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«Tuya»: Un matrimonio por apariencias

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Los actores protagonizan en cine Tuya, película que llega hoy a los cines y donde interpretan a una pareja con mucho por develar.

En un bar de Belgrano, unos días antes del estreno, charlan los dos protagonistas de Tuya, película que debuta hoy en la cartelera local, dirigida por Edgardo González Amer. De un lado Jorge Marrale, del otro Andrea Pietra, en el medio, la charla entre bromas y dos cafés cada uno. Se habla de trabajo, de la familia y de la ardua tarea de dar entrevistas teniendo otros compromisos que atender. Pero la experiencia les enseñó que un par de preguntas no incomodan y sirven para promoción de su nuevo trabajo que, como dato curioso, significa el debut del dúo. Primera pregunta.

–Hubo química actoral entre ustedes dos ¿no?
Jorge Marrale: –Sí, la verdad que fue bárbaro, nos entendimos muy bien, por ser la primera vez. Con Andrea nos conocemos hace mucho pero nunca se había dado. Creo que a los dos nos fascinó el material con el que contábamos, la historia que teníamos por desarrollar. Transitar algo tan interesante desde los muchos matices que tiene, suma a la hora de trabajar.

Andrea Pietra: –La verdad que fue un placer, Jorge es un genio. Y es verdad, lo hablamos: me encantó tanto el guión como la novela. Me atrapó, cada cosa que iba leyendo y me fui interesando más y más. En la trama se cuenta una relación muy compleja, y eso está bueno. Hay mucha acción. Hay cosas que se van resolviendo a medida que la película avanza y eso era un atractivo del guión. De repente va avanzando y no se detiene en un lugar para reflexionar, sino que avanza sumando adrenalina y ritmo.
JM: –Es una película de acción y reacción. Ayudó que ensayamos, tuvimos unos días de encuentro con Edgardo (González Amer), el director, donde marcamos cuáles eran las escenas claves de la película. Me parece que nos subimos en una especie de ómnibus que avanza, que hace una paradita como para hacer un pis y seguir. Hay misterio, hay pactos y uno se pregunta a dónde va esto. Tiene muchos virajes en la acción y ese es su fuerte, parece que va para un lado y para otro, aunque en realidad va hacia un lugar, lo bueno es que despista. Eso es atractivo, tanto para los actores como para la gente.

