ENTREVISTAS

Dady Brieva: «Estoy orgulloso de decir lo que pienso»

volanta

Published

on

El actor y conductor debuta este lunes con Dady TV en CN23. Dice que no le importa considerarse periodista. Su rol como padre, su trabajo en la radio y en la ficción.

Estaba por salir al aire. Dady Brieva ya tenía la cámara que le apuntaba y empezó a sentir una incomodidad que era cada vez más fuerte. Fue en 1998, en plena campaña presidencial de Fernando de la Rúa y él era el conductor del ciclo Agrandadytos, el programa que se valía de la imaginación sin censura de los chicos para hacer reír a los grandes. El estudio de grabación se había llenado de asesores y militantes radicales, Dady sentía que su papá lo estaba mirando y pensó: “¡Yo tengo que presentar a este gil! Lo digo con mucho cariño, con mucha onda y mucho respeto, pero bueno…. es como que yo soy de Los Fronterizos y tengo que presentar a Los Chalchareros», cuenta. Entonces, cuando le dijeron aire y tenía enfrente al futuro presidente de la Argentina, él dijo: «¡Qué buen momento para decir Viva Perón!» La anécdota quedó registrada y marcó algo de lo que es el sello de Dady Brieva como conductor: fijar su posición, sin perder de vista nunca el humor. Ahora, volverá a probar su estilo por la pantalla de CN23 con el programa Dady TV, que comienza mañana y se emitirá de lunes a jueves a las 21.

–¿Cómo definirías tu estilo?

–Yo nunca falto el respeto. No zapateo arriba de la mesa. Pero cuando hay algo que no me gusta, lo hago notar, porque si me lo dejo adentro, se me convierte en un tumor. Después de decir «Viva Perón», yo a De la Rúa lo presenté muy bien, pero bueno, dije lo que pensaba. Además, a mí sí me importa tratar bien a la gente.

«Hace no mucho, en el programa de Mariana Fabbiani dije que no le creo a Lanata. Hay que ir a Canal 13 y decir eso».
–¿En los programas de televisión no se trata bien a los invitados?

–Depende. Hay gente que con tal de lograr un título, te pregunta cualquier barbaridad. «¿Es verdad que usás consoladores de manera habitual?» Y uno dice «¡qué necesidad!» Pero a mí no me interesa hacer ese tipo de preguntas. El título no me interesa para nada. Si se logra, sé que la producción se pone contenta, porque después tiene para boludear en las redes sociales. Pero la verdad que entre que Florencio Randazzo me cuente que hace todo bien con los trenes y los pasaportes o sacarle el título de a quién bendijo la presidenta con las próximas elecciones, y saber cómo es la relación con su padre y por qué le pusieron Florencio, yo voy por ese lugar, porque por el otro lugar ya van todos.

–¿Te interesan las buscar historias más personales?

–Sí. La única vez que me tocó entrevistar a la presidenta, que fue en radio Mitre y ella quiso hablar solamente conmigo y no quiso que nadie le pregunte, yo sabía que me estaba perdiendo preguntarle por Antonini Wilson, por ejemplo. Todos los periodistas querían que hable de eso, para después lucirse ante sus colegas, para que les digan: «Ay qué bien, cómo pusiste en jaque a la presidenta.» La verdad que a mí no me importa poner en jaque a nadie. En ese momento, yo me estaba divorciando y a mí lo que más me sedujo fue pensar cómo hace una mujer tan famosa para llevar adelante a sus hijos adolescentes, cómo se reparte en ese trabajo de tan alta jerarquía y la crianza de hijos adolescentes. Cómo era esa situación. También era mi preocupación. Empezamos a hablar de los hijos y esas cosas. El que le quiere preguntar otra cosa, que se arme su propio cuestionario. Yo hice el mío y era lo que yo quería saber.

–¿Vas a hablar de política en este año electoral?

