ENTREVISTAS
“Sufro la actuación, a veces quisiera un trabajo más rutinario”
volanta
En tiempos de cambios, Paola Krum sorprende con su rol de comediante en “La chica del adiós”. Revela que le cuesta ser actriz. “Es un oficio poco previsible y me cuestiono la falta de viveza para saber moverme mejor”.
Paola Krum se graduó de “actriz de perfil bajo”. Es una de las mayores virtudes que siente que logró en su extenso recorrido que comenzó en 1991 con el musical “Drácula”. Como sea se las ingenia para pasar inadvertida, aunque últimamente los flashes iluminaron su incipiente noviazgo con Luciano Greco, que ya no se preocupa en ocultar.
Se nota que Paola está con aires renovados, atravesando una próspera etapa. Dice que disfruta lo bien que funciona “La chica del adiós”, donde logra una aceitada y sorprendente labor como comediante -junto a Diego Peretti-; afirma que los tiempos de heroína televisiva se terminaron y que se está desayunando con la experiencia de ser su propia representante. Y mal no le va…
¿Por qué le dijiste que no a “Noche y Día”, la tira que protagoniza Facundo Arana y en la que estabas en los planes iniciales?
_Me habían llamado, hubo algunas negociaciones, me enganché con la propuesta en un principio, pero finalmente me bajé, dije que no, porque cambió la temática y se transformó en una tira policial… Y la verdad es que yo no me veía estando a los tiros de aquí para allá De la que zafaste… ¿Sos de dar muchos “no” como respuestas a ofertas de laburo? Es lo que más respondo, ja. Me estoy acostumbrando a rechazar propuestas…
¿Cotiza decir que no?
_No me parece y tampoco es una postura… Desde hace un tiempo, decidí no aceptar cualquier cosa, o algo que no me cierre. Estoy en un momento más selectivo.
¿A qué se debe, pensás?
_A que soy ahora mi propia representante, estoy en la parte artística y en la administrativa, digamos…
¿Cómo vivís la experiencia?
_Empezando y bastante bien. Veremos. Tengo que hacerle saber a la gente que ahora me tienen que llamar a mí y eso no es tarea simple, porque todo me cuesta más, debe ser por mi personalidad más reservada.
¿Por qué decidiste independizarte?
_Bueno, sucedió algo equis y entonces opté por no tener representante. Así que mis dos últimos trabajos los arreglé yo.
¿Confiás en tu intuición?
_Confío en mi experiencia y tampoco hay muchos secretos. Sentís o no un proyecto. Es simple.
Estás muy selectiva… “La chica del adiós” fue, recién, tu primer trabajo del año…
_Sí, me da un poco de vergüenza decirlo, pero sí, este año estoy bastante vaga (dice con esa sonrisa insuperable). Me gusta muchísimo ser mamá (de Eloísa, de 7 años). Evidentemente, lo mío no es el trajín. Elegí que ya no quiero más eso.
En televisión todavía queda el recuerdo de Mariana, tu personaje de “El elegido” (2011). ¿Fue tu última heroína?
_Sí, lo fue. No creo que vuelva hacer otra heroína, ya estoy mayorcita…
Tus últimos trabajos fueron teatrales: “Traición”, “Electra” y ahora “La chica del adiós”, que es el más popular…
_Mis elecciones pasan por el deseo de sentirme completa, no lo pienso como proyectos exitistas. Yo los pienso desde la satisfacción y la seguridad personal. Busco el buen grupo humano, un director que esté en los detalles, que cuide a su elenco… Los actores somos inseguros por naturaleza.
¿Qué es lo que más inseguridad te da tu profesión?
_La conexión con el otro. La dependencia del que te acompaña en escena. Siempre temo que el otro se corte solo… ¿Entendés?
Vos no tenés los vicios típicos de tu oficio…
_Es un lindo elogio. A veces yo tampoco creo ser actriz y de hecho, con tantos años de recorrido, me sigue dando vértigo esto de armar una relación intensa, aunque ficticia, en pocos días.
Puede salir mal…
_Claro, puede ser un fracaso. Puede que no tengas onda, que no conectes con el otro. Es un espanto eso… Yo lo sufro mucho, no me termino de acostumbrar. Creo que lo que más padezco de la actuación es la falta de rutina, de previsibilidad.
¿Quisieras tener un trabajo más rutinario?
_A veces sí, porque no sabés cómo se sufre toda la previa. Cuesta. Pero yo sigo eligiendo esta profesión, eh, te diría que es medio “masoca” de mi parte. Pero aquí estoy, aún dispuesta a sufrir.
¿Sufrís?
_Sufro y la disfruto. Pero uno sufre por la inseguridad de meterse en una historia ajena, en un personaje ajeno y por interactuar con desconocidos.
Y esperando el aplauso…
_Ni hablar. Eso me da pánico. El temor de no llegar a dar con el personaje, el temor a no agradar. Es jodido el tema, es complicado estar siempre a prueba, porque en la actuación estás siempre a prueba, la mirada del otro está latente y es clave porque de una mirada depende tu próximo trabajo, viste…
¿Te cuestionás como actriz?
_Algo colateral… Creo que por ser algo perezosa, no sé moverme en el medio, no soy piola, ni viva para saber estar en el momento justo… Me falta esa viveza necesaria para conseguir cosas. No sirvo para poner la carita, ni para ser “eventera”, me da mucha vergüenza. Y tampoco está en mis planes cambiar a esta altura de la vida. Ya padecí bastante poniendo la cara donde no quería.
¿Sí, tanto?
_Ufff. Mucho. Y la verdad es que lo pasé mal. No lo quiero más.
Fuente: La Razón