–No son ustedes dos solamente, se suma a la trama la historia de su hija.
JM: – Hay una familia disfuncional en un sentido, pero bastante reconocible. No son tres marcianos, cualquiera de nosotros conoce gente que funciona como estos personajes. Eso le da identidad a la película. Malena (Sánchez), quien hace de nuestra hija, tiene una potencia muy fuerte para comunicar, es maravillosa. Es joven y enfrentó un drama desde lo actoral como si tuviese muchos años de experiencia. Nada fácil de hacer, más sabiendo que eran personajes complejos.AP: –Es verdad, transmite esa soledad, esa falta de comprensión de manera muy firme. Es una adolescente que sus padres no les prestan atención, y eso es complicado. Son personajes de esos que mantienen las apariencias pero en verdad tienen un mundo terrible dentro de su casa, siniestro y de consecuencias gravísimas, y eso es interesante. Mi personaje pelea por sostener esa familia como sea, pero ahí se equivoca porque empieza con eso de que el fin justifica los medios y se va todo al demonio. La institución ante todo, pero bueno, se le complica, y de eso se trata.
JM: –Es la historia de dos personas que hacen un acuerdo de convivencia, pero metiendo debajo de la alfombra toda la basura. Esta película, el cine en general, tiene además el vericueto entretenido de mostrarte cómo suceden las cosas, mientras que en la realidad muchas veces no se puede. Eso es atractivo. Nosotros los actores intentamos ser espejos de lo que les pasa – o podría pasarles– a las personas en distintas situaciones. Es interesante mirar los vínculos o las reacciones con una lupa, porque hace reflexionar. Siempre los personajes tienen algo reconocible.
–Lo importante es darle verdad a la gente, ¿cómo se busca ese aspecto verdadero en la actuación?
JM: –En el trabajo de la búsqueda de la verdad en la comunicación, lo personal juega bastante. La actuación te expone, para que el aspecto verosímil de lo que decís deba ser fuerte, para que el otro te crea. Pero yo creo que lo armás con el compañero. No es una convención, es una necesidad construirlo con el otro. Aunque sea un monólogo, siempre te dirigís a alguien, siempre, al público o a alguien imaginario. La verdad escénica está en uno, ahí está lo que cada uno tiene para jugar con la verdad interior. Es muy difícil que uno haga un trabajo y que no te toque o no te roce emocionalmente en algún lado. Más que una técnica es un compromiso. Hay que ser abierto, no venir a trabajar con el guiso hecho, sino empezar a cocinarlo con el otro, todo es mejor así. Sea cine, teatro o tele.
AP: –Hay que creerlo, hay que estar vivo cuando uno lo está haciendo. Incorporar todo lo imprevisto para lograr lo que querés. En el teatro se hacen 150 funciones de un mismo personaje pero uno sale a buscarle siempre algo nuevo, para no aburrir y para no morir como actor. Uno tiene que ir por un camino para llegar a un lugar pero hay que ir despierto para buscar y encontrar otras cosas: matices, sutilezas que le brindan calidad a lo que hacés.
JM: –Nosotros trabajamos con historias construidas, no con algo verdadero; no sucedió, pero sucede. El humano puede construir de una mentira una verdad. Nuestra labor es reproducir la verdad de una situación que no pasó, pero que pasa porque la hacés pasar. Es intrincado si lo pensás, pero se hace todo el tiempo. Algunos lo hacen mejor que los actores.
–¿Cuáles son sus expectativas respecto al público que ve películas argentinas? ¿Después de Relatos salvajes hay una nueva etapa?
AP: –Este es nuestro cine, nuestra idiosincrasia y por la que se siente una identificación más fuerte, por las historias que se cuentan. Creo que ese es un beneficio que tiene ver cine nacional. Creo que Relatos supo captar el momento de furia de muchos, no sólo acá y eso la hizo atractiva. Pero lo bueno es no detenerse en ese éxito y hacer nuevas cosas. Y hay de todo, de mucha calidad. La última película que vi fue Pistas para volver a casa, de Jazmín Stuart, y me pareció genial, muy bien actuada y con un guión muy sólido. La verdad creo que uno va al cine primero a entretenerse, y la clave está en tratar que haga pensar, buscar parecidos o coincidencias con la realidad. Si lo que se ve hace carburar, mejor. Y creo que hay que aprovechar que estamos con capacidad de hacer buenos productos y no perdérselos.

–En televisión, ¿por qué se hacen más tiras diarias que miniseries o unitarios?
JM: –Es un hecho comercial. La tira diaria le asegura un ingreso a las empresas por 120 capítulos. Entonces la tendencia es así. Es inevitable. Antes, en algún momento, se apostaba más a otro tipo de programas.
AP: – Ahora solo están los programa del INCAA, o los que es transmiten por TDA, que son divinos, no están pendientes del rating, así que la energía se concentra en hacer libros buenísimos, lo cual es un placer.
JM: –Hay más tiempo, más elaboración. Todo es mejor. Pero sobre todo porque es importante que haya variedad, tanto para nosotros como para el público. En la diversidad, está el gusto. Son elecciones de los canales y productoras. Nosotros los actores somos los convocados, pero estoy convencido que se puede seguir haciendo ese tipo de material.
AP: –Sí, al público le gusta. No es lo mismo hacer cinco escenas en un día que una. Las actuaciones no van a ser las mismas, el libro no va ser el mismo, todo va ser mejor por el tiempo y el cuidado que tiene. Pero lo importante, más allá de eso que no tiene que ver con nuestro trabajo, es hacer algo, sea diario o una vez por semana, pero que conmueva a la gente y por eso elija verlo. No queda otra.