–Justamente trato de ubicarme en un lugar que no exista. Hoy están todos los canales de cable con los programas políticos. Yo voy a tener invitados, artistas y políticos. No es la intención que sea un programa político sólo porque este año hay elecciones. La intención es que el hombre, la mujer y la familia esté cenando o en la cama mirando televisión y pueda disfrutar del final del día. Que sepa lo que pasó, pero entreteniéndola también y contándole anécdotas graciosas. Lo que me pasa a mí, lo que les pasa a ellos, y nada más. No soy periodista y no quiero serlo. Me rodeo de gente como para que hablen ellos, soy un bastonero energético, que doy pases para que mis compañeros se luzcan.

–¿No te sentís presionado por el contexto político?

–Siempre salgo bien parado. El 2014 fue otro año de grieta y yo trabajé en el Grupo 23 y en Pol-ka. Me parece que siempre fui sincero con lo que pienso y siento. Siempre he dicho que nunca compro todo de un lado. Me parece que hay cosas interesantes, obviamente soy peronista y no lo soy desde 2013, lo soy de toda la vida. He transitado mi monólogo en 1983 diciendo frases de Perón. Tengo mi dossier. Ahora que está de moda la inteligencia, yo tengo mi carpetita para demostrar que vivo de otra cosa. No vivo de ningún cambio político ni me he recostado en nada. A mí me han respetado. Me acuerdo cuando entré en Mitre, fue en la misma época en la que murió Herminio Iglesias (referente político peronista). Yo era muy conocido de Herminio y lo primero que me dijeron fue que ni se me ocurra hablar de él porque a los gerentes no sé qué cosa y yo arranqué el programa hablando de él. Nunca le falté el respeto a nadie, pero no siento vergüenza de lo que soy. Estoy orgulloso de decir lo que pienso. Rescato los ’70, comprendo a los que se fueron de la plaza y a los que se quedaron también. Acepto a mi familia como es y desde ese lugar me paro. Creo no tener grietas cuando me paro frente a este tipo de cosas.

–¿Siempre decís lo que pensás?

–Hace no mucho, en el programa de Mariana Fabbiani dije que no le creo a Lanata. Hay que ir a Canal 13 y decir eso. Tampoco voy a pasar vergüenza. No voy a ir a la cancha de River con la camiseta de Boca, eso es una boludez y realmente no se hace. Pero me invitan y me expongo. En lo de Mirtha Legrand dije que este era el gobierno más peronista que había y a Mirtha eso no le gusta. Pero siempre lo dije con mucha humildad y mucho respeto. Nunca tuve la vehemencia que tienen algunos militantes kirchneristas que son más vehementes y por ahí más antipáticos cuando quieren denunciar sus fundamentos. Trato de ser respetuoso con el pensamiento del otro, porque no quiero que me falten el respeto y tampoco quiero que me digan ninguna boludez, entonces yo tampoco las digo, como para no generar eso.

–¿Nunca tuviste consecuencias por manejarte así?

–Ocho millones de consecuencias tengo. Desde las más sucias, hasta las más tontas y yo sé de dónde viene y cuando me quieren hacer carambolas, porque no me pueden pegar a mí y le pegan a mi mujer o alguno de mis hijos. Hay que aguantarla también, de eso se trata la vida.

–¿Te interesa transmitirles un mensaje a los que te siguen?

–Creo que transmito un mensaje positivo. La mayoría de la gente conoce mi historia, sabe de dónde vengo, sabe que integré Midachi, un grupo humorístico que vino de la provincia y fue vigente durante más de 20 años, que después nos separamos. Yo he contado mi vida. Hay monólogos que tienen un millón de visitas en Youtube. Me divorcié a los 50, tuve hijos a los 50 y pico, el jueves que viene voy a cumplir 58 años. Creo que la vida está buena y por cómo me han tratado a mí, quiero que los traten a los demás. Esa es mi manera de transmitir que todo esto que se vive es bueno.

–¿Te ofrecieron cargos políticos?

–Fácil más de 20 veces. Siempre del peronismo. Nunca jamás se me cruzó por la cabeza. Ni borracho ni drogado, jamás me metería en eso. Yo soy un militante. Lo fui toda la vida. Tengo una conciencia de cuál es mi rol en esta sociedad, sé para qué vine al mundo, sé lo que quiero para la Argentina, pero mi trinchera es el humor. No me considero un dirigente político ni quisiera serlo, me parece que la política no ganaría nada conmigo y el humor perdería a uno de sus mejores generales.

