la segunda vez que forma parte del certamen de Marcelo Tinelli.
¿Cómo es la experiencia?
Genial, me gusta mucho. Además, el Bailando me ayuda a entrenar -en “La jaula de las locas” también bailo- y me da popularidad.
Aprendiste en lo artístico y también las reglas del juego…
Para mí es fundamental ahí no tomarse nada en serio. El que quiere ganar, pierde. Yo disfruto lo que hago y está bueno.
Pero no cualquiera puede sobrevivir al certamen. Y no hablo de lo artístico. ¿Qué se necesita para ser parte del Bailando?
Se necesita cordura, tener los pies sobre la tierra y no creerte lo que no sos. Es el programa número uno de la televisión argentina. Un día estás arriba, muy arriba y al otro día no te conoce nadie. ¿A cuántos les pasó ya? Yo conozco a varios. Y es muy feo, se deprimen.
¿Y vos cómo hacés?
Yo trato de compensarlo con algo que me deje escuela. Me permitió estar trabajando hoy con Muscari, por ejemplo. Pero igual no es sencillo, muchos van a tener su minuto de fama y eso te condiciona, hay que saber diferenciarse, hacer cosas para no quedar como un pibe al que le gusta sólo el quilombo.
¿Te preocupa lo que la gente diga de vos?
Para nada. Sé quien soy, estoy seguro y como te dije, tengo los pies sobre la tierra, estoy muy plantado. Y por otro lado, cuando se habla de mí es por algo, porque algo genero… si no hablaran no estaría pasando nada.
¿Qué es lo más difícil de ser Federico Bal?
Nada, la gente siempre me tira buena onda, también si estoy con mis viejos en algún lugar. Yo nunca quise ser famoso, sí quise ser “algo artístico” y que a la gente le gustara. Me gusta actuar y bailar pero lo que más quiero es producir obras muy argentinas. Mi vieja me enseñó tanto… yo crecí en el teatro. Ahora quiero apostar. No me creo un Alezzo sino un pibe que viene con ganas de hacer nuevo teatro, nuevas propuestas de revista, de comedias o un nuevo rubro. No es que quiera inventar algo nuevo, pero sí pienso que hay que modernizarse, tengo muchas ideas en la cabeza espero poder plasmarlas pronto.
«La jaula de las locas», by Muscari
Y Muscari también lo hizo. El director estrenó su propia versión del ya clásico “La jaula de las locas”. Una pareja de homosexuales maduros reciben la visita del hijo de uno de ellos, que les anuncia que va a contraer matrimonio con la hija de una familia ultraconservadora y homófoba. Los equívocos comienzan organizan una velada para conocer a los nuevos familiares. Con Marcelo De Bellis, Emilio Bardi, Fede Bal, Juana Repetto y elenco. Vie., Sáb. y Dom., a las 21, en la sala Armando Discépolo de La Plata (Calle 12 entre 62 y 63).