Una vida apacible que se vuelve un torbellino

Con estructura de película clásica, Tuya es un thriller en tono de «comedia negra» protagonizado por Jorge Marrale y Andrea Pietra (hacen de matrimonio, de Inés y Ernesto), Ana Celentano (secretaria del personaje de Marrale), Juana Viale (sobrina de la secretaria) y Malena Sánchez (hija del matrimonio protagónico).
El film está basado en la novela homónima de la reconocida escritora Claudia Piñeiro, de la que ya se filmaron adaptaciones de sus libros Las viudas de los jueves y Betibú, y que el cine argentino decidió adaptar una novela suya una vez más. Esta historia, que pensó en rodar en su momento Alejandro Doria, ve finalmente la luz con adaptación y dirección de Edgardo González Amer, el mismo que tuvo a cargo Familia para armar y El infinito sin estrellas.
La trama muestra cómo la cómoda y apacible vida de Inés se ve convulsionada cuando, por azar, descubre una carta de amor dirigida hacia Ernesto, su marido. No hay remitente. Sólo un corazón dibujado con rouge rojo, cruzado por un «te quiero» y firmado: «tuya». Una prueba casi irrefutable de un engaño.
Días después, Ernesto recibe una llamada de su amante, que Inés intercepta. La mujer se entera que ambos tendrán un encuentro nocturno en un parque. Toma coraje y decide seguir los movimientos de su marido. Inesperadamente la mujer se convierte en testigo de un asesinato.
A partir de este momento, Inés hará lo imposible por ocultar el crimen y salvaguardar el buen nombre y honor de su familia, aunque eso implique mantenerse al margen de la ley. Junto a Ernesto planeará una estrategia para ocultar los hechos y no dejar ningún cabo suelto. Sin embargo, la situación se tornará aun más complicada a medida de que Inés avance en su propia investigación del caso.
Paralelamente, Lali –la hija del matrimonio– atraviesa un drama personal en absoluta soledad, a instancias de sus propios padres.
Inés está convencida de que podrá recuperar el bienestar de su familia. Pero un nuevo y sórdido secreto de Ernesto amenaza con echar por tierra todas sus ilusiones.

Actor hiperactivo

Jorge Marrale no tiene mucho tiempo libre. Es el vicepresidente de Sagai (Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes), lo que le ocupa la mayor parte de su tiempo, pero además tiene una escuela de teatro junto a su amigo Osvaldo Santoro, Ensayos sobre la mentira, con sede en Teatro Beckett. Por estos días se toma un recreo de la obra El crédito, que se presentaba en Teatro Picadero, pero que se bajó de cartel a principios de marzo porque su compañero Jorge Suárez fue sometido un triple bypass en el Hospital Fleni de Belgrano. «Se está recuperando bien, por suerte, así que estamos arreglando todo para hacer gira la segunda mitad del año», afirma Marrale.
«Estamos en uno de los mejores momentos de Sagai, es fantástico como está funcionando. El derecho de propiedad intelectual está bastante consolidado como derecho adquirido, después que se reconoció hace nueve años ya. Tratamos de hacer más repartos anuales para que llegue antes el dinero a todos los compañeros. Trabajamos mucho para cumplir con las normativas y desde el compromiso que tenemos», dice Marrale en el rol de dirigente.

Andrea Pietra no estaba hace rato en la pantalla chica. Vuelve después de retirarse un tiempo para dedicarse a su maternidad – junto a su pareja, Daniel Grinbank, adoptaron hace cuatro años una beba de Haití, que se llama Stephanie– de la mano de la nueva apuesta de Telefe.
A mediados de abril empieza a grabar La Leona, la historia de una fábrica textil a punto de quebrar que protagonizan Nancy Duplaá y Pablo Echarri. La pareja real será lo central del culebrón pero habrá un tercero en discordia: Juan Gil Navarro. Miguel Ángel Solá será el villano, dueño de la fábrica y padre del personaje de Peter Lanzani. Dolores Fonzi será la hermana de Nancy y Ludovico Di Santo buscará seducirla. Andrea Pietra será una estrecha amiga del personaje que encarnará la luchadora sindical (Duplaá). Estarán, además, Susú Pecoraro, Hugo Arana y Andrea Rincón, que debuta, haciendo de empleada de la fábrica textil. «Va estar bueno, tiene todo. Habla de una realidad complicada pero también tiene elementos de una novela clásica, con romance y humor. La verdad que es una alegría ser parte», afirma la actriz.

Fuente: Infonews

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