En tevé: ¿cuándo?

Dady TV se podrá ver a partir de mañana, de lunes a jueves a las 21 hs por CN23. El equipo se completa con Diego Sampayo, Juan Agosto, Fernanda Soulé y Pablo Orsi.

Sobre las tablas del teatro

El costado actoral. A punto de cumplir 58 años, Dady encontró un equilibrio en su profesión entre la radio, la televisión y el teatro. Su obra de teatro Dadyman ya lleva más de cuatro años, entre giras y presentaciones en Buenos Aires. El espectáculo es un unipersonal que recorre varios monólogos del actor, que se refieren a su infancia, el barrio y la relación con sus padres. «Me atrae mucho hablar de mi pasado. Viví muchas cosas con las cuales la gente se siente identificada, cosas que no se pueden ver por Internet. Los hombres de mi edad lo saben. Además, tengo mucha memoria fotográfica. Entonces puedo construir esos relatos por imágenes, que tanto le gustan a la gente. Mientras que los jóvenes se quedan maravillados, como si les hablara del siglo pasado», cuenta.

En la televisión, comenzó a elegir proyectos que no le consuman sus días. Por eso, en Guapas, le gustó la propuesta de que sólo fueran tres días de grabación por semana. «El protagonismo estaba puesto en otros. No tenía que estar desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde, de lunes a viernes. Eso es muy estresante», dice.

Pero además de sus giras con el teatro, a partir de mayo Brieva comenzará a filmar la nueva película de Mariano Cohn y Gastón Duprat, se llama El ciudadano ilustre, y estará protagonizada por Oscar Martínez. «Voy a hacer de un cínico hijo de puta», avisa.

Familia: el mejor oficio

Ser padre. Dady Brieva tiene cuatro hijos, que nacieron en diferentes etapas de su vida. Bruno y Franco, ya grandes, los tuvo con su primera esposa. El primero trabaja con él y es stage mánager en su obra de teatro, el segundo estudia periodismo deportivo y trabaja en la radio, con Mariano Closs. Luego, llegaron Felipe y Rosario, de cuatro y casi dos años, con su actual pareja, Mariela Anchipi.

El actor dice que fue un padre diferente con cada uno de ellos. «Los más grandes han vivido una etapa de mi vida que tuvo que ver mucho con la responsabilidad y la obsesión con mi trabajo y eso se los he transmitido. Los más chicos me han visto un poco más relajado. Hubo una etapa en la que fui generacionalmente tenso, pero la verdad que más o menos transito las dos cosas. No me interesa ponerles límites a mis hijos, sí quiero que sepan qué es lo que pienso y lo que siento. Después que ellos decidan y yo estoy al lado, incondicionalmente. Pero eso de poner límites y de hacer de Papá Noel y de marcar tendencia como si fuera un superhéroe, la verdad que no me interesa. No me parece ser sano. No creo en la penitencia. No me hace feliz. Cuando me siento defraudado, creo que a la larga si te quieren, también se sienten defraudados cuando te defraudan. Cada vez que yo defraudaba a mi padre, sentía que me quería cortar los huevos. Ellos deberían sentir lo mismo. Y si no les pasa, ya es tarde para cambiarlo», cuenta.

En cuanto a sus hijos más pequeños, reconoce que lo que menos le afectó fue volver a cambiar pañales. «La diferencia de edad es muy angustiante. Me gustaría estar en los grandes acontecimientos de la vida de mis hijos. Yo le pongo mucha fuerza y muchas ganas, pero la diferencia es muy grande. En algún momento seré un abuelo padre, lo sé. Es algo que me pesa, pero pongo toda la energía en estar bien para ellos.»

Ante el mic

Dady Brieva es la figura de la segunda mañana de Radio América (AM 1190). Por allí pasan artistas y políticos. Su programa de radio, igual que en teatro, se llama Dadyman y va de lunes a viernes, de 9 a 13.

Fuente: Tiempo Argentino

Tendencias

Salir de la versión móvil