ENTREVISTAS
“Tengo ganas de renovarme, no son manotazos de quien está aburrido”
volanta
Llegó el día: Andy Kusnetzoff debutará en teatro con el unipersonal “Happy Hour”, “Si bien temo meterme en terrenos desconocidos, estoy en una etapa en la que siento necesidad de cambios”, confiesa.
“Estoy cagado. No lo puedo evitar. Ni toda la experiencia que tengo logra calmarme. Por eso estoy todo el tiempo haciendo catarsis, comentándolo al aire”.
La razón de los temores de Andy Kusnetzoff es el debut de esta noche de su unipersonal “Happy Hour”, con el que combinará aspectos de su vida con otros gustos y pasiones como la neurociencia y la coctelería.
¿Por dónde pasa el miedo?
_Por la exposición, por el hecho de invadir otro terreno y también por la necesidad de querer hacer un buen laburo y contar con la aceptación del público.
¿Qué es “Happy Hour”, Andy?
_Es difícil de explicar… Hay que verlo, pero te diría que es como un viaje a la felicidad, en el que yo estoy convertido en barman. Hace un tiempo vengo con un guión al que, finalmente, con la invalorable ayuda de la directora, Erika Halvorsen, pude redondearlo. En ese material yo hablo de temas varios como la coctelería, historias personales, la neurociencia y la búsqueda de la felicidad.
¿Suena a autoayuda?
_(Risas) Te diría que es una comedia dramática, emocional y psicológica. Es un poco de sustento científico con bastante de informalidad. Yo te diría, a grandes rasgos, que tiene humor, música, tragos y melancolía, cuatro aspectos que tienen que ver conmigo.
¿Por qué elegiste interpretar a un barman?
_Durante un año, todos los lunes, estuve practicando coctelería, actividad por la que se me despertó una inusitada pasión. Tomé un curso con el coctelero Federico Cuco y aprendí a hacer tragos. Cuando le comenté a Erika (Halvorsen) sobre este ‘metier’, se le ocurrió incorporarlo a la historia.
¿Y lo de la neurociencia?
_De charlas radiales que tuve con el especialista en el tema, Estanislao Bachrach, y también con encuentros con Martín Lousteau, cuando era columnista de “Perros de la calle”. Con ellos hablamos sobre cómo funciona el cerebro, cómo se activa la parte dramática, todo tocado por encima, sin profundizar, eh…
Tu debut en teatro, el nuevo programa radial “Sólo por hoy”. ¿Qué andás buscando?
_Nuevos desafíos. Tengo ganas de cosas distintas, siento una necesidad de cambios…
¿Estás aburrido?
_No, nada que ver… Tengo una necesidad de conectarme con algo más íntimo, más personal. Lo que estoy haciendo los lunes con “Sólo por hoy” no puedo hacerlo en “Perros…”. Y lo del teatro es algo que viene de hace tiempo. Ojo, que no soy ningún improvisado.
Lo decís por tus participaciones televisivas en “Graduados” y “Viudas & Hijos…”?
_Sí, pero además estuve años estudiando con Julio Chávez, algo me tiene que haber quedado…
¿Es éste el presente que querés tener, o padecés cierta insatisfacción propia del medio?
_Yo hago lo que me pide el cuerpo y eso produce confort personal. Lo que hice como barman, el nuevo programa de radio, este unipersonal, me voy renovando, no me paraliza la página en blanco, al contrario. Pero no son manotazos de quien está aburrido o insatisfecho, insisto…
“Perros de la calle” lleva catorce años al aire. ¿Es un ciclo cumplido?
_No, en absoluto.
¿Cómo estás tan seguro?
_Lo sé. Es más, siento que está en su mejor momento. Eso sí, hay que trabajar, hay que retroalimentarse, hay que innovar y no hacer la plancha porque si no, nos comen los tiburones. Por eso le estoy encima buscando alternativas, ideas nuevas, columnistas piolas.
Hace más de veinte años que estás en los medios. ¿Qué diferencias hay entre el Andy movilero de “CQC”, que se llevaba el mundo por delante y ésta versión 2015?
_Bueno, vos lo dijiste, me llevaba el mundo por delante. Sin duda, hubo un crecimiento en lo que se refiere, sobre todo, a conciencia social. Antes, de pendejo, a mí no me importaba mucho más allá de mí y de la nota que podía llegar a hacer. Hoy estoy muy pendiente de ayudar al prójimo, como esas movidas solidarias -de la que es pionero- a través de la Metro, y que tienen un eco y una repercusión tremendos.
¿Qué palabra elegirías para sintetizar tu intensa carrera?
_(Se toma su tiempo) En tiempos en que nadie confía, elijo la credibilidad. Me alivia saber que quien está del otro lado confía, cree…
Nota: Javier Firpo
Fuente: La Razón